Ginseng: Todo Lo Que Hay Que Saber

Ginseng: Todo Lo Que Hay Que Saber
Panax Ginseng

¿QUÉ ES EL GINSENG?

El ginseng es un popular remedio herbal chino elaborado con la raíz de la planta. El nombre significa "hombre raíz" en chino, porque el rizoma de la planta del ginseng silvestre tiene una forma que recuerda a la de una persona. También se suele llamar "raíz de vida" y "raíz de inmortalidad".

Durante miles de años, la medicina china ha utilizado el ginseng como tratamiento natural para la disfunción eréctil y para potenciar la libido de ambos sexos. Estimula el sistema inmunológico, aumenta la energía, reduce el estrés, agudiza la concentración y potencia la fertilidad. El ginseng tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, y existen pruebas anecdóticas de que podría incluso combatir el cáncer. Por no mencionar que esta "panacea" consigue todo eso sin apenas efectos secundarios para la mayoría de los consumidores.

Debido a su demanda en constante crecimiento, el ginseng también es uno de los medicamentos herbales más caros del mercado. Se han vendido raíces de ginseng silvestre hasta por 200.000 dólares. Aunque no muy frecuentes, este tipo de ventas se dan entre cazadores de ginseng que tienen la suerte de encontrar plantas que han madurado de forma natural durante más de una década. Para que merezca la pena cosecharlo, el ginseng debe tener varios años, ya que crece muy despacio. Sus raíces silvestres se venden por unos $500-600 por libra de peso como término medio. El ginseng cultivado, por otro lado, solo vale unos $50 por libra.

Existen tres tipos diferentes de plantas de ginseng: coreano (Panax ginseng), americano (Panax quinquefolius), y siberiano (Eleuthero). El ginseng coreano es el más potente y el más valioso. El ginseng americano tiene unos beneficios parecidos para la salud, pero es mucho menos vigorizante. El ginseng siberiano es totalmente distinto. Aunque tiene cierto valor en algunos remedios a base de hierbas, no contiene ginsenósidos (también llamados panaxósidos), el ingrediente activo del ginseng coreano y americano.

El ginseng llegó a ser tan popular en Asia que los especuladores acabaron sobreexplotando esta planta tan codiciada. Como consecuencia, el ginseng coreano auténtico es muy escaso y difícil de encontrar. Por ello, los Estados Unidos exportan toneladas de ginseng americano a China todos los años. Si compras un producto de ginseng elaborado en China, podrías recibir ginseng americano. Presta atención a las etiquetas y compra únicamente a vendedores de confianza.

EFECTOS DEL GINSENG

Efectos del Ginseng

Durante miles de años, el ginseng ha tratado de forma segura una gran variedad de dolencias como potenciador general de vitalidad. Esto se debe a que el Panax ginseng pertenece a un tipo especial de hierbas y plantas denominadas adaptógenos. En lugar de centrarse en un solo órgano, tanto si funciona de forma correcta como si no, los adaptógenos se "adaptan" a la situación actual del cuerpo. En este sentido, el ginseng es como una droga inteligente que regula el sistema endocrino y equilibra las hormonas, solo si es necesario. Este enfoque holístico le otorga al ginseng una capacidad única para curar sin perjudicar.

El ginseng es famoso en todo el mundo por su valor como vigorizante sexual. Los hombres que sufren de disfunción eréctil suelen tener erecciones más firmes y más duraderas una vez que empiezan a consumir esta hierba. Se cree que incluso aumenta la producción de espermatozoides. Pero el beneficio más popular del ginseng no se limita al sexo masculino; también ayuda a las mujeres posmenopáusicas que han perdido el deseo sexual, a potenciar de forma natural su libido. Según diversos estudios con animales, el ginseng también anima a nuestras mascotas a aparearse, lo que indica que el lado sensual de esta raíz no es un mero efecto placebo.

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Si tienes dificultades para pensar, el ginseng podría despejar tu mente y permitir que te concentres. Actúa como un estimulante leve para combatir la fatiga y mejorar la cognición. El ginseng no cura la pérdida de sueño a largo plazo, y solo refuerza la función mental si la persona está realmente cansada. No obstante, mejoró las puntuaciones de hiperactividad y atención entre unos sujetos de prueba con TDAH. También mejora el estado de ánimo, calma la mente y potencia la memoria. Los investigadores han descubierto que el ginseng fortalece la capacidad mental de los enfermos de Alzheimer.

Esta raíz se utiliza a menudo como tónico potenciador del sistema inmune para protegerlo del resfriado común y la gripe, y se ha demostrado que ayuda a los enfermos a recobrar fuerzas. Es especialmente útil para personas que padecen cáncer, SIDA, síndrome de fatiga crónica y EPOC, porque mejora la respuesta del cuerpo al estrés, además de reforzar el sistema inmunológico. Sin embargo, la afirmación de que el ginseng mejora la resistencia y el rendimiento físico en sujetos sanos, es un tema muy debatido.

El ginseng reduce el nivel de azúcar en sangre y la presión arterial, pero solo si padeces diabetes tipo 2 o hipertensión. Su consumo sigue siendo seguro para quienes no tienen ninguno de estos trastornos. Los ginsenósidos también combaten la inflamación, una dolencia que actualmente se cree que es la causa subyacente de muchas enfermedades graves, como las cardiopatías o el cáncer.

Por lo visto, las propiedades del ginseng son infinitas. Otros beneficios son la pérdida de peso, la protección contra la toxicidad del alcohol, sus propiedades anticancerígenas, y la reducción del colesterol. Pero el ginseng no funciona para todo el mundo ni para todas las enfermedades. Si padeces un trastorno grave como la diabetes, enfermedades del corazón, cáncer o disfunción eréctil, consulta con tu médico sobre el consumo de ginseng como tratamiento complementario de la medicina tradicional, en vez de automedicarte.

EFECTOS SECUNDARIOS DEL GINSENG

Para la mayoría de la gente, el consumo de ginseng es seguro durante períodos cortos de tiempo. Si tienes sensibilidad a los ingredientes activos del ginseng (ginsenósidos), o si tomas esta hierba durante un período prolongado (más de seis semanas), podrías experimentar efectos secundarios como:

  • diarrea
  • dolor de cabeza
  • frecuencia cardíaca acelerada
  • ansiedad
  • cambio en la presión sanguínea
  • insomnio
  • sangrado vaginal
  • pechos sensibles

Las reacciones alérgicas pueden ser graves. Si desarrollas urticaria, tienes dificultad para respirar, o experimentas hinchazón de la lengua, la garganta, los labios o la cara, interrumpe su consumo y busca atención médica de inmediato. Otras reacciones graves son escozor de ojos, dolor cutáneo, dolor de garganta, fiebre alta y erupciones o descamación de la piel.

El ginseng podría interactuar con otros medicamentos y suplementos. Los efectos combinados pueden ser peligrosos. No consumas ginseng con otros suplementos que reduzcan el nivel de azúcar en sangre, como el psyllium, el cromo o el ácido alfa lipoico.

Consulta siempre con tu médico sobre cualquier medicamento con receta o de venta libre que estés tomando, así como sobre cualquier suplemento. Ten especial cuidado si estás pensando en tomar ginseng con algún fármaco anticoagulante, inmunosupresor, antidepresivo o para la diabetes. No se han llevado a cabo estudios que determinen si el ginseng es seguro para niños y mujeres embarazadas, por lo que estos grupos deberán evitar su consumo.

¿CÓMO SE CONSUME EL GINSENG?

¿CÓMO SE CONSUME EL GINSENG?

Hay muchas formas de consumir ginseng. La mayoría empieza con cápsulas de raíz de ginseng triturada. También se pueden preparar infusiones, tónicos y tinturas. Las tiendas naturistas suelen vender productos ya preparados, pero también puedes usar la raíz fresca o seca para crear tus propios remedios.

Cómo hacer té de ginseng:

  1. Corta la raíz fresca o seca de ginseng en rodajas finas.

  2. Ponlas en una cazuela de agua hirviendo.

  3. Apaga el fuego y deja reposar durante 5 minutos.

  4. Endulza a tu gusto con miel, si lo deseas.

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Cómo hacer tintura de ginseng:

  1. Corta en rodajas una raíz entera de ginseng y ponla en un frasco.

  2. Cubre con alcohol de grano a prueba de 190 grados.

  3. Ajusta bien la tapa para impedir la evaporación y colócalo en un lugar fresco, seco y oscuro durante 30 días.

  4. Cuela.

  5. Toma 5-15 gotas una o dos veces al día.

Ginseng

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La raíz de ginseng también se puede ingerir. Trocéala y cuécela al vapor durante 15 minutos antes de ingerirla, o utilízala en cualquier receta que lleve algún tubérculo.

Si puedes cosechar tu propio ginseng, preserva sus raíces secándolas. Lávalas bien para eliminar la suciedad, con cuidado de no romper la piel. Deja que se sequen al aire durante varias horas. Coloca las raíces sobre una rejilla en una sola capa, con espacio entre ellas. Pon la rejilla en un lugar cálido, oscuro y sin corrientes de aire durante dos semanas, para que se sequen por completo.

Técnicamente, las raíces de ginseng deben tener al menos 6 años antes de poder cosecharse para ser consideradas como ginseng rojo, pero algunas personas utilizan este término para referirse al ginseng que ha sido cocido al vapor antes del secado. Si prefieres este método, cuece las raíces después de secarlas al aire pero antes de colocarlas en la rejilla. Haz esto utilizando una vaporera con agua hirviendo durante una o dos horas.

Para obtener los mejores resultados, consume el ginseng durante dos o tres semanas, descansa una o dos semanas, y repite el ciclo. De esta forma, se eliminan la mayoría de efectos secundarios, salvo que tengas alguna alergia que impida que tu organismo desarrolle tolerancia a los ginsenósidos.

Empieza con una dosis baja para ver cómo reacciona tu cuerpo. Si la toleras bien, podrás aumentarla de forma gradual después de la primera semana. La mayoría de la gente nunca consume más de 2g de raíz cruda o de 400mg de ginseng seco en un período de 24 horas.

¿QUÉ BENEFICIOS PARA LA SALUD TIENE EL GINSENG?

¿QUÉ BENEFICIOS PARA LA SALUD TIENE EL GINSENG?

El ginseng ha sido utilizado durante miles de años en la medicina china con mucho éxito, y los investigadores modernos han identificado algunos de los mecanismos responsables de su eficacia. Estos son algunos de los beneficios del ginseng.

1. El ginseng es antioxidante y antiinflamatorio

La inflamación crónica y el daño oxidativo causan mucho más que dolor e hinchazón. Se cree que contribuyen a dolencias potencialmente mortales como las enfermedades cardiacas, la diabetes e incluso el Alzheimer. Los investigadores han demostrado que esta hierba reduce los marcadores de inflamación y aumenta la actividad antioxidante en sujetos sanos. Aquí tienes algunos estudios.

• El ginseng reduce la inflamación y la actividad oxidativa asociadas con el eccema en estudios in vitro.

• Tras administrarles ginseng durante una semana, unos deportistas varones presentaron una menor inflamación que quienes tomaron un placebo.

• Las mujeres posmenopáusicas que tomaron ginseng durante 12 semanas bajo supervisión médica, también presentaron menor inflamación y menos marcadores de estrés oxidativo al final del estudio que otras a las que se les administró un placebo.

2. El ginseng podría ayudar a prevenir el cáncer

Aunque nadie está diciendo que el ginseng cure el cáncer, puede contribuir, junto a un estilo de vida saludable, a la reducción del riesgo de desarrollar esta enfermedad mortal.

• Dos estudios han demostrado que el ginseng puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer. El primero comprobó que las personas que tomaron ginseng tenían un 16% menos de riesgo de desarrollar cáncer que quienes no lo consumieron. El segundo descubrió que los consumidores de ginseng tenían menos probabilidades de padecer ciertos tipos de esta enfermedad, como cáncer de pulmón, estómago, hígado, colon, esófago, labio y boca.

• El ginseng también es útil durante el tratamiento contra el cáncer. Reduce los efectos secundarios, ayuda a conservar la salud y la vitalidad general del paciente, e incluso puede aumentar la eficacia de algunos medicamentos contra el cáncer.

3. El ginseng podría estabilizar el nivel de azúcar en sangre

Las oscilaciones del nivel de azúcar en sangre no son buenas para nadie. Son un peligro real e inmediato para los enfermos de diabetes y, en personas sanas, afectan al nivel de energía, estado de ánimo y peso. Aquí tienes algunos estudios que demuestran que el ginseng ayuda a mantener un nivel equilibrado de glucosa en sangre.

• Un grupo de 19 pacientes con diabetes tipo 2, recibieron 6g de ginseng rojo coreano junto con su tratamiento habitual. Al final del estudio de 12 semanas de duración, todos mostraron mejoras notables. Como término medio, el nivel de azúcar en sangre se redujo en un 11%, el de insulina en ayunas en un 38%, y la sensibilidad a la insulina en un 33%.

• El ginseng rojo fermentado ha demostrado ser más efectivo que el placebo a la hora de reducir el azúcar en sangre tras una comida.

• Tras el consumo de ginseng, 10 sujetos sanos obtuvieron mejores resultados en relación al nivel de azúcar en sangre en una prueba de bebidas azucaradas.

4. El ginseng fortalece el sistema inmune

La mayoría de las investigaciones sobre el ginseng como potenciador de la inmunidad se han centrado en los enfermos de cáncer, pero eso no significa que no ayude también a la gente sana. Al fin y al cabo, parece que hace que las vacunas, como la antigripal, sean más eficaces para todos.

• Unos pacientes que se recuperaban de una operación quirúrgica para extirpar un cáncer de estómago, tomaron 5.400mg/día de ginseng durante dos años. Las pruebas demostraron que su sistema inmunitario funcionaba a un nivel óptimo, y que la reincidencia del cáncer ocurría con menor frecuencia que en la población en general.

• Otro estudio muestra unos resultados similares. En él se comprobó que unos pacientes que tomaban ginseng y a los que se les había extirpado un cáncer, tenían un 38% más de probabilidades de sobrevivir a la cirugía y un 35% más de seguir libres del cáncer tras un plazo de cinco años.

5. El ginseng podría mejorar el rendimiento sexual

El ginseng es más famoso por sus propiedades para mejorar la función sexual que por cualquiera de sus otros beneficios, y la ciencia dice que no es un mito. Estos son algunos de los estudios que demuestran que funciona.

• Después de 8 semanas tomando 1.000mg/día de ginseng, 86 hombres experimentaron una importante mejora en sus erecciones.

• Un grupo distinto de hombres comprobó que sus síntomas de disfunción eréctil se redujeron en un 60% en comparación con un 30% en otro grupo que tomó fármacos para la DE.

• El ginseng funciona de dos maneras para combatir la DE. Reduce el estrés oxidativo en los tejidos y vasos sanguíneos del pene, y aumenta la producción de óxido nítrico para incrementar el flujo de sangre.

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6. El ginseng podría mejorar la función cerebral y aumentar la energía

El ginseng hace mucho más que combatir enfermedades; mejora la vitalidad tanto física como mental cuando hace falta. Así es cómo ayuda esta hierba china.

• A 90 personas con síndrome de fatiga crónica se les administró ginseng o un placebo durante cuatro semanas. Quienes tomaron el ginseng, se sintieron con más energía física y mental que el grupo de placebo durante todo el estudio.

• 38 sujetos sanos recibieron 200mg/día de Panax ginseng durante cuatro semanas. Experimentaron una mejora apreciable del estado de ánimo, del funcionamiento social y la salud mental.

• Un grupo diferente de 34 adultos sanos recibieron una sola dosis de 200 o 400mg de ginseng antes de realizar una prueba de 10 minutos. Todos mostraron mejoría, pero el grupo de los 200mg experimentó un mayor incremento del rendimiento mental. Un poco de ginseng cunde mucho.

• Varios estudios han demostrado que el ginseng también beneficia a los enfermos de Alzheimer. Al tomar esta hierba, mejoran sus habilidades cognitivas y su comportamiento.

¿CÓMO CULTIVAR GINSENG?

¿CÓMO CULTIVAR GINSENG?

Si quieres cultivar tu propio ginseng, puedes hacerlo, pero hace falta mucho tiempo y paciencia, además del ambiente adecuado. Las plantas crecen despacio y son muy exigentes con el entorno. Ayuda bastante si vives en una zona donde crece el ginseng silvestre, como la costa este de EE.UU., la región del noroeste del Pacífico o Asia. Para tener éxito, deberás imitar las condiciones que le gustan al ginseng silvestre, y elegir una superficie boscosa inclinada con sombra natural, en lugar del típico entorno de cultivo.

El ginseng crece mejor en suelos con un pH neutro. Si no tiene un valor de entre 5.6 y 6.0, ajústalo con modificadores del suelo como la cal. El lugar ideal también deberá contar con un 80-90% de sombra y no deberá calentarse demasiado, ni siquiera en verano. Asegúrate de poder acceder a la zona durante varios años, y de que el terreno no vaya a ser utilizado para ningún otro tipo de proyecto. El ginseng recién plantado podría necesitar toda una década para que sus raíces alcancen el tamaño deseado.

Si es posible, mantén tu plantación en secreto. Dado su valor, el robo de ginseng es una amenaza real. Algunos cazadores furtivos acceden al terreno a hurtadillas al amparo de la oscuridad, para desenterrar las raíces mucho antes de que su dueño vaya a cosecharlas, y ganar dinero rápido.

1. Compra semillas o raíces de ginseng

El ginseng se puede cultivar a partir de semillas o raíces. Puedes adquirir raicillas de uno o dos años para establecer un cultivo de forma rápida. Las raíces se arraigan en el suelo con mucha más facilidad que las semillas, y las plantas de ginseng brotan mucho más rápido que si cultivas con semillas. Una vez que domines el cultivo con raíces, prueba a hacerlo a partir de semillas. Podrás conseguir tus propias semillas a medida que crecen tus plantas, o comprarlas. Conseguirás muchas más semillas que raíces por el mismo precio.

Si vives en una zona donde el ginseng crece de forma natural, como los montes Apalaches, intenta encontrar un distribuidor local para tus semillas y raíces. No solo sabrás que son frescas y auténticas, también puede que veas dónde crecen y saques ideas para tu propia plantación. Además, un distribuidor local estará más dispuesto a contestar tus preguntas una vez que hayas comprado, que alguien de internet.

Un vendedor de confianza solo enviará raíces y semillas de ginseng en otoño, cuando se deben plantar. Pero no esperes demasiado para buscar uno; las mejores fuentes suelen tener listas de espera y aceptan reservas.

Las semillas vienen en dos formas: verdes y estratificadas. Las semillas verdes se recogen en el año y aún están dentro de las bayas. Si siembras semillas verdes, no brotarán hasta la segunda primavera. Tardan mucho tiempo en deshacerse de la pulpa de la baya y madurar por completo. Las semillas estratificadas, por el contrario, ya no están dentro de las bayas. Cuestan el doble que las verdes, pero, en la mayoría de los casos, germinan en la primera primavera después de la siembra.

2. Elige bien la zona

Busca una zona boscosa con árboles de madera noble como nogales, robles o arces. El dosel deberá proporcionar alrededor de un 90% de sombra, y no debe haber muchos árboles pequeños o arbustos bajo él. La sombra mantendrá frescas las plantas durante el verano y evitará que la maleza lo ocupe todo.

Elige una pendiente orientada al este o al norte, ya que será más fresca que las orientadas al sur o al oeste. El declive de la zona también ayuda al drenaje del suelo; al ginseng no le gusta crecer en áreas encharcadas. Evita los suelos de arcilla. Otras plantas que crecen bajo las mismas condiciones que el ginseng son la hidrastis, la cimífuga y el ñame silvestre. Si ves estas especies por la zona, habrás encontrado una buena ubicación.

3. Planta tus raíces o semillas en otoño

Espera a que llueva o nieve para plantar tus raíces o semillas. El suelo deberá estar húmedo, pero no empapado. Antes de plantar, asegúrate de que no vayas a hacerlo directamente sobre un estrato rocoso. Si puedes introducir un palo a una profundidad de al menos 5cm, sigue adelante.

Comienza eliminando las hojas caídas o el mantillo natural que cubre la zona donde vas a plantar. Siembra las semillas a unos 50cm unas de otras. Haz un agujero de aproximadamente un centímetro de profundidad, pon en él la semilla, tápala con la tierra, y comprímela firmemente. Por último, vuelve a cubrir la zona con unos 8cm de las hojas que has retirado antes de empezar. Es un método de simulación silvestre que no requiere de ningún tipo de labranza.

Las raíces deberán mantenerse húmedas antes de la siembra, y tendrás que plantarlas enteras. Plántalas tan pronto como las recibas o guárdalas en el frigorífico. Si las almacenas, deberás airearlas a diario para que no desarrollen moho ni se pudran. No trates de estirar el pedido dividiéndolas en secciones. Planta las raicillas a la misma distancia que las semillas, pero colócalas en orificios más grandes y en un ángulo de 30-45°. La parte superior deberá estar un par de centímetros por debajo de la superficie una vez que las cubras de tierra.

4. Deja que la naturaleza siga su curso

Ha llegado el momento de ser paciente. No te queda otra opción que esperar a la primavera para ver salir los plantones. No hay nada que puedas o debas hacer para ayudarles. Tendrán que salir adelante por sí mismos (o no), como el ginseng silvestre.

Tanto si utilizas raíces, semillas verdes o semillas estratificadas, no todas se convertirán en plantas de ginseng. El índice de viabilidad no depende solamente de la calidad del producto, sino también del clima, la forma de plantar y el entorno. A veces, si la primavera es más cálida o más seca de lo habitual, incluso las semillas estratificadas estarán inactivas hasta el año siguiente, cuando las condiciones sean mejores.

5. Cosecha las raíces maduras en un plazo de cinco a diez años

Ten mucho cuidado al desenterrar las raíces de las plantas maduras. No querrás romper sus capilares ni dañar las plantas jóvenes de alrededor. Comenzando a una distancia de unos 15cm, utiliza un rastrillo o una pala pequeña para aflojar la tierra de alrededor y debajo de la planta. Termina con las manos, sacudiendo con cuidado las raíces para sacarlas del suelo. Cuando tengas la raíz, colócala en una bandeja de madera. Pon todas las raíces en una sola capa para facilitar el flujo de aire y evitar que se rompan. Lávalas brevemente y con cuidado, y déjalas secar en soportes de madera. No dejes que el ginseng entre en contacto con ningún metal.

COMPOSICIÓN QUÍMICA DEL GINSENG

Al igual que la mayoría de plantas comestibles, las raíces de ginseng contienen carbohidratos, azúcares, aminoácidos, vitaminas y minerales, pero las saponinas del ginseng son los componentes activos responsables de la mayor parte de los beneficios para la salud de esta planta. Hasta la fecha, los científicos han identificado 13 saponinas en el ginseng, que se denominan genéricamente ginsenósidos o panaxósidos.

HISTORIA DEL GINSENG

HISTORIA DEL GINSENG

Nadie sabe cuándo empezó a consumir ginseng el ser humano. El primer registro de su consumo se encuentra en un antiguo texto chino del siglo I d.C. Este escrito realizado por herboristas chinos dice que las raíces iluminan la mente, prolongan la vida y aumentan la sabiduría, además de potenciar la vitalidad sexual. Su reputación como afrodisiaco ha convertido al ginseng en una hierba muy popular y apreciada a lo largo de los siglos.

Los primeros practicantes de la medicina china, seguramente probaron el ginseng porque sus raíces se asemejan a una persona. Su aspecto peculiar podría haberles hecho pensar que el ginseng era beneficioso para el cuerpo en general, de la misma forma que creían que las nueces eran buenas para la mente porque se parecen a un cerebro. Por extraño que resulte hoy en día, era una práctica muy común en tiempos antiguos, y tiene incluso un nombre: Teoría de las signaturas. En el caso del ginseng, esta teoría da en el clavo.

Muy pronto, toda China había oído hablar de la fama del ginseng como posible fuente de juventud. Como resultado, el gobierno chino y los señores del país se dedicaron a controlar las zonas en las que la planta crecía de forma natural, y pronto pasó a valer su peso en oro. Hubo guerras, se perdieron vidas, se hicieron fortunas y, en la actualidad, el ginseng silvestre asiático es muy escaso y sumamente caro debido a su sobreexplotación.

El ginseng americano es una de las mayores exportaciones de Estados Unidos a China. Parte de él se cultiva bajo condiciones silvestres tradicionales o simuladas, pero la caza del ginseng silvestre también atrae a mucha gente que necesita dinero en los Apalaches y las Grandes Montañas Humeantes. Los cazadores rastrean sus laderas, a menudo entrando sin autorización en terrenos privados, en busca de pequeñas plantas verdes con bayas rojas para venderlas por cantidades suficientes como para subsistir hasta el próximo año.

Algunos replantan las semillas a medida que recolectan las raíces maduras, pero otros desentierran todo lo que encuentran a su paso sin ninguna consideración por las generaciones futuras. Por ello, se han establecido unas normas muy estrictas para controlar quién puede dedicarse a la caza del ginseng, así como cuándo y dónde.

Hoy en día, el ginseng se sigue consumiendo en grandes cantidades y forma parte importante de la medicina china. Se vende en forma de cápsulas en tiendas naturistas, farmacias y en internet, a distintos precios.

¿ES EL GINSENG SEGURO?

¿ES EL GINSENG SEGURO?

Salvo en caso de alergia o sensibilidad a alguno de sus ingredientes activos, el consumo de ginseng es seguro durante períodos cortos de tiempo. Después de unas 4-6 semanas, se recomienda tomarse un descanso y continuar con su consumo durante otro período breve.

El ginseng no es adictivo, y puede ayudar a algunas personas a superar los síntomas de abstinencia cuando dejan de tomar otros medicamentos adictivos.

Pero el ginseng podría no ser seguro para todo el mundo. Actúa como agonista del receptor 5-HT2A, por lo que no debe tomarse con antidepresivos ISRS, y puede causar hipomanía en algunas personas con trastorno bipolar. Si estás embarazada o en periodo de lactancia, no debes tomar ginseng, ni tampoco dárselo a los niños.

El consumo de ginseng es legal en todas partes, pero existen infinidad de leyes en relación a su pureza, etiquetado, recolección, caza furtiva y exportación.

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