Barcelona Cierra la Tercera Parte de sus Clubs de Cannabis

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Barcelona Cierra la Tercera Parte de sus Clubs de Cannabis

¿Está la ciudad poniéndose nerviosa por su reputación o es este un paso hacia una industria del cannabis integrada y regulada?

En lo que respecta a los clubes de cannabis, España siempre ha estado a la cabeza. Sobre todo en Barcelona, los clubes de cannabis han aparecido a cientos, lo que hace que muchos consideren a la ciudad como el próximo Amsterdam. Sin embargo, desde que el ayuntamiento aprobó un veto de 1 año para la apertura de clubes nuevos, parece que ha empezado a perfilarse una nueva tendencia. Con este veto, el gobierno ha ordenado el cierre de un tercio de sus clubes oficiales de cannabis.

Esta cruzada se ha llevado a cabo tras la inspección de 145 clubes de rápido desarrollo, en la que se han valorado sus deficiencias e infracciones del código – se ha revelado que 50 de ellos estaban quebrantando la ley. Estas infracciones incluyen cosas como la venta de hierba adquirida de forma ilegal, intentar atraer a no miembros, y una pobre ventilación.

¿Buenas o malas noticias?

Es muy fácil descartar todo cierre de clubes como un paso hacia atrás, lejos de una política más liberal. Sin embargo, en este caso puede que haya sido una bendición. Como ocurre con cualquier industria en cualquier parte del mundo, las reglas son el quid de la cuestión. Al igual que en los coffee shops de Amsterdam, hay reglas relativamente estrictas para cada lugar, desde la infraestructura de la ventilación hasta los límites de la publicidad o los reglamentos de zonificación. La aplicación de estas leyes no es algo que solo los clubes de cannabis tienen que cumplir - todos los negocios debe adherirse a estas leyes.

Teniendo en cuenta que 95 clubes han superado la inspección y que siguen abiertos, demuestra que la intención del ayuntamiento probablemente no era la de cerrar los clubes en un movimiento radical, sino establecerse reglas comunes para esta naciente industria. Es casi imposible juzgar cuántos de esos 50 clubes quebraron el código, o hasta qué punto la ciudad sólo quiso reducir la cantidad de clubes. Sin embargo, se puede suponer que cierto número de clubes estaba violando el código, ya que no faltan códigos para quebrantar.

Si el ayuntamiento no está usando las inspecciones como excusa para clausurar clubes, entonces - y sólo entonces - esta serie de cierres se puede considerar como algo positivo. Si no hay intenciones ocultas, esto significa que la ciudad está tratando a los clubes de cannabis como a cualquier otro negocio que se debe adherir a los códigos dados. Deshacerse de los negocios que están en el mercado para hacer dinero fácil y romper las normas, es un paso importante para establecer un mercado integrado de forma social y económica, que en última instancia pueda conducir a la clase de industria del cannabis que a todos nos gustaría ver.