Un análisis más profundo de los Clubes Sociales de Cannabis

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Un análisis más profundo de los Clubes Sociales de Cannabis

La legislación acerca de la marihuana está evolucionando rápidamente en Europa. España es un gran ejemplo, donde los clubes sociales son la tendencia. Echamos un vistazo a lo que está pasando en Cataluña.

A pesar de la crisis económica global y europea, los clubes sociales de cannabis están prosperando en España. Ofrecen a los consumidores una manera segura de disfrutar de la marihuana en un ambiente de comunidad, y están mostrando al mundo que hay modelos alternativos de consumo de cannabis que no tienen que suponer la legalización total. Mientras el mundo vigila lo que sucede en España, decidimos echar un vistazo más profundo a este movimiento y a cómo está mejorando la opinión pública al respecto.

¿QUÉ SON LOS CLUBES SOCIALES DE CANNABIS?

También conocidos simplemente como asociaciones de cannabis, estas organizaciones son entidades privadas que cultivan y suministran cannabis a todos sus miembros. El cultivo privado de marihuana está de alguna forma "tolerado" en España, siempre que no se produzca la venta de la hierba. Estos clubes operan mediante la aceptación de miembros privados que pagan una cuota que les da derecho a decidir sobre lo que se planta y cómo se planta, además de recibir una parte de lo cosechado. Dado que los socios no compran la marihuana a la asociación y todo se hace en privado, normalmente se mira hacia otro lado. Las asociaciones no hacen publicidad para los miembros y, en general, son completamente transparentes con sus operaciones, siendo abiertos y honrados con las autoridades y las comunidades. Este movimiento está creando una cultura de aceptación, ya que las asociaciones están demostrando ser un modelo seguro y responsable para un mercado semi-regulado del cannabis.

JAMÁS HABÍAN EXISTIDO TANTOS CLUBES DE CANNABIS

El conocido diario El País publicaba recientemente que las asociaciones de consumidores de cannabis de Cataluña contaban con 165.000 miembros asiduos, consumiendo cannabis valorado en alrededor de 6 millones de euros al mes. Barcelona tenía 40 clubes de cannabis en 2010, y hoy en día existen más de 200! Muchos extranjeros se trasladan ahora a Cataluña para conseguir acceso (especialmente si la necesitan con fines terapéuticos) o para buscar trabajo en el sector del cannabis. Hoy en día, más de 700 clubes sociales de cannabis españoles tienen socios de todo el mundo, algunos de los cuales hasta se han mudado a España para disfrutar de este modelo progresista del cannabis. Vienen de distintos entornos sociales y profesionales y de todas las edades.

La opinión pública española ha ido avanzando hacia el apoyo del modelo de clubes sociales de cannabis, aunque los partidos políticos más conservadores siguen intentando parar estas asociaciones. Los ayuntamientos juegan un papel importante en nuestro país, y ésa es la razón por la que estos experimentos con clubes sociales empezaron en Barcelona a pesar de la oposición del Gobierno central. La ausencia de una regulación clara causa vacíos legales, permitiendo que algunos clubes abusasen del crecimiento de este sistema, lo que provocó que algunos de estos vacíos legales tuviesen que ser solucionados. Estos problemas fueron utilizados por el antiguo alcalde de Barcelona, Xavier Trias, para intentar cerrar algunas asociaciones e imponer normas muy estrictas para su funcionamiento. ¿El resultado? Bueno, ya no es el alcalde, así que podéis sacar vuestras propias conclusiones sobre cómo esto afectó a su popularidad.

DANDO PASOS ADELANTE: LA UNIÓN DE LOS CLUBES

Muchos clubes de cannabis han comenzado a unirse legalmente como asociaciones para combatir problemas políticos, sociales o sanitarios. Esta unión está progresando hacia la normalización del cannabis, con federaciones catalanas como FEDCAC y CatFAC desarrollando plataformas online para debatir y redactar propuestas, buenas prácticas o técnicas de cultivo. Esto da a los clubes una imagen de legitimidad y demuestra a las autoridades que van en serio cuando dicen que son una parte responsable de la sociedad.

Estos esfuerzos no han pasado desapercibidos. Ada Colau, la primera alcaldesa de Barcelona, trabaja ahora junto a la Agència de Salut Pública de Barcelona y las asociaciones de clubes sociales para crear los primeros borradores para regular el sector. Algunas nuevas normativas incluyen límites al cultivo y al transporte, requisitos para ser miembro, distancia a los colegios, cantidades máximas por socio e informes de cultivo. Puede parecer un paso atrás hacia la libertad para cultivar, pero buscando un compromiso sería posible avanzar responsablemente.

LA DIFERENCIA ENTRE CLUBES DE CANNABIS Y COFFEE SHOPS

Los clubes sociales de cannabis pueden tener requisitos de entrada bastante restrictivos. Se podrían diferenciar unos de otros por el tipo de consumidores que pueden pertenecer al club, por ejemplo, separando consumidores recreacionales o con fines médicos. Algunos son simplemente una pequeña habitación y otros son lujosas terrazas: la sensación es que estás en casa de un amigo, no en un bar. Ésta es una diferencia importante con el modelo holandés, donde los coffee shops están abiertos al público adulto sin restricciones y muchos parecen simplemente un bar atractivo.

El modelo catalán permite un ambiente más personalizado y mejor calidad de marihuana, ya que las autoridades holandesas reprimen a los apasionados productores de pequeña escala que antes suministraban a los coffee shops, y por tanto permiten que organizaciones criminales satisfagan la demanda con cannabis comercial de baja calidad. En España, las nuevas normativas deberían evitar estos fallos del obsoleto sistema holandés, permitiendo que pequeños productores comerciales suministren marihuana orgánica de la mejor calidad para un público limitado de consumidores responsables.

Sólo algunos de los clubes sociales se centran exclusivamente en el cannabis medicinal, suministrando a sus miembros extractos de CBD, comestibles y otras fórmulas que maximizan el efecto terapéutico a la vez que evitan los efectos perjudiciales de la inhalación de humos. Algunos clubes están empezando a producir aceites de cannabis, galletas, cremas corporales, infusiones, resinas, hachís en seco o shatters cristalinos.

¿QUÉ PASA CON LOS TURISTAS?

Inscribirte en un club social de cannabis no es tan fácil para los no residentes en España. Si alguien planea un viaje, es aconsejable que contacte con algunos clubes con antelación para saber cómo funciona su derecho de admisión. Si se facilita una dirección válida, que no sea un hotel u hostal, se podría acelerar el proceso. También es importante recordar que se trata de clubes "sociales" en donde se promueven el comportamiento cívico y la cultura de compartir. Es un planteamiento completamente distinto al funcionamiento de "entra, compra, fuma y vete" de los coffee shops de Ámsterdam. Dado que los clubes sociales de cannabis son tan dispares, mucha gente de Barcelona forma parte de más de un club, para conocer gente distinta y probar productos nuevos.

La escena de los clubes sociales de cannabis está creciendo rápido. Pone a Cataluña al frente de un movimiento para reformar las políticas obsoletas y basadas en la desinformación. Esperemos que las cosas sigan en la buena dirección, de una forma abierta y responsable. De esta manera se acabaría con los tabúes alrededor del cannabis y el mundo empezaría a conocer esta maravillosa planta por lo que realmente es.

 

         
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