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MARIA SABINA

Maria Sabina

 

Según R. Wasson, un etnomicólogo y banquero estadounidense, Doña María Sabina nació el 17 de marzo de 1894, pero su madre María Concepción dijo que su hija había nacido el día de la Virgen Magdalena, que es el 22 julio. Los documentos de la parroquia local dicen que fue bautizada el día 24

El padre de Doña María, Crisanto Feliciano, falleció a causa de una enfermedad cuando ella sólo tenía tres años, por lo que su madre la llevó a ella y a su hermana María Ana a vivir con sus padres en la Sierra Mazateca del sur de México, a la casa de sus abuelos maternos.

Doña María conoció las setas mágicas a una edad muy temprana. Dice que se acordaba de jugar con su hermana cuando tenía sólo 7 años, y mientras cuidaban a los animales de la familia, vio un puñado de hermosas setas que crecían debajo de un árbol. Las reconoció como las mismas setas que tenía el curandero local Juan Manuel, y que las utilizaba en sus ceremonias para curar a los enfermos, por lo que cogió algunas y se las comió. María le dijo a su hermana que hiciera lo mismo y muy pronto sintió los efectos mágicos de las setas divinas. Durante los meses siguientes, tanto ella como su hermana consumieron las setas mágicas varias veces y a pesar de que su madre una vez le pilló y le preguntó qué estaba haciendo mientras ella se reía y cantaba con una alegría exuberante, nunca fue reprendida por consumirlas. Cuando tenía ocho años, su tío cayó enfermo y muchos chamanes de las sierras circundantes a su aldea no pudieron curarlo con sus hierbas, y su condición empeoró. Entonces recordó las setas que había tomado y que le habían ofrecido su ayuda si alguna vez la necesitaba. Doña María salió a recoger algunas setas sagradas y las comió. Cuando aparecieron los efectos le preguntó a las setas cómo podría ayudar a su tío a ponerse bien y éstas le dijeron que tendría que darle una hierba especial para expulsar a los "malos espíritus" que había entrado en la sangre de su tío y le habían poseído. Las setas le informaron de que debería darle una hierba distinta a la de los chamanes y que la encontraría en un lugar de las montañas, donde las aguas del arroyo eran puras y los árboles crecían altos. Sabiéndo a qué lugar se referían las setas, corrió allí y recogió algunas hierbas. Hizo un brebaje y se lo dio a su tío y, en unos pocos días, ya estaba curado. Fue en ese momento cuando Doña María supo que esto iba a ser su forma de vida y al hacerse mayor, se convirtió en una mujer respetada como una "Sabia" honesta y poderosa, "una sabia" de su aldea. Cientos de enfermos y personas con sufrimientos buscaron su magia durante las décadas que se dedicó a realizar ceremonias de curación.

En 1955, el primer occidental llegó a la pequeña aldea de Huautla de Jiménez en el estado de Oaxaca. R. Gordon Wasson, un banquero y etnomicólogo de los Estados Unidos visitó la ciudad natal de Doña María y también fue el primer occidental en participan en una velada con ella. Wasson llevó esporas a París, donde las identificó como Psilocybe mexicana. Sus principales ingredientes activos fueron aislados y sintetizados por el químico suizo Albert Hofmann en 1958. Aunque Wasson trató de mantener la identidad de Doña María en secreto, la historia de la Sabia mazateca y de sus experiencias con setas mágicas se extendió por todo occidente como la pólvora, tras haber escrito un artículo sobre Doña María y sus ceremonias en la revista Life en mayo de 1957. Muy pronto, miles de buscadores de setas, científicos y otros llegaron a la Sierra Mazateca, entre ellos 60 famosos, entre los que se encontraban estrellas del rock como John Lennon, Bob Dylan, Mick Jagger y Keith Richards, y hasta la CIA envió a un agente encubierto para recoger muestras de las setas mágicas.

Doña María dijo que "antes de Wasson, nadie había tomado a los niños (las setas mágicas) solo para encontrar a Dios. Siempre eran tomados para curar a los enfermos". Otro notable cita implica que lamentó haber mostrado su magia a Wasson: "Desde el momento en que llegaron los extranjeros, los "niños santos" perdieron su pureza. Perdieron su fuerza, los arruinaron. De ahora en adelante, ya no funcionarán. No hay remedio." Cada vez que les daba a los visitantes lo que estaban buscando y cada vez que realizaba sus ceremonias delante de ellos, revelaba un poco más de sí misma.

Muy pronto, la policía mexicana pensó que estaba vendiendo drogas a los extranjeros y esta atención no deseada alteró por completo la dinámica social de la comunidad Mazateca y amenazó con acabar con las costumbres mazatecas. La comunidad le echó la culpa a Doña María, a quien exiliaron y quemaron la choza que había sido su hogar durante toda su vida.

Doña María Sabina, la curandera más conocida y aclamada de la tierra, murió el 23 de noviembre de 1985.

 


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