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Historia del cannabis con fines medicinales

El cáñamo es la fuente de fibra más durable y una de las drogas más populares y más usadas – la marihuana. El cáñamo y la marihuana son productos de la misma planta, y la historia de la marihuana con fines medicinales estaría incompleta sin una referencia a su versatilidad.

En 1972, en una aldea prehistórica de Taiwán, se excavaron unos fragmentos de cerámica con unos relieves inconfundibles de las fibras del cáñamo – estos restos se remontan 10.000 años y son prueba de que el hachís se ha estado usado desde la Edad de Hierro.

En el 2008, unos expertos están a punto de publicar los hallazgos de una excavación en Asia Central, que muestra evidencias claras del uso del hachís por parte de un prehistórico chamán de hace 27.000 años.

"Ma" – es el término monosilábico en chino para el cáñamo, que probablemente hace de éste la “madre” de la agricultura. Con esta hierba anual, la China agroindustrial se colocó por delante de las demás civilizaciones de cazadores-recolectores, porque es una fuente fiable de alimento y de fibra textil duradera. Además de sus usos medicinales y textiles, ha sido la segunda o tercera fuente de alimentos de origen agrícola más importante de China durante siglos – las semillas del cáñamo son ricas en proteínas, vitaminas B y aminoácidos. Ciertos hallazgos en unas ruinas egipcias del 1600 aC, revelaron que la marihuana ya se usaba como medicamento y las excavaciones de sitios hebreos proporcionaron evidencias del uso de marihuana como medio para ayudar en el parto, cientos de años antes de Cristo, pero “Ma” ha sido el pilar de la cultura china desde el principio de los tiempos hasta la actualidad.

La importancia del cáñamo en la temprana China está probada por el hallazgo de una tela de cáñamo en un antiguo enterramiento de la dinastía Chou (1122-1249 a.C.). El libro Rito de Ritos (alrededor del 200 a.C.) menciona que los asistentes a un funeral deben llevar tela de cáñamo para expresar su respeto por el fallecido, y esta tradición se ha mantenido hasta la actualidad.

Una de las invenciones chinas más importantes, alrededor del 200 a.C. fue el papel de cáñamo, y aunque mantuvieron el secreto de su fabricación durante siglos, se volvió algo indispensable para el rápido desarrollo de todas las civilizaciones de todo el mundo. Pero los usos medicinales e industriales del cáñamo ya estaban profundamente arraigados en China mucho antes, e hicieron que el país fuera conocido históricamente como “la tierra de la mora y el cáñamo”.  

Los sanadores de la antigua China intentaban curar toda clase de enfermedades golpeando las cabeceras de las camas de sus pacientes con ramas de cáñamo adornadas con figuras de serpientes, a la vez que recitaban conjuros y hechizos para exorcizar los demonios que creían causantes de las enfermedades físicas. Los sacerdotes japoneses Shinto utilizaban una pequeña varita atada con fibras de cáñamo sin teñir, en una ceremonia parecida que se basaba en la creencia de que la pureza del cáñamo blanco ahuyentaba a los demonios malvados. El pensamiento racional tacha a esta coincidencia de supersticiones, pero ¿no sería interesante conocer el origen de estos rituales?

Un emperador chino que gobernó el país sobre el 2800 a.C., Shen-Nung, fue deificado por presentar medicamentos al pueblo. Se decía que este mítico emperador tenía un abdomen translucido y que tomaba hasta 70 plantas diferentes al día para comprobar sus efectos y estudiar sus cualidades. La compilación de los cientos de medicamentos que identificó se llama Pen Ts'ao y es uno de los textos sobre medicina más antiguos del mundo.

Las flores de la planta femenina de la marihuana contienen, según el Pen Ts'ao, la mayor cantidad de energía yin – en la filosofía y medicina chinas, el "yin" está asociado a los atributos femeninos, siendo lo opuesto el "yang", el elemento masculino y creativo. Los Ma-fen (flores de la planta femenina de cannabis) se usaban para contrarrestar la pérdida de yin, como en el caso de la fatiga menstrual, reumatismo, malaria, beriberi, estreñimiento y olvidos. En el Pen Ts'ao se dice que tomar demasiadas semillas de cáñamo puede causar la visión de demonios, pero que por otro lado, el consume repetitivo y continuado de las semillas de Ma, permite el contacto con espíritus. El cultivo del cáñamo para vestimentas y otros usos textiles fue también introducido por Shen-Nung, y este arte agrícola se sigue practicando aún en zonas rurales de China.

Para provocar visiones, los alquimistas taoístas del siglo I, inhalaban el humo de semillas de cáñamo quemadas. Dichas visiones se consideraban un medio para adquirir la inmortalidad y se decía que la marihuana rejuvenecía el cuerpo y la mente. Un famoso cirujano del siglo II, Hua T'o, llevó a cabo complicadas operaciones quirúrgicas usando Ma-yo, una mezcla de resina de cáñamo y vino, como anestesia. Con el uso de Ma-yo, las operaciones eran relativamente indoloras, incluso las amputaciones. En el siglo X, los tratamientos con Ma se usaban para disminuir fiebres, facilitar el parto, curar el reumatismo y limpiar la sangre.

Los antiguos griegos la llamaban kannabis – Los marinos griegos comerciaban con el material duradero hecho de tallos de cáñamo por todo el mar Egeo, tan pronto como en el siglo seis a.C. y los arqueólogos han encontrado fajos de fibras de cáñamo en un barco Cartaginés que se hundió cerca de Sicilia en el 300 a.C.. Herodoto, el gran historiador griego, escribió en el 450 a.C. que los Tracios producían unos tejidos de cáñamo de gran calidad. Cuatrocientos años más tarde, Plutarco escribió que el pueblo Tracio quitaba la parte superior de la planta de kannabis y la echaba al fuego, y con el humo que producía se intoxicaban. Era una costumbre con al que la gente de Zeus, amante del vino, no estaba familiarizada. También se ha encontrado una pequeña referencia al uso de kannabis en la literatura griega, tan temprano como en el 400 a.C., para los dolores de espalda, pero es el único uso medicinal que tenía en la Antigua Grecia. Se sabe que el pueblo Árabe y el Hebreo usaban kannabis con fines medicinales en la misma época.

En el año 70 d.C. un médico griego conocido como Discordes, empleado por los romanos, investigó y compiló abundantes conocimientos sobre plantas medicinales. Discordes escribió un libro con sus viajes, llamado Materia Medica, donde documentaba descripciones, nombres locales, hábitats e indicaciones para tratamientos de ciertos síntomas. En total documentó 600 plantas y entre ellas identificó al Cannabis Sativa L. (del griego kannabis). Era útil para hacer cuerdas y producir semillas cuyos jugos se podían utilizar para aliviar dolores de oídos y reducir el deseo sexual.  Meteria Medica de Discordes fue todo un éxito, se tradujo a varios idiomas y fue el principal manual de la medicina occidental durante al menos 1500 años.

El término canvas (lona) en inglés, proviene de la palabra cannabis, una indicación etimológica de la gran importancia del cáñamo en la tecnología naval europea. La expansión de las colonias europeas a remotas partes del  globo, no se hubiera dado sin el desarrollo de una tecnología basada en el cannabis. Como ejemplo, en 1492, durante los viajes transatlánticos de Colón, sus barcos llevaban más de ochenta toneladas de cáñamo en sus velas y aparejos. Producto de muchas horas de trabajo de recolección en el campo, que con el tiempo  convirtió a este cultivo en la industria más importante de los países más avanzados. Al mismo tiempo, la información europea sobre el cannabis medicinal se limitaba a los documentos escritos por Discordes y a remedios caseros transmitidos durante la Edad Media.

Cuando la civilización occidental pasó de la edad oscura al Renacimiento, se descubrieron muchos aspectos clave, como los numerosos beneficios del uso medicinal de la marihuana. En 1621, en Anatomy of Melancholy, Robert Burton sugirió que el cannabis podría usarse en el tratamiento de la depresión. En 1982, el New London Dispensary cubrió el uso de semillas de cannabis para combatir la tos y la ictericia. En 1794 se documentó un aumento del entendimiento de los muchos usos medicinales de la planta de cannabis. Se sugirió que podría se utilizada para tratar la tos, enfermedades venéreas y la incontinencia urinaria. También se señala que, aunque las semillas eran usadas con más frecuencia, se deberían investigar otras partes de la planta. En 1814, Nicholas Culpepper publicó un libro con todos los usos medicinales conocidos del cannabis. En él incluía todos los usos anteriormente conocidos y algunos más nuevos, como el alivio de los cólicos, para disipar los humores de los intestinos, hemorragias complicadas, reducción de la hinchazón de la cabeza y alivio del dolor de las articulaciones.  Culpepper también pensaba que el cannabis se podía usar como añadido a ungüentos para curar quemaduras. No existe evidencia histórica de que los médicos europeos conocían los efectos psicoactivos del cannabis hasta la exploración de la India, lo que aumentó el entendimiento por parte de Europa.

En 1753, un botanista sueco llamado Carl Lineo creó el manual de referencia botánico más completo hasta la fecha, titulado Species Planetarium. Lineo usó la clasificación del Cannabis Sativa de Discordes, pero inmediatamente los botanistas argumentaron que la nueva planta de cannabis de la India era diferente a la Europea, cultivada para uso industrial y medicinal. En 1783, un biólogo francés llamado Jean Lamarck examinó ambos tipos en su Encyclopedia. Lamarck escribió que el Cannabis Sativa, comúnmente utilizado para la fabricación de fibra y tejidos, se caracterizaba por su altura de 3.5-5 m, tallos largos, poco follaje y hojas alargadas. El Cannabis nativo de la India era muy distinto, de unos 1.20-3 metros de altura y con un denso follaje de hojas anchas. Lamarck denominó a esta segunda especie Cannabis Indica, por su país de procedencia.

Existen cientos de subespecies de cannabis, y los botanistas debaten continuamente sobre su clasificación exacta, pero la mayoría de los expertos están de acuerdo en que hay, al menos, dos tipos distintos de cepas. En 1913, Lyster Dewey, un botanista y experto en cáñamo del Departamento de Agricultura de los Estrados Unidos, publicó en el anuario de la USDA que el Cannabis Indica tiene un aspecto diferente a cualquiera de las otras formas de semillas recogidas por el departamento en casi todos los países en los que se cultiva.

Los híbridos nuevos cambian la inclinación natural de las plantas de cannabis, a medida que los cultivadores intentan potenciar ciertos rasgos, motivo por el que se ha difumando la distinción entre las dos series primarias. Sin embargo, la tendencia natural permanece de una manera u otra. Los altos tallos del Cannabis Sativa, se suelen cultivar para la industria de las semillas y las fibras. Mientras que las plantas más pequeñas del Cannabis Indica, se cultivan para su uso medicinal y por las propiedades psicoactivas de sus flores. El Cannabis Sativa, de fines industriales, suele contener pequeñas cantidades de componentes psicoactivos. Un cultivo apropiado puede crear unos niveles más altos de componentes terapéuticos en algunos tipos de Cannabis Sativa. El Cannabis Indica, de mayor potencia, se diferencia en que no se usa para la fibra industrial, debido al corto tamaño de sus frondosos tallos. Mientras esta diferencia marca las tendencias naturales de los dos principales tipos de cannabis, muchos cultivadores de plantas medicinales han llegado a la conclusión de que las cepas más potentes combinan los mejores rasgos de ambos tipos.  

Comenzando en China, el cannabis se extendió a través de Asia, Asia Menor y el Mediterráneo, y fue utilizado por muchas culturas antiguas. Desde aquí, el cannabis pasó por casi todas las civilizaciones de todo el mundo, según los historiadores occidentales. Las enseñanzas hindúes tienden a diferir, ya que el Cannabis Indica está documentado en el Vedas, uno de los cuatro libros más sagrados, escrito hace unos 4000 años y en el que se cuenta la leyenda de la conquista, lucha y desarrollo espiritual que ha afectado y dado forma a la vida tradicional hindú. Entre otros muchos mitos, la Vedas dice que el Señor Shiva, uno de los tres principales dioses hindúes, combatía el calor del día tomando hojas de marihuana. Era la comida favorita de Shiva y se le dio el título de Señor del Bhang.

El Bhang es una antigua bebida india hecha de cannabis mezclado con varias hierbas y especias y que ha sido muy popular en la India durante muchos años. El Bhang es menos potente que el Ganja, que está hecho de plantas en floración y se usa para comer y fumar. El Charas, más fuerte que el  Bhang y el Ganja, está hecho de la parte superior de las flores de cannabis que se cosechan en plena madurez. El Charas es denso, con una especie de resina pegajosa y es casi tan potente como la resina de cannabis concentrada, conocida como hachís. Durante miles de años, estas preparaciones tóxicas de marihuana se usaron en casi todos los aspectos de la vida tradicional India, desde rituales religiosos y sobrevivencia mundana, hasta para preparar a los guerreros para la lucha y a las parejas para el matrimonio. La cultura india ha utilizado esta hierba en prácticamente toda ocasión relevante, y mediante su uso, invocan a su dios Shiva.

El cuarto libro de la Vedas, el Athaaveda, que se puede traducir como la Ciencia de los Hechizos, se refiere al Bhang como uno de los cinco reinos de las hierbas que nos liberan de nuestras ansiedades. Aunque esta idea parece ser similar a las teorías occidentales, la sabiduría del sur de Asia no está sujeta a las limitaciones de la lógica Newtoniana. Un antiguo mito indio menciona la época anterior a la creación, cuando los dioses extraían de la montaña cósmica el néctar de la inmortalidad. Se decía que las plantas de marihuana crecían allí donde una gota de néctar penetraba en la tierra. Otro mito dice que Siddhartha, que se convirtió en Buddha, vivió a base de una sola semilla de cannabis al día, durante seis años, antes de despertar a su espiritualidad. Aunque esto es imposible, este antiguo mito nos recuerda que los hindúes y los budistas tantricos del Tibet, Nepal y el norte de la India, usaron el cannabis como un importante sacramento en muchos rituales religiosos durante muchos años.

La medicina tradicional india se ha utilizado durante mucho tiempo y de distintas maneras; se usaba en el tratamiento de enfermedades como fiebres, insolaciones, disentería y lepra. Se dice que el cannabis hace que la digestión sea más rápida, agudiza el intelecto, ayuda a eliminar la flema, aumenta el nivel de alerta y actúa como un elixir de vida. La medicina hindú, al contrario de la ciencia occidental, se enfoca en el plano espiritual; se dice que el Ganja agrada a Shiva, el rey de los dioses que siempre agradece la ofrenda. La relación entre Shiva y Ganja se considera muy importante para mantener un equilibrio físico y psicológico. Según el Rajvallabha, un texto hindú del siglo XVII, se cree que esta droga cumplidora de deseos, fue obtenida por el hombre para el bienestar de todo el pueblo. Se dice que las personas que la usan con regularidad son más alegres y tiene menos sentimientos de pena.

En la cultura india se venera la planta de la marihuana como sacramento y bendición a la vez; con ella se puede formar parte de las fuerzas cósmicas y la unión con los dioses. Aunque la sociedad occidental suele rechazar las experiencias espirituales subjetivas, estas creencias no se pueden ignorar. En 1893, tras un estudio sobre el uso del cannabis en una colonia del sur de Asia,  el gobierno inglés publicó el mayor estudio sobre el cannabis hecho hasta entonces, en el informe de la Indian Hemp Drugs Commission. Tras varios años de investigaciones, se llegó a la conclusión de que las drogas del cáñamo no eran dañinas para los indios y que sería un error intentar separar a la cultura de su droga espiritual. Sin embargo, en 1986, la Single Convention of Drugs and Narcotic Substances prohibió el cannabis en todo el mundo. Esta prohibición incluía a países de Asia, África, Oriente Medio y Sudamérica, cuya historia de uso del cannabis precede a la época en la que los barcos cargados de cáñamo de tierras lejanas navegaban hacia ellos.

Durante los primeros años de las colonias americanas, los productos industriales de cáñamo se convirtieron en un importante comercio mundial. El cáñamo estaba regulado por el gobierno, pero los usos medicinales de la planta de la marihuana eran relativamente desconocidos en ambos nuevo y viejo mundo. Sin embargo, una vez que los occidentales descubrieron los usos de la terapia del cannabis de la medicina india, los efectos del Cannabis Indica en las prácticas médicas de Europa y Norteamérica aumentaron pronta y fuertemente.

En el siglo XIX, tras un prolongado estudio sobre la literatura medicinal india y conversaciones con muchos eruditos indios sobre el cannabis, el cirujano de la British East India Company, William B Shoughnessy, comenzó a probar el Cannabis Indica en sus pacientes, animales y hasta en sí mismo. Shoughnessy descubrió nuevos usos medicinales del cannabis. En 1839, escribió un documento titulado La Preparación del Cáñamo Indio y el Ganja. Shoughnessy averiguó que el cannabis ayudaba con el reumatismo, las convulsiones y los espasmos musculares del tétano y la rabia. Esta investigación sigue siendo una obra histórica de literatura ideal para investigar más a fondo en nuestra era.

A finales del siglo XIX y tras la labor de Shoughnessy, se dio un incremento en las terapias a base de cannabis en la medicina occidental. En 1840, un médico francés llamado Louis Aubert-Roche publicó un libro sobre el uso del hachís como tratamiento de los síntomas de la fiebre tifoidea. En 1854, el Dispensario de los Estados Unidos listó varios usos del extracto de cannabis, incluyendo su uso para casos de gota, neuralgia, tétanos, hidrofobia, cólera, convulsiones, espástica, histeria, depresión, locura y hemorragia uterina, además de para las contracciones del parto.  

En 1890, Sir John Russell Reynolds, el médico personal de la reina Victoria, determinó que el cannabis es bueno para el tratamiento de la dismenorrea, migrañas, neuralgia, convulsiones e insomnio. Reynolds mencionó que el cannabis es, con diferencia, la droga más eficaz para tratar enfermedades dolorosas. No se sabe si Reynolds, o algún otro médico occidental, conocía las recomendaciones parecidas del Shen Nung chino, escrito más de mil años antes.

Entre los años 1840 y 1890, se publicaron más de 100 manuscritos médicos sobre el uso del cannabis contra la pérdida de apetito, insomnio, migrañas, tics involuntarios de dolor, tos excesiva y síntomas de abstinencia de alcohol y opiáceos. Sir William Osler, también conocido como el padre de la medicina moderna, dijo que el cannabis es el tratamiento más eficaz para la migraña, en su libro escrito en 1915. Durante esa época, existían por lo menos, 30 preparados distintos de cannabis, desarrollados por importantes compañías farmacéuticas que estaban disponibles en toda Norte América; aunque las inyecciones hipodérmicas de morfina, junto con la aspirina y otros medicamentos, ya estaban reemplazando a las tradicionales hierbas medicinales.

Thomas Jefferson, George Washington y muchos de los padres fundadores, exaltaron los diversos usos del cáñamo, pero sus opiniones fueron menospreciadas por la revolución industrial, que rápidamente reinventó los valores de América. Las políticas domesticas, movidas por ideas capitalistas y los prejuicios contra las personas de color, los principales usuarios de cannabis como droga recreativa, hicieron que se aprobara en 1937, la Marijuana Tax Act, que ilegalizaba el uso de cannabis con la imposición de un impuesto prohibitivo.

En la audiencia privada del congreso en 1937, la Asociación Médica Americana luchó con todas sus fuerzas contra la prohibición de la marihuana con fines medicinales. El testimonio del Dr. Williams C. Woodward, es una crítica al procedimiento y al objetivo. Respondió a los legisladores:

En todo lo que se ha dicho hasta ahora, no se ha hecho mención alguna al uso por parte de ningún médico, ni a la distribución por parte de ningún farmacéutico. Pero el peso de esta ley recae directamente sobre los médicos y farmacéuticos, y podría añadir que, sobre, en todos los granjeros de este país.

No entendemos, Señor Presidente del Consejo, por qué se ha hecho esta norma en secreto durante los dos últimos años, sin ninguna iniciativa por parte de la profesión para la que se ha preparado. Ninguna persona de medicina podría identificar esta ley con un medicamento sin estudiarla, simplemente porque la marihuana no es una droga, sino un nombre otorgado al cannabis.

Siguiendo la tergiversación de un medicamento estándar que ha sido usado en la práctica de la medicina durante casi un siglo, a través de la incorporación de una palabra de la jerga mexicana: marihuana, la Tax Act de 1937 es un perfecto ejemplo de los que el crítico social Noam Chomsky llamó fabricar consentimiento. El comité no se avergüenza ni sorprende del proceso democrático. La opinión directa y honesta del Dr. Woodward fue respondida con la siguiente afirmación:

No se muestra nada cooperativo. Si desea hacer alguna sugerencia en cuanto a la legislación, debería venir con alguna idea constructiva, en lugar de simplemente críticas, y de intentar poner obstáculos en el camino de algo que el gobierno quiere lograr.

A pesar de los intereses de la Asociación Médica Americana y de un número de compañías farmacéuticas como Ely Lilly y Parke-Davis, y sin ninguna consideración hacia las diversas industrias de la fibra del cáñamo, como la Ford Corporation y los varios miles de granjeros americanos, el gobierno de los Estados Unidos prohibió el cannabis y todos sus usos. Basándose exclusivamente en las mentiras de ciertas fuerzas del orden federal, apoyados por el magnate de los periódicos William Randolph Hearst. Hearst causó histeria en el país hablando de una droga maligna llamada hierba, cuyas raíces provenían directamente del infierno. Al no tener la mayor parte de la gente ningún conocimiento o experiencia con la planta de la marihuana, se convenció fácilmente a los americanos de lo que se les decía. Muy pocas personas fueron conscientes de la pérdida infligida a la ciencia médica. Echando la vista atrás, está claro que las historias de asesinatos y caos que se publicaron con tanta frecuencia por todos los Estados Unidos, estaban destinadas a terminar con la industria del cáñamo porque causaba problemas al fabricante de papel,  Hearst, y al de la fibra, Dupont, entre muchos otros. De la misma manera que las fortunas de las cortes europeas se construyeron a espaldas de los granjeros de cáñamo, las fortunas modernas de la industria fueron construidas sobre la destrucción. Los políticos y la policía han establecido una nueva frontera con la prohibición de la preciosa hierba del cannabis.

Hasta 1942, el cannabis era legal, pero su uso medicinal disminuyó debido al impuesto que se puso sobre él. Durante esos años, la locura propagandística ayudó a borrar la memoria del cáñamo de la mente de los americanos, junto al material escrito en la Declaración de la independencia y la Constitución de los Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, los usos industriales del cáñamo fueron promocionados en gran medida por el gobierno de los Estados Unidos, para uniformar al ejército americano en el extranjero, pero cuando la Guerra estaba próxima a su fin, el cáñamo se convirtió en un asunto trivial y olvidado. Aunque Henry Ford había construido un coche a base de un cáñamo más fuerte que el acero, su gran ingenuidad fue olvidada con rapidez, así como nuestra confianza en una de las medicinas naturales más útiles.

El estudio del cannabis y de sus numerosos usos medicinales, fue mínimo durante varias décadas. Mientras que se escribieron más de 2500 manuscritos sobre drogas opiáceas entre 1938 y 1965, solo se hicieron 175 estudios del cannabis en el mismo periodo. La ignorancia impuesta ha prevalecido hasta los años 60, cuando la revolución cultural arrojó nueva luz sobre el tema.

El Renacimiento de la Conciencia del Cannabis

Con el aumento de la popularidad de la marihuana entre los jóvenes americanos durante los años 60, comenzó un resurgimiento de la investigación científica. Aunque el presidente Kennedy usaba cannabis en la Casa Blanca para aliviar su dolor de espalda, los siguientes presidentes reforzaron las políticas antidrogas que ya estaban vigentes. Richard Nixon prometió ser duro con las drogas durante su campaña electoral, y al ser elegido cumplió su promesa. Casi inmediatamente trajo a la comisión Shafter para investigar el problema de la marihuana, con la conclusión de que la mayoría de los problemas resultaban principalmente de su prohibición. Tras obtener esta información, Nixon se opuso a la despenalización y rechazó la recomendación antes de ser publicada. Al ser víctima de una encerrona por parte de las autoridades competentes, el destacado profesor de Harvard, Timothy Leary, se enfrentó con éxito a la lógica defectuosa de la Marijuana Act de 1937. Después de esto, Nixon reescribió rápidamente las leyes nacionales sobre drogas y envió a Leary a la cárcel. El Controlled Substances Act de 1970 afirmaba que la marihuana es una droga de clase I con cero valor medicinal y un gran potencial de abuso, poniendo grandes obstáculos a la investigación objetiva.

Durante tres décadas, numerosos políticos se han basado en la retórica de la guerra de las drogas para justificar su posición sobre el tema. El presidente Carter fue el único legislador real que llegó a considerar la posibilidad de cambiar la ley, pero hasta esto fue efímero. La aplicación de la prohibición del cannabis ha costado miles de millones de dólares y millones de ciudadanos americanos han sufridos penurias físicas, mentales, económicas y sociales, como resultado de las ambiciones de oficiales políticos y legales. En 1997, el editor del New England Journal of Medicine, acuñó el término tontería federal en su crítica del gobierno y su persecución de sesenta y cinco millones de americanos.

Entre los millones de criminales confesos, Bill Clinton y Newt Gingrich han mencionado que han usado cannabis con fines recreativos. A pesar de que ambos partidos, republicanos y democráticos, quieren defender al país contra su cuarta droga más popular, han puesto a más de medio millón de personas en la cárcel cada año. Para los médicos y pacientes americanos, las conversaciones sobre cannabis se vieron limitadas con carácter legal como una substancia de abuso. A pesar del estigma social, las penas graves y la ignorancia, el interés popular en esta medicina ha aumentado. En vísperas del nuevo milenio, la sabiduría antigua ha evolucionado en folklore moderno.

Con la llegada de la quimioterapia y el SIDA, el cannabis ha adquirido una mayor importancia en la opinión pública. En 1998, un notable 96% de gente entrevistada apoyaba el uso medicinal de la marihuana, según CNN News. También en 1998, una encuesta llevada a cabo por Microsoft News Broadcasting Service mostró el 90% de la aceptación pública por el uso de la marihuana con fines medicinales. Según la CBS, solo el 65% estaban a favor en 1997 y el 20% pensaba que se debería legalizar incluso si las investigaciones confirmaban informes anecdóticos. La encuesta de la American Civil Liberties Union en 1996 determinó que el 79% de los americanos estaban de acuerdo en que sería una buena idea permitir que los médicos recetaran cannabis, y de ese 79%, el 25% dijo tener un amigo o un pariente que la ha usado con fines medicinales. Todos estos informes se publicaron antes del del Institute of Medicine (IOM): Marihuana y Medicina: evaluando la ciencia base, de 1999. Tras esto, una encuesta de Gallop averiguó que el 73% de los americanos están de acuerdo en que la marihuana debería estar disponible para reducir el dolor y el sufrimiento de la gente.

En los Estados Unidos, miles de americanos enfermos son ahora usuarios legales de marihuana medicinal. Muchos estados han legalizado su uso cuando es recomendado por un médico, y al menos otros 20 han contemplado la posibilidad de convocar un referéndum. El movimiento para la legalización está severamente dañado por la hipócrita tontería federal. Aunque muchas formas de evidencia apoyan la seguridad y utilidad de la marihuana medicinal, aún está clasificada como una substancia Schedule I, junto con el LSD, el PCP, la heroína y las metanfetaminas y otras drogas altamente peligrosas. Independientemente de lo que opine la mayoría de la gente, la ley federal es se aplica en todo el país.

Marinol, un medicamento que contiene canabionides, delta-9 tetrahidrocannibinol(THC) está disponible legalmente para los pacientes anoréxicos de SIDA, para estimular su apetito, y para los pacientes de cáncer, durante la quimioterapia, para controlar las nauseas. Con estos tratamientos, el Marinol ha ayudado al reconocimiento del uso de la marihuana en otros campos de la medicina.

Una discusión inteligente sobre el tema, aún es una tarea difícil. Los proveedores distribuyen su medicamento natural a pacientes que cumplen los requisitos en muchas ciudades norteamericanas, a pesar de las órdenes federales. Incluso en estados donde las leyes protegen a pacientes de ser acusados, los agentes de la ley no poseen un protocolo que cubra la presencia creciente del cannabis. De lo que se trata esta lucha es de los derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.. En este caso los derechos de los pacientes, el derecho de los médicos a la libertad de expresión, los derechos de los incapacitados y los derechos de ciertos estados que han aprobado el uso de la marihuana con fines medicinales. Se dan unas enormes batallas legales y, mientras que los guerreros de la droga en las altas esferas causan problemas con sus políticas inhumanas e irracionales, los que se ven atrapados en el medio son el número cada vez más alto de pacientes que comenten delitos diariamente para sobrevivir.

Hoy en día es sabido que la marihuana posee numerosos usos medicinales. Hasta la Office Of National Drug Control Policy de la Casa Blanca ha admitido que no puede negar que la marihuana se puede usar como medicina, a pesar de todas esas décadas de negación. La investigación aún no se ha acabado, pero se puede recopilar mucha información usando varias fuentes. En 1993, Peter Nelson del Australia Advisory Committee on Illicit Drugs, hizo una reseña de literaria científica, determinando que se han publicado al menos 4000 documentos, libros y monografías sobre el cannabis desde los años 40. Andrew Weil, de American Health Authority, ha mencionado que toda la documentación sobre el cannabis podría llenar varios tráileres. Según Lester Grinspoon, un psiquiatra de Harvard, sabemos más de esta droga que de cualquier otra que nos recetan hoy en día.

Un programa llamado The Compassionate Investigatory New Drug Program, comenzó a distribuir marihuana cultivada por el gobierno a ciertos pacientes cuidadosamente seleccionados en 1978; hasta la fecha, el programa todavía suministra 300 cigarrillos de marihuana al mes. En 1992 el programa dejo de admitir nuevas solicitudes, ya que iba a recibir miles por parte de enfermos de SIDA.

La marihuana medicinal fue legalizada en California y Arizona cuatro años más tarde, gracias a las iniciativas aprobadas por ambos estados; el presidente Clinton permitió que se invirtiera un millón de dólares en la revisión de la investigación. En 1999, como resultado de esta investigación, el Institute of Medicine publicó: Marihuana y Medicina: evaluando la ciencia base, donde los autores informaban de un posible valor terapéutico de las drogas canabinoides, sobre todo para el alivio del dolor, la estimulación del apetito y el control del vómito y las nauseas. El gobierno permitió por fin el reconocimiento oficial de la marihuana como un recurso medicinal. En el informe final del Institute of Medicine, no se mencionan todos los beneficios posibles, como era de esperar.

El aislamiento de muchos de los componentes activos encontrados en la resina del cannabis, ha permitido que se lleven a cabo varios estudios distintos sin el uso del material natural, que aún es casi imposible de obtener. Tras el informe de la IOM de 1999, la Casa Blanca prometió apoyar la investigación de la marihuana medicinal, pero solo dio permiso para un estudio. Los voluntarios que suministran su propia marihuana, son otra opción para la investigación moderna, además de estudios llevados a cabo en países que no son tan estrictos en cuanto al uso del cannabis. Mientras los Estados Unidos se oponen al desarrollo de la investigación del cannabis, son muchos los informes científicos que sugieren que éste posee varios usos medicinales.