LSD: Cómo Funciona y Flashbacks del Ácido

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LSD: Cómo Funciona y Flashbacks del Ácido

El LSD puede hacer que tu viaje sea más potente que con la mayoría de psicodélicos naturales, y se toma en minúsculas dosis medidas, literalmente, en millonésimas de gramo.

LSD: Cómo Funciona y Flashbacks del Ácido

El LSD puede hacer que tu viaje sea más potente que con la mayoría de psicodélicos naturales, y se toma en minúsculas dosis medidas, literalmente, en millonésimas de gramo.

Pero, ¿qué ocurre en realidad en tu cerebro cuando tomas una papelina? ¿Qué hacen los elementos químicos del LSD?

Bueno, a fecha de hoy, ni los científicos ni los médicos lo saben. Saben que el LSD está vinculado a los receptores de la serotonina, o 5-HTP, pero no tiene la forma de la serotonina tanto como la de psilocibina y psilocina, los psicoactivos encontrados en las setas mágicas. Y aparte de eso, saben que provoca fuertes alucinaciones y distorsiones de la información sensorial.

Esto es lo que hace la serotonina: Es un elemento químico natural y endógeno (lo que quiere decir que lo produce el cuerpo) del cerebro que se clasifica como un “neurotransmisor,” junto a la dopamina, norepinefrina y epinefrina, que también se conoce como adrenalina. La serotonina es el elemento químico que se libera cuando alguien está en un estado natural de euforia, como el subidón de un corredor o el de actuar en un concierto de rock. La depresión crónica, por el contrario, se suele relacionar con una falta de serotonina. Como neurotransmisor, envía información por medio de electrones a través de varias partes del cuerpo.

La serotonina tiene un importante efecto en la somnolencia y los sueños. Los receptores de serotonina también se han encontrado en partes del cerebro relacionadas con el aprendizaje y en sitios del sistema digestivo, donde regulan el apetito de manera parecida a los endocannabinoides. Pero su verdadero interés, cuando se trata de los efectos del LSD, es su implicación en transportar información, sobre todo información sensorial, y posiblemente las señales eléctricas que se manifiestan como pensamientos. Los efectos del LSD, que incluyen alucinaciones visuales y auditivas, además de un gran flujo de pensamientos con un aumento en el gusto, tacto y olfato, hacen que el descubrimiento de su vinculación a los receptores de 5-HTP sea una gran noticia. Mientras que cada vez más médicos estudian el LSD por su uso terapéutico, su papel en medicina aumenta a una gran velocidad por su potencial para tratar numerosos pacientes con distintos tipos de deficiencia de serotonina u otros neurotransmisores relacionados con distintos trastornos.

Una papelina de hoy en día suele estar empapada en unos 100 microgramos de LSD, y esta pequeña cantidad se disuelve tan pronto como se lo permita el papel; para digerir el papel hace falta un poco de ácido estomacal. El LSD se absorbe a través del estomago, desde el que pasa al hígado para ser metabolizado, es transportado por el torrente sanguíneo, activa los receptores de serotonina del cerebro y, entonces, bueno, se elimina cuando haces pis. Para cuando todo el LSD llega al cerebro y el individuo esta en lo más alto de su viaje, pueden haber pasado de dos a seis horas desde el momento en el que se tomó la papelina.

Por lo general, el LSD se elimina completamente del sistema en unos pocos días, a veces incluso semanas. En los 70, no se podía detectar a un usuario de LSD, y hasta en la actualidad, ningún examen de detección de drogas tradicional puede encontrar LSD en la sangre u orina. Algunas costosas técnicas de análisis químico, como la cromatografía de gases, la espectrometría de masas y otras, pueden detectar el LSD, pero no son administradas por los sistemas legales y apenas se usan.

Independientemente de si es o no detectable, hay un debate sobre si el LSD se elimina por completo del sistema.

Flashbacks del LSD

Algunos usuarios del ácido, incluyendo un puñado de la generación del baby boom que tomó LSD de adolescentes y jóvenes en los 60 y 70, dicen que meses e incluso años después de ni siquiera tocar el LSD en manera alguna, pueden tener un “flashback” y experimentar los efectos de una dosis baja de LSD que dura unos minutos o, en algunos casos, alcanza un viaje de proporciones y duración totales.

Ni médicos ni científicos pueden, por el momento, ofrecer una explicación para estos flashbacks. En estos momentos, los estudios clínicos se enfocan en averiguar qué probabilidades hay, en un porcentaje aproximado, de que un usuario de LSD experimente un flashback. Algunos estudios simplemente intentan encontrar evidencias de que los flashbacks existen de verdad.

Hay algunos mitos en circulación como el hecho de que cada vez que tomas algo de LSD, cierto porcentaje va a parar al fluido espinal (o cerebral o materia cerebral, etc.), y se queda ahí para siempre, acumulándose con cada dosis; y que en cierto momento del futuro, una cantidad de LSD se libera, quedando atrapada en el torrente sanguíneo y haciendo que el usuario, involuntariamente, experimente un viaje. Otros incluyen el hecho de que el LSD deja agujeros permanentes en tu cerebro y que cuando tus pensamientos alcanzan esta zona del cerebro, ocurre el viaje.

(Tanto médicos como científicos descartan estas teorías. El LSD se metaboliza en los días o semanas después de haber entrado en el estomago y el hígado. Ni queda ni se puede quedar en el fluido espinal, cerebral o cualquier otro fluido. No existen evidencias que demuestren que lleguen a esos fluidos; el LSD pasa por el sistema del cuerpo como cualquier otra droga, vinculándose a los receptores y abandonando el cuerpo. Además, el LSD no hace ningún agujero en el cerebro. Los precursores de este mito dicen que las alucinaciones que ves con el LSD provienen del mismo LSD quemando o abriendo aguieros en la materia gris. Estas no son ninguna de las teorías que se investigan en la actualidad por parte de profesionales legítimos.)

Algunos investigadores creen que el fenómeno de un flashback de LSD comenzó con personas que simplemente sufrían ataques de pánico y culpaban a su uso de drogas en el pasado, y las teorías se sacaron de proporción hasta convertirse en leyendas urbanas. Pero otros profesionales piensan que hay algo de verdad en los diversos testimonios de usuarios provenientes de distintos países del mundo. Dos de los estudios más conocidos relacionados con los flashbacks, buscaban el porcentaje de probabilidad de que se dé un flashback en usuarios sin ningún tipo de trastorno mental preexistente. Los investigadores M.P. Naditch y S. Fenwick publicaron sus descubrimientos bajo el titulo “flashbacks del LSD y funcionamiento del ego” en la edición de 1977 del Journal of Abnormal Psychology, con el resultado de un 28% de participantes. En 1971, M. Blumenfield y su equipo habían hecho un estudio parecido con el resultado del 20%. Solo dos años antes, un investigador llamado M.J. Horowitz buscó números parecidos en su publicación, “Flashbacks: intrusivas imágenes recurrentes tras el uso de LSD”. Su resultado fue solo del 5% de los participantes. Todos ellos ofrecen evidencias bien documentadas que apoyan la existencia de los flashbacks del LSD, aunque aún no sepamos lo que realmente ocurre en ellos.

Muchas observaciones también apuntan a un vínculo entre los trastornos psicológicos preexistentes y los flashbacks del ácido (que es por lo que la mayoría de los estudios bien hechos descartan este factor, asegurándose de que ningún participante tenga trastornos preexistentes ni historial familiar de trastornos parecidos). Muchos de los usuarios que tienen un historial de reacciones psicológicas anormales a las drogas, suelen ser propensos a trastornos mentales, o experimentan efectos del trastorno en la actualidad, de la misma manera que los esquizofrénicos padecen alucinaciones visual y auditivas de manera habitual sin usar psicodélicos; también tienden a experimentar mayores cantidades de flashbacks. Este hecho, junto a la rápida metabolización del LSD en el cuerpo, conduce a muchos investigadores a la teoría de que los flashback del ácido no son acusados por una cantidad física real del elemento químico dietilamida de acido lisérgico. En cambio, dicen, de la misma manera que el LSD puede exacerbar enfermedades psicológicas preexistentes (muchos informes muestran que el uso del ácido conduce a una aparición más rápida de la esquizofrenia en pacientes que tienen un historial personal o familiar del trastorno), sus efectos se pueden “fusionar” con los del trastorno. En esencia, una persona con esquizofrenia puede, incluso meses o años después de tomar ácido, padecer un episodio psicótico provocado por el uso de la sustancia psicodélica que, en general, se asemeja a un viaje de LSD. Una persona con trastorno bipolar, de manera parecida, puede no tener alucinaciones durante un flashback, pero, como ocurre en su trastorno, puede experimentar cambios de humor radicales entre euforia y depresión que se presentan con dosis medianas o altas del producto psicodélico, además de una extrema sensibilidad a las emociones y patrones de pensamiento.

Teniendo todo esto en cuenta, los flashbacks son uno de los “problemas” de salud menos serios que puede acarrear el uso del LSD (y la droga, en general, apenas acarrea problemas de salud a individuos sanos y sin ningún historial psicológico). Lo más probable es que nunca experimentes un flashback. Ni los más habituales usuarios de ácido han tenido uno, y siendo la mayor parte de la población psicodélica usuarios no habituales (o “experimentales”), el número de personas que han tenido la experiencia es bastante reducido. Aunque siempre debes asegurarte de conocer qué elementos psicoactivos te metes en el cuerpo y lo que hacen, el fenómeno de los flashbacks no es algo que te deba preocupar a la hora de probar el LSD.

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