La Ayahuasca puede ayudar a combatir la adicción...

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La Ayahuasca puede ayudar a combatir la adicción...

Yonquis, adictos y alcohólicos los hay en todo el mundo, pero en el centro este de Vancouver, se encuentra el lugar con las tasas más altas de drogadicción, hepatitis C y VIH/SIDA del mundo occidental

La Ayahuasca puede ayudar a combatir la adicción...

... pero Canadá obliga a un médico a detener las pruebas

Yonquis, adictos y alcohólicos los hay en todo el mundo, pero en el centro este de Vancouver, se encuentra el lugar con las tasas más altas de drogadicción, hepatitis C y VIH/SIDA del mundo occidental. Ha sido así durante los últimos 20 o incluso 40 años y la gran mayoría de las personas perjudicadas, traumatizadas y que viven en condiciones miserables son indias. Existen programas de desintoxicación para alcohólicos, reuniones de AA con los 12 pasos, centros residenciales de tratamiento, clínicas de metadona y otros tipos de asistencia para toxicómanos, pero la mayoría de estos tratamientos sólo ofrecen ayuda a corto plazo; no hay ningún milagro para estas personas devastadas que viven en una pobreza y dolor persistentes y generalizados. Entonces, ¿qué hace que los yonquis, adictos y alcohólicos no puedan dejar sus hábitos auto-destructivos? ¿Una simple falta de voluntad o algo más profundo y grave?

El Dr. Gabor Maté, un médico que trabaja con adictos y los principales tratamientos para la adicción, piensa de manera diferente - dice que "si no entendemos la causa de una adicción, jamás seremos capaces de tratarla y curarla de manera efectiva", porque "la medicina moderna sólo trata los efectos y no la causa de una adicción". Cree que la respuesta es un medicamento procedente del Amazonas - se llama Ayahuasca y es una bebida hecha de plantas que contienen substancias alucinógenas.

Maté ha estado realizando ceremonias de Ayahuasca para entre 150 y 200 adictos, pero los medios de comunicación y un documental sobre él, llamado La Receta de la Selva, que fue retransmitido por la CBC en noviembre, llamaron la atención de las autoridades de Health Canada, quienes le enviaron una carta a Maté en la que se le ordenaba detener su pruebas o se enfrentaría a la pérdida de su licencia medica y a una prosecución. Esto demuestra claramente que la política nacional de medicamentos canadiense es congruente con la de los Estados Unidos, donde se consideran como peligrosos tres de los ingredientes de la Ayahuasca, aunque ésta haya sido utilizada en la región del Amazonas durante milenios - sin evidencia alguna de potencial adictivo.

Aunque Mate acató la orden, seguramente no estuvo contento con la decisión y se preguntará ¿por qué "Health Canada estuvo de acuerdo en que la planta no es adictiva ni tóxica para limitar su uso a una religión en particular, cuando se podría utilizar para ayudar a muchas otras personas?" Una pregunta difícil de responder...

A finales de los 90, Maté tenía cincuentaytantos años cuando comenzó a trabajar con toxicómanos y confiesa que al principio apenas entendía a esta parte de la población, pero que vio que estas personas necesitaban de ayuda (médica) de manera desesperada. Con el paso de los años se sintió frustrado sucesivamente ante los principales tratamientos que ignoran totalmente la causa o raíz de una adicción. Menciona que todas y cada una de las personas con las que trabaja han sido traumatizadas o abandonadas en su infancia. En particular, los pacientes del sexo femenino han sido objeto de abusos sexuales o han padecido una grave adversidad y la falta de concentración en la causa y de un tratamiento compasivo es típico de la guerra contra las drogas y no se ayuda a los adictos, sino que se les marginaliza y criminaliza, sin hacer ninguna excepción a lo que causó su adicción. Esto mantiene al adicto en una espiral de traumas infantiles y acaba atrapado en la cárcel o en en un lugar como el Downtown Eastside de Vancouver, lo que sólo refuerza su adicción.

Tras estudiar las ceremonias de los chamanes, Maté se convenció de que las experiencias con Ayahuasca pueden sacar al adicto del vacío emocional que causa su adicción. Cree que ha ayudado a unas 200 personas a explorar las raíces de su adicción en los últimos años, y en el 2011 estaba intentando obtener el permiso para estudiar a los miembros de una banda de First Nation de British Columbia. Los participantes del estudio y el nombre de la banda se supone que debe permanecer en el anonimato para proteger la integridad del estudio, pero el director del departamento de salud de la banda habló públicamente sobre el estudio. Los investigadores del Center for Addictions Research de British Columbia, Lucas y Thomas, fueron contratados como co-investigadores.

Lucas dice que recientemente ha estado estudiando el uso de tratamientos alternativos como el cannabis o la ibogaína, además de la Ayahuasca. Habiendo oído hablar de la tribu Shipibo y de su uso milenario de la Ayahuasca, coordinó un proyecto de investigación para poder observar el proceso y realizar un seguimiento con 20 participantes.

En febrero del 2011, uno de los chamanes más conocidos de los Shipibo, Guillermo Arrévalo, se reunió con Maté, el jefe de la banda, el consejo de dirigentes, el consejo de ancianos y los administradores de salud y fue capaz de convencer a los ejecutivos de la banda First Nations para que les concediera el permiso para las ceremonias, cuando expresó su respeto por su cultura e indicó los paralelismos entre su cultura y la de ellos. Maté pudo llevar a cabo las ceremonias en su hogar comunal, prácticamente el corazón de la banda First Nations. Asistieron unos 20 miembros de la banda con diferentes adicciones, a los que se les puso a dietas especiales tras haberse determinado su estado de salud en general. Muchos de los participantes habían experimentado los síntomas de abstinencia, algunos de ellos hasta seis veces o más, sin ningún éxito.

Se programaron dos seminarios de cuatro días, uno en verano y otro en otoño. Durante el primer día, el Dr. Gabor Maté hablaría sobre la adicción de la gente, preguntándoles qué era lo positivo que buscaban en su adicción. Resulta que querían llenar un agujero emocional en sus corazones y detener el dolor (emocional), lo que es, según el Dr. Maté, muy normal después del trauma que estas personas habían sufrido y que no deberían avergonzarse de sí mismas. Al preguntar sobre los aspectos negativos de su adicción, respondieron que en realidad les hacía sentirse aún más perdidos emocionalmente. Pasaron un día entero trabajando para llegar al núcleo de su adicción y dejar claro qué es lo que esperaban sacar de su experiencia con la Ayahuasca. Durante el segundo día, el grupo entero se reunía en una habitación oscura con el chamán, dos o tres de sus aprendices y otros dos o tres ayudantes de la oficina de salud de la banda para proporcionar un nivel alto de seguridad. El participante bebía la Ayahuasca y pasar una hora en silencio, antes de que el chamán y sus aprendices comenzaran a cantar las canciones del ritual para llamar a los espíritus sanadores mientras aparecían los efectos del brebaje y algunos de los participantes vomitaban. Otros se tumbaban muy quietos y no se purgaban. Thomas, que participó en un seminario, dijo que no tuvo visiones, pero si la sensación de una aparición femenina que caminaba alrededor de cada persona y hablaba con suavidad eliminando la oscuridad en ellos. Y añade que se dio cuenta de cómo el trabajo del chamán saca la energía (de la gente) y lo sagrado e importante que es su trabajo. Cada seminario constaba de dos ceremonias de Ayahuasca. Ocho personas asistieron al seminario de verano y doce al de otoño, en el que cuatro del anterior participaron una vez más, ya que la experiencia les pareció muy positiva.

El director de salud de la banda dijo que habían apoyado a personas en programas de tratamiento residencial y habían gastado una considerable cantidad de dinero solo para verlos regresar a sus adiciones, pero que estos cuatro días de retiro tuvieron un impacto bastante sorprendente.

Lucas dice que los resultados son preliminares, pero que para algunos de los participantes funcionó de verdad y produjo efectos a largo plazo y el director de salud de la banda estuvo de acuerdo al decir que "hay algo bueno en estas ceremonias, pero los participantes deben integrar sus experiencias en su vida real." Hay que mencionar que estas personas sufrieron grandes abusos físicos y sexuales. Lucas también dijo que cuanto más estudia las adicciones, más cree que está estudiando un trauma en el cual la adicción es sólo un síntoma de un trauma físico, psicológico y/o sexual.

Un administrador de una agencia de salud de British Columbia describe a Lucas como un médico "fraudulento", pero Shelley Reilly, consejera de adicción de la Asociación de BC First Nations Treatment Programs que trabaja con tratamientos residenciales que mezclan antiguos rituales y ceremonias con la psicoterapia occidental moderna y el asesoramiento, dice que a ella le gusta el enfoque de Lucas y cree que está en lo cierto cuando afirma que un trauma es la causa de una adicción. Y añade que la ceremonia cultural y tradicional es muy importante en la curación.

Perry Omeasoo, que trabaja para la Vancouver Coastal Health, también llamó a Maté médico "fraudulento", pero estuvo de acuerdo en que ambos elementos culturales y espirituales son importantes en el tratamientos de la adicción, sin embargo rechaza las ceremonias de Ayahuasca porque jamás podría aconsejar a nadie a tomar una planta extraña para curar una adicción. Está de acuerdo con Maté en que hay causas traumáticas en las adicciones aborígenes porque él mismo ha sentido una especie de vacío cuando dejó su reserva de Hobbema atrás. Tenía un hogar, una buena esposa e hijos, pero esconder su cultura India le llevó a llenar ese vacío emocional con el uso indebido de substancias. Finalmente fue capaz de dejarlo cuando volvió a reconectar con su cultura y las ceremonias tradicionales que solía llevar a cabo su abuelo.

Estas son las voces que Maté quiere que Health Canada escuche. Señala que la Ayahuasca no es en absoluto exclusiva y que los chamanes no la inventaron, sino que simplemente vino como un sanador y maestro espiritual con el potencial de cambiar la mentalidad y estilo de vida de una persona. Dijo que las plantas se han utilizado tradicionalmente en rituales y ceremonias de curación en el mundo entero y mencionó el uso del tabaco y el peyote por los nativos norteamericanos.

Por eso se sorprendió mucho cuando el pasado otoño recibió una carta de dos páginas de Johanne Beaulieu, director de la Oficina de Substancias Controlads de Ottawa, en la que se le amenazaba con un arresto. Dice Beaulieu: "Agradecemos que científicos, como el Dr. Maté, hablen con nosotros antes de empezar un trabajo. Nuestra intención no es detener la investigación o el tratamiento. Es garantizar la seguridad de los canadienses".

Maté dice que cree que la Ayahuasca no es elegible para participar en pruebas clínicas porque estas están diseñadas para medicamentos hechos en fábrica y sería muy costoso. Thomas dice que a su estudio del año pasado le faltaban los elementos clave de una prueba clínica, porque el número de participantes era demasiado bajo y no tenían grupo de control. Y añade que la droga fue administrada como una infusión de potencia variable, lo que hace que su análisis estadístico sea más que difícil. Algunas personas que han observado las ceremonias de Ayahuasca sostienen que hay una especie de espiritualidad que no es apta para las pruebas clínicas.

El Dr. Evan Adams, consjero médico de salud aborigen del Ministerio de Salud de British Columbia, dijo que no se puede negar que el alcoholismo y la drogadicción son problemas graves de salud entre los grupos de First Nations, pero que duda mucho que cualquier empresa farmacéutica vaya a financiar pruebas clínicas mientras la Ayahuasca no sea patentable. No quiere hacer comentarios sobre el uso de "medicinas tradicionales en otros países", pero apoya plenamente la curación con la planta India soberana y sugiere otras medidas, como leyes que prohíban el alcohol o la legalización de la marihuana. Dice que los jefes no le han pedido que investigue esta medicina tradicional ni el proceso para acceder a ella, y llega a la conclusión de que los grupos de First Nations deben encontrar su propia manera de hacer frente a estas cosas.

Maté insiste en que la Ayahuasca es una planta maestra y sanadora que ayuda a curarse y aboga por un uso respetuoso, pero con la política de hoy en día en Canadá, la investigación de los beneficios médicos de la Ayahuasca ha llegado a su fin - al menos por ahora.