El Padrino del Extasis: El Legado de Alexander Shulgin

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El Padrino del Extasis: El Legado de Alexander Shulgin

El pionero químico psicodélico de nuestra era ha dejado atrás una incomparable riqueza de sustancias psicotrópicas que aún no han sido completamente estudiadas.

A menudo llamado "el padrino del éxtasis", su reciente fallecimiento ha dejado una estela de descubrimientos que todavía no se comprenden del todo. Su legado es el de un químico pionero, que ha profundizado en el mundo de la investigación psicodélica hasta donde otros no se atreverían. Tiene que ver con una infatigable curiosidad por las sustancias químicas, la compleja síntesis de cientos de nuevos compuestos psicoactivos y el gusto por compartir esa información con el público.

Desde una temprana edad, Sasha, como le llamaban sus amigos y familiares, siempre mostró un interés particular por "maquinaria de los procesos mentales". A los 16 años, y antes de abandonar sus estudios en Harvard, estudió química orgánica . Su interés creció en la U. C. Berkeley, como un joven doctor den bioquímica, donde obtuvo su oportunidad de probar la mescalina, el componente activo del cactus peyote. Que abrió una nueva caja de Pandora de ideas, visiones y metas.

Más tarde, documentó el hecho de que todo lo que había experimentado "fue causado por una fracción de gramo de un sólido blanco, pero en modo alguno se podría decir que estos recuerdos se han registrado en el sólido blanco... Me di cuenta de que todo nuestro universo está contenido en la mente y el espíritu. Puede que elijamos no tener acceso a él, puede que hasta neguemos su existencia, pero en realidad está dentro de nosotros, y existen sustancias químicas que pueden catalizar su disponibilidad."

La carrera profesional de Shulgin en Dow Chemical tuvo cierta libertad gracias a haber sintetizado el primer pesticida biodegradable, llamado Zectran. A cambio de la patente, la empresa le permitió seguir sus intereses personales en los laboratorios. Shulgin inició el camino psicodélico por el que continuaría viajando durante el resto de su vida.

Basó la mayor parte de su investigación en nuevas sustancias químicas que podrían alterar el estado de la mente. Probó personalmente cada una de ellas y documentó meticulosamente sus experiencias, con todo detalle. Durante toda su vida sintetizó unas 200 nuevas moléculas psicoactivas - entre ellas estimulantes, depresores, afrodisíacos, y "empatógenos", que son drogas que promueven sentimientos de empatía. Él solo creó un arsenal de fármacos con diferentes efectos pronunciados en la mente y el cuerpo. Algunas de sus más famosas creaciones forman parte de la familia 2C-X, como 2C-B, 2C-I, 2C-T-7, etc. , a Sasha le gustaba particularmente el grupo de moléculas que él llamaba "la docena mágica": DOM, 2C-B, 2C-E, 2C-T-2, 2C-T-7, y mescalina.

Alex Shulgin

Durante un tiempo, Shulgin trabajó para Dow y patentaba las sustancias químicas que ellos querían y publicaba el resto en revistas científicas, como Nature y The Journal of Organic Chemistry. Muy pronto, la compañía no quiso respaldar las investigaciones psicodélicas de Shulgin. Entonces creó un laboratorio en su casa y comenzó a trabajar desde allí, hasta que al final dejó de trabajar para Dow por completo. Trabajó como autónomo, contribuyendo con publicaciones, conferencias y consultas de hospitales y centros de investigación.

Al principio de su carrera, Shulgin se llevaba bien con la Drug Enforcement Agency, o DEA. La DEA emitió una licencia de investigación tipo I para Shulgin, lo que significa que tenía libertad para estudiar sustancias controladas y otras drogas ilegales. Era la mano derecha de la DEA; dio muchas charlas a los agentes sobre farmacología, muestras de drogas a equipos forenses, e incluso actuó como principal testigo ocular de la prosecución - aunque se presentaba con más frecuencia para apoyar a la defensa.

Su verdadera pasión, sin embargo, fue la creación de decenas de sustancias químicas psicoactivas que no habían sido nunca sintetizadas. Hizo esto mediante la manipulación de todas las minúsculas diferencias de las sustancias psicoactivas para producir una molécula totalmente original y su posterior reacción sobre el cuerpo. El objetivo de Shulgin era la investigación de medicamentos que beneficiaran a las distintas formas de terapia, sobre todo en la psiquiatría.

Con la ayuda de un ex-alumno, descubrió una vieja y polvorienta fórmula enterrada en la literatura médica de principios del siglo XX. Era la fórmula de la MDMA o metilendioximetanfetamina, patentada por la empresa alemana Merck en 1912 como consecuencia de otra síntesis química. Esta patente fue olvidada en gran medida debido a la inutilidad asumida de la sustancia, por lo que Shulgin la sintetizó otra vez.

Muy pronto descubrió sus efectos empáticos en la mente, y entendió el potencial de su impacto psicológico. Se dedicó a compartir este descubrimiento con un pequeño grupo de investigación, quienes también tomaron el medicamento y obtuvieron impresiones parecidas. Una de las personas del grupo de investigación era un psicoterapeuta jubilado que acabó enseñando la droga a casi 4.000 terapeutas más.

MDMA, esta droga "empatogénica" tenía, y sigue teniendo, la posibilidad de liberar bloqueos mentales causados por traumas psicológicos, depresión y autismo. Permite el acceso a los mecanismos emocionales de la mente como ninguna otra droga, y algunos terapeutas actuales la usan con éxito para tratar a sus pacientes enfermos de trastorno de estrés postraumático. Muchos están de acuerdo en que el uso de este fármaco, en determinados pacientes, consigue en una sesión lo que otras drogas a largo plazo tardan a hacer años, si es que lo consiguen.

Casi todos los compuestos de Shulgin fueron clasificados por la DEA como drogas ilegales de clase I. Y la MDMA no fue una excepción. Además de ser una de las favoritas de los círculos terapéuticos, la MDMA rápidamente ganó terreno en la escena rave. El "Éxtasis", hoy en día a menudo llamado "Molly", no interfiere en gran medida con la cognición o la comunicación, pero promueve una alegre conexión con los demás.

La MDMA fue rápidamente atacada por los medios de comunicación como una "droga escapista de fiestas." Millones de adolescentes y adultos la utilizaban en las discotecas de todo el país, y el resto de la población temía que eso contribuiría a la creación de una generación de deterioro emocional y mental. Hoy en día, hay poquísimas pruebas de que la MDMA tenga graves consecuencias a largo plazo sobre la salud mental.

Como Shulgin contribuyó tanto con la DEA, su relación se convirtió en una dependencia de amor-odio. Sin embargo, en la década de los 80, Shulgin comenzó a tener visiones sobre la DEA apareciendo en su laboratorio para confiscar y destruir sus registros.

Eso fue en la época en la que escribió PiHKAL, versión corta de "Phenylethylamines I Have Known And Loved" (Feniletilaminas que he conocido y amado). La primera mitad del libro es su autobiografía, experiencias con drogas y la relación con su esposa. La segunda mitad es un detallado manual de referencia para sintetizar la feniletilamina. Sasha era partidario de la libre información, por lo que sólo la primera mitad del libro está protegida por las leyes de copyright; la segunda mitad es de adopción, uso y distribución gratuita.

A la DEA no le gustó esto. Ya estaban tratando de reprimir el uso de drogas ilegales, y Shulgin se puso a publicar "libros de recetas de cómo hacer drogas ilegales". Unos años más tarde, la DEA finalmente apareció en su casa para hacer una redada en el laboratorio y confiscar todo lo que pensaron que era ilegal. Le pusieron una multa de 25.000 dólares por violación de los términos de la licencia de tipo I y se vio obligado a devolver esa licencia. La popularidad de su libro le ayudó a recaudar donaciones para cubrir el costo total de la multa.

Por supuesto que Shulgin continuó viviendo su pasión química. Técnicamente, no hacía nada nada ilegal por crear compuestos psicoactivos - tienen que hacerse antes de ser ilegales. Su intención era investigar las drogas para su uso farmacológico, no para su uso en la calle.

Eso es exactamente lo que hizo. Hoy en día, se le atribuye a Shulgin el aumento en el uso de las terapias psicoactivas. Terence McKenna no le llamó el padrino del éxtasis, si no "el padrino de la psico-farmacología".

Sus preferencias personales eran las Feniletilaminas y las triptaminas. Su otro libro, TiHKAL, sigue el mismo formato que el anterior, y en general promueve la fabricación y el uso responsable de drogas. "Todo el mundo tiene licencia para explorar su propia alma", dijo.

Shulgin sabía que la mayor parte de su trabajo no sería apreciado. Fue un artista, sintetizando creaciones nunca antes vistas ni experimentadas. Pueden pasar cincuenta o cien años más, antes de que la mayoría de la gente entienda el potencial de su trabajo.

Sin lugar a dudas, la contribución de Shulgin a la comprensión y producción de compuestos psicoactivos es enorme Las consecuencias de su investigación van mucho más allá de los límites de lo que se acepta culturalmente. Llama a la transformación de los tabús. Para muchas personas, el trabajo de Shulgin ya ha influenciado, inspirado y transformado más allá de los límites. No pocos dicen que sus drogas les salvó la vida.

Shulgin dejó detrás mucho más de lo que nuestra época puede entender. Las moléculas que creó son unas herramientas extraordinarias para comprender la forma en la que funciona la mente humana. Tienen un valor incalculable para la auto-exploración y la evolución personal. Sobre todo, requieren de una intención positiva y la responsabilidad de utilizarlas correctamente. Hasta que no se cumplan estos simples requisitos, puede pasar mucho tiempo antes de que nuestra cultura descubra el verdadero potencial del legado de Shulgin.