Setas de Psilocibina: Historia


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Setas de Psilocibina: Historia


Según la “Historia de la Seta Psilocybe” de Erowid, “Las setas alucinógenas han formado parte de la cultura humana desde al menos los primeros documentos históricos.”

En la actualidad, la relación entre los seres humanos y las setas mágicas, es un poco tensa. Están prohibidas en prácticamente todos los países de todos los continentes del mundo. En lugar de dejarse iluminar por ellas, la mayoría de la gente (no toda) se equivoca al temer a las setas mágicas, y a la desconocida "amenaza" que presentan. Pero no siempre fue así. Ha sido solo en las últimas décadas, cuando se ha empezado a perseguir a las setas mágicas de forma global. Antes de eso, la relación entre humanos y setas era muy distinta, a veces turbulenta, pero beneficiosa para aquellos que las aceptaban.

REMONTÁNDONOS TODO LO POSIBLE

Los primeros registros del consumo de setas mágicas se remonta alrededor del 9.000 a.C. Sin embargo, muchos piensan que las setas alucinógenas se han consumido desde los albores de la humanidad. Algunas teorías, como la del "mono colocado", llegan a sugerir que podrían haber formado parte integral de la evolución humana. En estos momentos, no hay manera de saber con certeza hasta dónde se remonta esta relación, pero puedes estar seguro de que es bastante atrás.

LOS PRIMEROS REGISTROS: PINTURAS RUPESTRES Y ESTATUAS

La historia de las setas mágicas es larga y rica, y se remonta a milenios. Las primeras representaciones humanas de setas alucinógenas se pueden contemplar en las pinturas rupestres encontradas en el desierto del Sáhara. Aunque hoy en día es gran terreno baldío, hace unos 7.000-9.000 años, cuando se cree que se hicieron estos dibujos, el Sáhara era una tierra fértil cubierta de vegetación.

Las evidencias de esta región representan seres mitológicos gigantes, por lo general de forma humana o animal, rodeadas de criaturas danzantes con cuernos y plumas. Estas representaciones cubren los antiguos refugios de piedra que se encuentran en los altiplanos del Sáhara. Y lo más importante, las imágenes encontradas cerca del sitio artístico rupestre de la roca Tin-Tzarift representan una línea de hombres enmascarados, vestidos de forma hierática o como bailarines. Todos ellos levan setas en su mano derecha. Lo que sugiere que las setas se llevaban con reverencia religiosa y la hipótesis es que las visiones logradas con las setas mágicas son las que les llevaron a la creatividad y la inspiración detrás de estas pinturas.

La siguiente referencia histórica proviene de los Mayas y los Aztecas. Estatuas encontradas en unos antiguos templos que datan de alrededor del 1.000-500 a.C., representan setas mágicas, a menudo con figuras bajo sus sombrerillos. En general, se cree que son símbolos religiosos de dioses setas, y que las setas mágicas se utilizaban habitualmente como parte de las ceremonias.

Una cultura con múltiples dioses, los Aztecas tenían un dios en particular que se asocia en gran medida con las plantas psicoactivas. Es Xochipilli, el Príncipe de Las Flores, y el divino patrono de "el sueño florido". En una estatua desenterrada de Xochipilli se han encontrado grabados de setas, tabaco, gloria de la mañana, sinichuichi y otras "flores" psicoactivas. Según lo propuesto por Wasson, Schultes y Hofmann, Xochipilli representa el éxtasis enteogénico.

NADIE SE ESPERABA LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA

Avancemos unos cuantos años hasta la conquista y colonización de América Central por parte de los españoles, y comenzamos a ver más informes que respaldan la idea de que los aztecas consideraban las setas mágicas como parte fundamental de su cultura. Historias de sustancias embriagadoras, que se consumían como parte de ceremonias religiosas, empezaron a llegar a España; concretamente sobre el teonanácatl, una seta mágica cuyo nombre azteca se traduce como "carne de los dioses". Este fue también el caso de los registros españoles sobre el pueblo Mixteco, que durante el siglo XIII consumían setas con regularidad. Incluso tenían un dios de la alucinación, que se representaba con una seta en cada mano.

El sacerdote español, Bernardino de Sahagún, escribió en el Códice Florentino sobre el consumo de hongos mágicos por los aztecas. Dijo:

"Lo primero que comieron en la fiesta, eran unas pequeñas setas negras que llamaban nanacatl y que les produjo embriaguez, alucinaciones y hasta lujuria; las comieron antes del amanecer... con miel; y cuando comenzaron a sentir los efectos, empezaron a bailar, algunos cantaban y otros lloraban... Cuando la embriaguez de los hongos pasó, hablaron entre ellos de las visiones que habían tenido."

Ahora se cree que las setas que consumieron eran, probablemente, Psilocybe caerulescens y/o Psilocybe mexicana.

Por desgracia, los españoles de la época fueron bastante implacables en la obligatoria integración del catolicismo en la vida de las poblaciones nativas. Como consecuencia, gran parte de su historia y cultura fue aniquilada, incluyendo el uso de las setas mágicas. Aunque los españoles pensaban que habían ganado la "guerra" contra estas prácticas heréticas, en realidad nunca lo hicieron. El uso ceremonial de setas alucinógenas continuó de manera clandestina.

LAS SETAS MÁGICAS Y EL SIGLO XX

Avancemos hasta el siglo XX, y el consumo de las setas mágicas se ha mantenido tan oculto que los académicos occidentales discuten sobre su existencia. A pesar de las pruebas de los conquistadores españoles, muchos empezaron a creer que los registros estaban equivocados, y que lo que usaban era probablemente peyote seco. Esto, por supuesto, fue muy debatido. Hubo botánicos, como el Dr. Blas Pablo Reko, que no solo creían que existieron, sino que además seguían siendo consumidas por ciertas comunidades modernas de México.

El misterio que rodeaba a las setas mágicas comenzó a desmoronarse a principios de los años 30. Robert Weitlaner, un antropólogo aficionado, tuvo la suerte de presenciar una ceremonia Mazateca. Sabiendo que el Dr. Reko y Safford habían estado discutiendo por el tema, obtuvo una muestra y se la envió a Reko con la información de que la tribu de los Otomíes la usaban en sus ceremonias espirituales. Reko envió muestras a Estocolmo y a la universidad de Harvard para que se hiciera un análisis botánico y químico, pero, por desgracia, las muestras se habían podrido para cuando llegaron a su destino.

Aunque el envío de las muestras no obtuvo ninguna información científica, hizo que Reko se ganara el apoyo del botánico Richard Evans Schultes, que residia en Harvard. Schultes pensó que la presencia de un hongo utilizado en las ceremonias de los Otomíes era suficiente prueba para cuestionar la teoría de Safford, pidiendo que se llevaran a cabo más investigaciones sobre el asunto. Tanto Reko como Schultes viajaron a México para obtener muestras en 1938, después de oír que los Mazatecs estaban recolectando Panaeolus sphinctrinus - las principales setas utilizadas en sus rituales. Aunque la Panaeolus sphinctrinus fue identificada como psicoactiva, sólo dos análisis individuales, de entre cientos de ellos, identificaron correctamente sus alcaloides. Se ha sugerido que la muestra recogida podría haber sido, de hecho, varias especies de hongos, mal etiquetados como uno solo.

EL DESCUBRIMIENTO DE LA PSILOCIBINA

No fue hasta principios de los años 50, cuando resurgió el interés por las setas mágicas. Esto ocurrió gracias a R. Gordon Wasson, un micólogo aficionado. Junto con su esposa, viajó a México para ver las ceremonias de las setas por sí mismo. Una vez más, esto despertó el interés de la comunidad científica, y Roger Heim se involucró, con la ayuda de Sandoz Pharmaceuticals, para aislar el compuesto psicoactivo de una muestra de setas mágicas. De un modo bastante interesante, fue en realidad el famoso Albert Hoffman, que estaba empleado por la empresa, el primero en aislar la psilocibina, dando a Heim todo lo que necesitaba para salir a la luz. Heim escribió el primer artículo de amplia distribución sobre las setas mágicas, publicado en la revista LIFE, y difundió sus conocimientos entre las masas. Como te puedes imaginar, esto condujo a un espectacular aumento de la demanda de setas en occidente, y comenzó la verdadera experimentación, tanto recreativa como científica.

Esta popularidad continuó a lo largo de los años 60, y el uso recreativo y terapéutico de los hongos, se convirtió en una parte integral del movimiento psicodélico de la época. Por desgracia, una vez más, no iba a durar. El rápido aumento de la popularidad y el uso recreativo de los hongos mágicos captó la atención del gobierno de los Estados Unidos. El uso de psilocibina y psilocina fue prohibido en 1968 y se convirtió en ilegal en virtud del "Acta para la Prevención y Control del Uso Indebido de Drogas de 1970" - y muchos otros países siguieron su ejemplo.

Aunque las setas mágicas se han seguido utilizando para la iluminación espiritual y el uso recreativo como parte del movimiento psicodélico, la investigación clínica se detuvo por completo. Únicamente en los últimos tiempos se les ha permitido a los científicos comenzar a estudiar los efectos de la psilocibina y la psilocina de nuevo. Investigaciones recientes sugieren que los hongos mágicos no causan notables daños a la salud de la sociedad. Puede que no falte mucho para que los científicos encuentren una aplicación médica a esta droga - cada día se llevan a cabo más y más investigaciones.

EL AUGE DE LAS TRUFAS MÁGICAS

Una vez que las setas fueron inscritas como una droga en todo el mundo, con el tiempo, surgió una tendencia completamente nueva que se origino en Holanda. Algunos tipos de hongos, como la Psilocybe Mexicana, desarrollan esclerocios subterráneos. Según la ley holandesa, no cuentan como setas en el real sentido de la palabra y son, por lo tanto, legales. Al contener los esclerocios, las ”trufas”, los mismos ingredientes psicoactivos, son perfectamente aptas para fines psiconáuticos.

LAS SETAS MÁGICAS HOY EN DÍA

Ha sido ahora, en los últimos cinco años, más o menos, cuando se ha vuelto a retomar la verdadera investigación científica. Aunque sigue siendo una lucha cuesta arriba, las investigaciones que se han llevado a cabo están obteniendo unos resultados positivos y alentadores. La cantidad de investigaciones que se han realizado, son demasiadas como para que se eliminen, y es poco probable que nuestra historia pase por otro período en el que las setas mágicas vuelvan a desaparecer por completo - o eso esperamos.

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