Como mi amigo evitó el dolor crónico gracias al cannabis

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Como mi amigo evitó el dolor crónico gracias al cannabis

El único efecto secundario del cannabis como tratamiento para el dolor crónico que tuvo que soportar mi amigo, fue el de estereotipo de cannabis como droga recreativa.

El único efecto secundario del cannabis como tratamiento para el dolor crónico que tuvo que soportar mi amigo, fue el de estereotipo de cannabis como droga recreativa.

No está en fase terminal – su afección no le matará. Sin embargo, el dolor que tiene que soportar es tan horrible que hace que su vida sea insoportable y muy difícil de disfrutar. Lo que desea no es mucho pedir – pasar una sola noche sin despertarse debido al dolor, vivir un día entero como cualquier otra persona.

La clínica especializada en dolor que cuida de él, le dio una cita, cuando se quejó de un aumento en su sufrimiento. En nueve meses. Pretendían que esperara nueve meses – 270 noches en vela. Aunque vio a varios médicos privados, que le costaron una fortuna, no obtuvo ninguna respuesta, ninguna solución, solo asentimientos y más preguntas.

Lo único que le ofrecían era analgésicos aún más fuertes y medicamentos para el dolor, que debía tomar varias veces al día y aumentar la dosis gradualmente para que tuvieran efecto. El problema con las pastillas es que las que funcionan tienen unos efectos secundarios horribles, y además dejan de funcionar después de un tiempo. Se pueden usar tras una operación quirúrgica, durante días o semanas, pero no durante meses o años, ya que destruyen los riñones y el hígado, sin mencionar que nublan la concentración diaria.

Tras intentar con la medicina tradicional y fallar, echó mano de la acupuntura, tratamientos laser, fisioterapia, Feldenkrais y casi todo lo que ofrece la medicina alternativa – sin progreso alguno. Durante un breve periodo creyó que había encontrado la respuesta en la hidroterapia – una especie de ejercicio en una estera flotante dentro de una piscina climatizada. Sin embargo, este remedio resultó ser efímero y empeoró su condición pasado un tiempo.

A pesar de ser una respuesta obvia y probablemente la substancia más beneficiosa para el paciente, no se le propuso ni una sola vez la marihuana medicinal, por parte de ninguna de las personas con las que habló sobre su dolor crónico. El cannabis no destruye los órganos vitales, si se usa adecuadamente te permite actuar normalmente y cuenta con una opinión muy positiva por parte un número en aumento de pacientes satisfechos, que han visto como su dolor desaparece cuando empiezan a usar cannabis.

Un ejemplo es el estado de Israel, donde la comunidad de la marihuana medicinal es bastante importante y cuenta con más de 10.000 personas que se benefician de este tratamiento. El cannabis, sin embargo, solo se puede recetar si corre peligro una vida. En otras palabras, si no hay otra manera de salvar tu vida, entonces el Ministerio de la Salud tendrá la bondad de darte la autorización para usar marihuana. Sin embargo, si tu condición es estable, no tienes ninguna oportunidad, independientemente de lo fuerte que sea tu dolor. Como suele ocurrir con los procedimientos burocráticos, el acceso a la solución menos dañina es el más difícil.

¿Por qué molestarse con el camino legal? te puedes preguntar, si puedes ir a la esquina y volver con un bonito porro. Como lo hacen todos los usuarios recreativos. El problema reside en la calidad – lo que obtienes del mercado negro, casi nunca es la clase de hierba que funciona mejor en los tratamientos medicinales, sin mencionar que es mucho más cara. Y, ¿por qué diablos debería quebrantar la ley alguien que quiere dejar de padecer dolor? ¿Qué leyes quebranta mi amigo por tener dolor?

Ahora vuelve a tener esperanzas – todo gracias a Yael German, una persona que cree que es capaz de liderar una verdadera revolución en el asunto. Detuvo un proceso de décadas para evitar añadir flúor al agua potable, lo que lleva mucho tiempo considerándose insustancial y peligroso. Tuvo el valor de ponerle FIN. Como Ministra de Salud de Israel, tiene el coraje de romper otro tabú permitiendo que el uso de cannabis se extienda más.
Lo más absurdo se hizo evidente para mi amigo cuando por fin recibió la prescripción de cannabis por parte de uno de sus médicos. A pesar de contar con la recomendación de su médico, también necesita una autorización especial del Ministerio de Salud, que es casi imposible de obtener. Si esta solicitud tiene éxito, “se pondrán en contacto”. Desafortunadamente, nadie puede decirle cuándo, si es que alguna vez, ocurrirá.

Después de varios meses, mi amigo no se despega del teléfono, ni durante un segundo, por si le llaman. Duerme con él, se lo lleva al baño y espera la llamada, que parece más obvio cada día, que nunca llegará…

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