Ginseng: Todo Lo Que Hay Que Saber

Ginseng: Todo Lo Que Hay Que Saber
Panax Ginseng

¿qué Es El Ginseng?

El ginseng es un popular remedio herbal chino elaborado con la raíz de la planta. El nombre significa "hombre raíz" en chino, porque el rizoma de la planta del ginseng silvestre tiene una forma que recuerda a la de una persona. También se suele llamar "raíz de vida" y "raíz de inmortalidad".

Debido a su demanda en constante crecimiento, el ginseng también es uno de los herbales más caros del mercado. Se han vendido raíces de ginseng silvestre hasta por 200.000 dólares. Aunque no muy frecuentes, este tipo de ventas se dan entre cazadores de ginseng que tienen la suerte de encontrar plantas que han madurado de forma natural durante más de una década. Para que merezca la pena cosecharlo, el ginseng debe tener varios años, ya que crece muy despacio. Sus raíces silvestres se venden por unos $500-600 por libra de peso como término medio. El ginseng cultivado, por otro lado, solo vale unos $50 por libra.

Existen tres tipos diferentes de plantas de ginseng: coreano (Panax ginseng), americano (Panax quinquefolius), y siberiano (Eleuthero). El ginseng coreano es el más potente y el más valioso. El ginseng americano tiene unos beneficios parecidos para la salud, pero es mucho menos vigorizante. El ginseng siberiano es totalmente distinto. Aunque tiene cierto valor en algunos remedios a base de hierbas, no contiene ginsenósidos (también llamados panaxósidos), el ingrediente activo del ginseng coreano y americano.

El ginseng llegó a ser tan popular en Asia que los especuladores acabaron sobreexplotando esta planta tan codiciada. Como consecuencia, el ginseng coreano auténtico es muy escaso y difícil de encontrar. Por ello, los Estados Unidos exportan toneladas de ginseng americano a China todos los años. Si compras un producto de ginseng elaborado en China, podrías recibir ginseng americano. Presta atención a las etiquetas y compra únicamente a vendedores de confianza.

¿cómo Cultivar Ginseng?

¿CÓMO CULTIVAR GINSENG?

Si quieres cultivar tu propio ginseng, puedes hacerlo, pero hace falta mucho tiempo y paciencia, además del ambiente adecuado. Las plantas crecen despacio y son muy exigentes con el entorno. Ayuda bastante si vives en una zona donde crece el ginseng silvestre, como la costa este de EE.UU., la región del noroeste del Pacífico o Asia. Para tener éxito, deberás imitar las condiciones que le gustan al ginseng silvestre, y elegir una superficie boscosa inclinada con sombra natural, en lugar del típico entorno de cultivo.

El ginseng crece mejor en suelos con un pH neutro. Si no tiene un valor de entre 5.6 y 6.0, ajústalo con modificadores del suelo como la cal. El lugar ideal también deberá contar con un 80-90% de sombra y no deberá calentarse demasiado, ni siquiera en verano. Asegúrate de poder acceder a la zona durante varios años, y de que el terreno no vaya a ser utilizado para ningún otro tipo de proyecto. El ginseng recién plantado podría necesitar toda una década para que sus raíces alcancen el tamaño deseado.

Si es posible, mantén tu plantación en secreto. Dado su valor, el robo de ginseng es una amenaza real. Algunos cazadores furtivos acceden al terreno a hurtadillas al amparo de la oscuridad, para desenterrar las raíces mucho antes de que su dueño vaya a cosecharlas, y ganar dinero rápido.

1. Compra Semillas O Raíces De Ginseng

El ginseng se puede cultivar a partir de semillas o raíces. Puedes adquirir raicillas de uno o dos años para establecer un cultivo de forma rápida. Las raíces se arraigan en el suelo con mucha más facilidad que las semillas, y las plantas de ginseng brotan mucho más rápido que si cultivas con semillas. Una vez que domines el cultivo con raíces, prueba a hacerlo a partir de semillas. Podrás conseguir tus propias semillas a medida que crecen tus plantas, o comprarlas. Conseguirás muchas más semillas que raíces por el mismo precio.

Si vives en una zona donde el ginseng crece de forma natural, como los montes Apalaches, intenta encontrar un distribuidor local para tus semillas y raíces. No solo sabrás que son frescas y auténticas, también puede que veas dónde crecen y saques ideas para tu propia plantación. Además, un distribuidor local estará más dispuesto a contestar tus preguntas una vez que hayas comprado, que alguien de internet.

Un vendedor de confianza solo enviará raíces y semillas de ginseng en otoño, cuando se deben plantar. Pero no esperes demasiado para buscar uno; las mejores fuentes suelen tener listas de espera y aceptan reservas.

Las semillas vienen en dos formas: verdes y estratificadas. Las semillas verdes se recogen en el año y aún están dentro de las bayas. Si siembras semillas verdes, no brotarán hasta la segunda primavera. Tardan mucho tiempo en deshacerse de la pulpa de la baya y madurar por completo. Las semillas estratificadas, por el contrario, ya no están dentro de las bayas. Cuestan el doble que las verdes, pero, en la mayoría de los casos, germinan en la primera primavera después de la siembra.

2. Elige Bien La Zona

Busca una zona boscosa con árboles de madera noble como nogales, robles o arces. El dosel deberá proporcionar alrededor de un 90% de sombra, y no debe haber muchos árboles pequeños o arbustos bajo él. La sombra mantendrá frescas las plantas durante el verano y evitará que la maleza lo ocupe todo.

Elige una pendiente orientada al este o al norte, ya que será más fresca que las orientadas al sur o al oeste. El declive de la zona también ayuda al drenaje del suelo; al ginseng no le gusta crecer en áreas encharcadas. Evita los suelos de arcilla. Otras plantas que crecen bajo las mismas condiciones que el ginseng son la hidrastis, la cimífuga y el ñame silvestre. Si ves estas especies por la zona, habrás encontrado una buena ubicación.

3. Planta Tus Raíces O Semillas En Otoño

Espera a que llueva o nieve para plantar tus raíces o semillas. El suelo deberá estar húmedo, pero no empapado. Antes de plantar, asegúrate de que no vayas a hacerlo directamente sobre un estrato rocoso. Si puedes introducir un palo a una profundidad de al menos 5cm, sigue adelante.

Comienza eliminando las hojas caídas o el mantillo natural que cubre la zona donde vas a plantar. Siembra las semillas a unos 50cm unas de otras. Haz un agujero de aproximadamente un centímetro de profundidad, pon en él la semilla, tápala con la tierra, y comprímela firmemente. Por último, vuelve a cubrir la zona con unos 8cm de las hojas que has retirado antes de empezar. Es un método de simulación silvestre que no requiere de ningún tipo de labranza.

Las raíces deberán mantenerse húmedas antes de la siembra, y tendrás que plantarlas enteras. Plántalas tan pronto como las recibas o guárdalas en el frigorífico. Si las almacenas, deberás airearlas a diario para que no desarrollen moho ni se pudran. No trates de estirar el pedido dividiéndolas en secciones. Planta las raicillas a la misma distancia que las semillas, pero colócalas en orificios más grandes y en un ángulo de 30-45°. La parte superior deberá estar un par de centímetros por debajo de la superficie una vez que las cubras de tierra.

4. Deja Que La Naturaleza Siga Su Curso

Ha llegado el momento de ser paciente. No te queda otra opción que esperar a la primavera para ver salir los plantones. No hay nada que puedas o debas hacer para ayudarles. Tendrán que salir adelante por sí mismos (o no), como el ginseng silvestre.

Tanto si utilizas raíces, semillas verdes o semillas estratificadas, no todas se convertirán en plantas de ginseng. El índice de viabilidad no depende solamente de la calidad del producto, sino también del clima, la forma de plantar y el entorno. A veces, si la primavera es más cálida o más seca de lo habitual, incluso las semillas estratificadas estarán inactivas hasta el año siguiente, cuando las condiciones sean mejores.

5. Cosecha Las Raíces Maduras En Un Plazo De Cinco A Diez Años

Ten mucho cuidado al desenterrar las raíces de las plantas maduras. No querrás romper sus capilares ni dañar las plantas jóvenes de alrededor. Comenzando a una distancia de unos 15cm, utiliza un rastrillo o una pala pequeña para aflojar la tierra de alrededor y debajo de la planta. Termina con las manos, sacudiendo con cuidado las raíces para sacarlas del suelo. Cuando tengas la raíz, colócala en una bandeja de madera. Pon todas las raíces en una sola capa para facilitar el flujo de aire y evitar que se rompan. Lávalas brevemente y con cuidado, y déjalas secar en soportes de madera. No dejes que el ginseng entre en contacto con ningún metal.

Composición Química Del Ginseng

Al igual que la mayoría de plantas comestibles, las raíces de ginseng contienen carbohidratos, azúcares, aminoácidos, vitaminas y minerales, pero las saponinas del ginseng son los componentes activos responsables de la mayor parte de los beneficios para la salud de esta planta. Hasta la fecha, los científicos han identificado 13 saponinas en el ginseng, que se denominan genéricamente ginsenósidos o panaxósidos.

Historia Del Ginseng

HISTORIA DEL GINSENG

Nadie sabe cuándo empezó a consumir ginseng el ser humano. El primer registro de su consumo se encuentra en un antiguo texto chino del siglo I d.C. Este escrito realizado por herboristas chinos dice que las raíces iluminan la mente, prolongan la vida y aumentan la sabiduría, además de potenciar la vitalidad sexual. Su reputación como afrodisiaco ha convertido al ginseng en una hierba muy popular y apreciada a lo largo de los siglos.

Los primeros practicantes de la medicina china, seguramente probaron el ginseng porque sus raíces se asemejan a una persona. Su aspecto peculiar podría haberles hecho pensar que el ginseng era beneficioso para el cuerpo en general, de la misma forma que creían que las nueces eran buenas para la mente porque se parecen a un cerebro. Por extraño que resulte hoy en día, era una práctica muy común en tiempos antiguos, y tiene incluso un nombre: Teoría de las signaturas. En el caso del ginseng, esta teoría da en el clavo.

Muy pronto, toda China había oído hablar de la fama del ginseng como posible fuente de juventud. Como resultado, el gobierno chino y los señores del país se dedicaron a controlar las zonas en las que la planta crecía de forma natural, y pronto pasó a valer su peso en oro. Hubo guerras, se perdieron vidas, se hicieron fortunas y, en la actualidad, el ginseng silvestre asiático es muy escaso y sumamente caro debido a su sobreexplotación.

El ginseng americano es una de las mayores exportaciones de Estados Unidos a China. Parte de él se cultiva bajo condiciones silvestres tradicionales o simuladas, pero la caza del ginseng silvestre también atrae a mucha gente que necesita dinero en los Apalaches y las Grandes Montañas Humeantes. Los cazadores rastrean sus laderas, a menudo entrando sin autorización en terrenos privados, en busca de pequeñas plantas verdes con bayas rojas para venderlas por cantidades suficientes como para subsistir hasta el próximo año.

Algunos replantan las semillas a medida que recolectan las raíces maduras, pero otros desentierran todo lo que encuentran a su paso sin ninguna consideración por las generaciones futuras. Por ello, se han establecido unas normas muy estrictas para controlar quién puede dedicarse a la caza del ginseng, así como cuándo y dónde.