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UN POCO DE HISTORIA

La historia de las setas mágicas es larga y rica, y se remonta a milenios. Las primeras representaciones humanas de setas alucinógenas se pueden contemplar en las pinturas rupestres encontradas en el desierto del Sáhara. Aunque hoy en día es gran terreno baldío, hace unos 7.000-9.000 años, cuando se cree que se hicieron estos dibujos, el Sáhara era una tierra fértil cubierta de vegetación.

Las evidencias de esta región representan seres mitológicos gigantes, por lo general de forma humana o animal, rodeadas de criaturas danzantes con cuernos y plumas. Estas representaciones cubren los antiguos refugios de piedra que se encuentran en los altiplanos del Sáhara. Y lo más importante, las imágenes encontradas cerca del sitio artístico rupestre de la roca Tin-Tzarift representan una línea de hombres enmascarados, vestidos de forma hierática o como bailarines. Todos ellos levan setas en su mano derecha. Lo que sugiere que las setas se llevaban con reverencia religiosa y la hipótesis es que las visiones logradas con las setas mágicas son las que les llevaron a la creatividad y la inspiración detrás de estas pinturas.

Tin-Tzarift Mushroom Man

Teonanácatl - la seta sagrada

Otras evidencias arqueológicas que muestran el uso y la reverencia de las setas psylocibe se remontan a 1.000 - 500 a.c. Se ha averiguado que las culturas de América Central y del Sur construían templos a las setas dioses, tallaban estatuillas de hongos e imágenes de personas siendo protegidas por las setas; una vez más sugiriendo que las setas mágicas tenían un papel importante en la vida cotidiana y religiosa de las culturas antiguas.

La civilización "antigua" más reciente que se ha aprovechado de las setas mágicas han sido los Aztecas. Una cultura con múltiples dioses, los Aztecas tenían un dios en particular que se asocia en gran medida con las plantas psicoactivas. Es Xochipilli, el Príncipe de Las Flores, y el divino patrono de "el sueño florido". En una estatua desenterrada de Xochipilli se han encontrado grabados de setas, tabaco, gloria de la mañana, sinichuichi y otras "flores" psicoactivas. Según lo propuesto por Wasson, Schultes y Hofmann, Xochipilli representa el éxtasis enteogénico.

 

Xochipilli

Xochipilli

Un sacerdote católico llamado Bernardino de Sahagún, uno de los invasores españoles, describe el uso de las setas mágicas por los Aztecas, en su Códice Florentino, de la siguiente manera:

"Antes de la salida del sol comían las setas con miel, y cuando empezaban a sentir los efectos, comenzaban a bailar, algunos sonriendo, otros llorando ( …) algunos se sentaban como si estuvieran pensando en ideas. Algunos se veían muriendo; otros se veían siendo comidos por una bestia salvaje, otros se imaginaban que estaban en una batalla y que capturaban a sus enemigos, algunos creían que habían cometido adulterio y que sus cráneos se iban a descomponer como castigo ( …) Cuando la embriaguez de las setas desaparecía, hablaban entre ellos de las visiones que habían tenido".

Los Aztecas se referían a las setas mágicas como hongos adivinatorios o "Teonanácatl", que significa la carne de Dios. Los españoles, renombrados religiosos y devotos feroces, vieron el uso de las denominadas setas "divinas" como algo herético y se dispusieron a acabar con su uso. Pensaban que el culto y la comunicación con estos "falsos dioses" mediante el uso de setas estaba abriendo una vía de comunicación entre los aztecas y el diablo. Bajo el dominio español, el uso de las setas mágicas se castigaba con la pena de muerte. Los conquistadores fueron tan dedicados a sus tareas, que hay registros que describen cómo los aztecas que se resistían fueron torturados durante días, antes de que se les arrancara los ojos, se grabara un crucifijo en su pecho y se les sacara las entrañas para alimentar a perros hambrientos. Verdaderamente, los católicos llevaron la luz de dios.

Aunque los españoles pensaban que habían ganado la "guerra" contra estas prácticas heréticas, en realidad nunca lo hicieron. El uso ceremonial de setas alucinógenas continuó de manera clandestina.

Redescubrimiento en el Siglo XX

A comienzos del siglo XX, el riguroso trabajo de los españoles llevó a muchos científicos del mundo occidental a preguntarse si las setas mágicas había existido de verdad. El botánico norteamericano, William Safford, llegó a sugerir que el sacerdote Bernardino de Sahagún había cometido un error en sus escritos, y que fue el uso del peyote por los aztecas, lo que en realidad había presenciado - otra planta cuyo uso había sido "eliminado" por los conquistadores españoles. Esta afirmación fue rebatida por el Dr. Blas Pablo Reko, un científico que vivía en México. No sólo creía que las referencias eran de las setas mágicas, sino que también se usaban todavía entre los mexicanos.

El misterio que rodeaba a las setas mágicas comenzó a desmoronarse a principios de los años 30. Robert Weitlaner, un antropólogo aficionado, tuvo la suerte de presenciar una ceremonia Mazateca. Sabiendo que el Dr. Reko y Safford habían estado discutiendo por el tema, obtuvo una muestra y se la envió a Reko con la información de que la tribu de los Otomíes la usaban en sus ceremonias espirituales. Reko envió muestras a Estocolmo y a la universidad de Harvard para que se hiciera un análisis botánico y químico, pero, por desgracia, las muestras se habían podrido para cuando llegaron a su destino.

Aunque el envío de las muestras no obtuvo ninguna información científica, hizo que Reko se ganara el apoyo del botánico Richard Evans Schultes, que residia en Harvard. Schultes pensó que la presencia de un hongo utilizado en las ceremonias de los Otomíes era suficiente prueba para cuestionar la teoría de Safford, pidiendo que se llevaran a cabo más investigaciones sobre el asunto. Tanto Reko como Schultes viajaron a México para obtener muestras en 1938, después de oír que los Mazatecs estaban recolectando Panaeolus sphinctrinus - las principales setas utilizadas en sus rituales. Aunque la Panaeolus sphinctrinus fue identificada como psicoactiva, sólo dos análisis individuales, de entre cientos de ellos, identificaron correctamente sus alcaloides. Se ha sugerido que la muestra recogida podría haber sido, de hecho, varias especies de hongos, mal etiquetados como uno solo.

El descubrimiento de la psilocibina

Maria Sabina by RosenfeldtownNo fue hasta mucho más tarde, en la década de los 50, cuando se descubrió más sobre las setas mágicas. El micólogo R. Gordon Wasson presenció una ceremonia que duró toda la noche y en la que se usaban las setas, en su expedición a México. Sintió curiosidad por el uso de las setas, y tras dos viajes más a México para estudiar su uso, conoció a la curandera mazateca María Sabina, quien en 1955 le permitió llevarse algunos hongos mágicos durante una de las ceremonias. Esto hizo que Wasson fuera el primer occidental que había participado en una ceremonia tradicional con las setas. Wasson describió la experiencia como fascinante, con varias visiones y un sentido de la visión agudizado. Estaba tan intrigado por la naturaleza de los hongos alucinógenos, que seis días más tarde los volvió a tomar con su esposa y su hija.

Wasson regresó a México con el micólogo Roger Heim. Juntos identificaron con éxito siete especies diferentes de hongos mágicos, que luego lograron cultivar a partir de sus esporas.

A pesar de que estas setas habían sido identificadas claramente como alucinógenas, se desconocía su química exacta. En 1956, en un intento de averiguar más, Heim pidió ayuda a Sandoz Farmacéutica. Se envió una muestra y Albert Hofmann, el creador del LSD y entusiasta investigador de psicodélicos que trabajaba en Sandoz, aisló la psilocibina y la psilocina de las setas. Para comprobar que realmente eran estas las que causaban las visiones, Hofmann sintetizó las sustancias químicas aisladas en una píldora, que más tarde se dio a María Sabina en 1962; ésta confirmó que la píldora inducía un efecto igual al experimentado con las setas.

La investigación de Wasson y Heim les llevó a escribir un artículo sobre el tema para la revista Life, titulado "Seeking the Magic Mushroom: Grandes aventuras en el descubrimiento de un hongo que provoca visiones". El artículo estuvo disponible en todo el mundo y rápidamente se hizo conocido entre la cultura popular. Fue el comienzo de la utilización generalizada de las setas mágicas. A pesar de que mantuvieron en secreto la ubicación y los nombres de sus viajes, la información no tardó mucho en filtrarse, y México se convirtió en un nuevo lugar de peregrinación para los buscadores de la verdad de todo el mundo - incluyendo famosos como John Lennon y Peter Townsend.

"St. Albert and the LSD Revelation Revolution" - Alex GreyPodemos estar profundamente agradecidos a los esfuerzos de Wasson y Hoffmann por traer las setas mágicas a la atención del mundo occidental. Pero la repentina afluencia de hippies que buscaban las setas molestó a los Mazatecs. Hasta entonces, los hongos mágicos sólo se habían utilizado para fines religiosos y medicinales. Pero muchos de los turistas solo estaban interesados en las visiones y el subidón. Maria Sabina se arrepintió en gran medida y dijo que "la fuerza del sacramento se ha perdido en las nubes". Lamentó que la seta había perdido sus poderes.

El rápido aumento de la popularidad y el uso recreativo de los hongos mágicos captó la atención del gobierno de los Estados Unidos. El uso de psilocibina y psilocina fue prohibido en 1968 y se convirtió en ilegal en virtud del "Acta para la Prevención y Control del Uso Indebido de Drogas de 1970" - y muchos otros países siguieron su ejemplo. Aunque las setas mágicas se han seguido utilizando para la iluminación espiritual y el uso recreativo como parte del movimiento psicodélico, la investigación clínica se detuvo por completo. Únicamente en los últimos tiempos se les ha permitido a los científicos comenzar a estudiar los efectos de la psilocibina y la psilocina de nuevo. Investigaciones recientes sugieren que los hongos mágicos no causan notables daños a la salud de la sociedad. Puede que no falte mucho para que los científicos encuentren una aplicación médica a esta droga - cada día se llevan a cabo más y más investigaciones.

Una vez que las setas fueron inscritas como una droga en todo el mundo, con el tiempo, surgió una tendencia completamente nueva que se origino en Holanda. Algunos tipos de hongos, como la Psilocybe Mexicana, desarrollan esclerocios subterráneos (ver más arriba). Y según la ley holandesa, no cuentan como setas en el real sentido de la palabra y son, por lo tanto, legales. Al contener los esclerocios, las ”trufas”, los mismos ingredientes psicoactivos, son perfectamente aptas para fines psiconáuticos.

 

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