Farid Ghehioueche Habla sobre los Clubs de Cannabis

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Farid Ghehioueche Habla sobre los Clubs de Cannabis

En los dos últimos años, los “Clubs de Cannabis” o “Clubs Sociales de Cannabis” han estado surgiendo por toda Francia. Básicamente, están compuestos por pequeños grupos de gente que se reúnen y cultiv

En los dos últimos años, los “Clubs de Cannabis” o “Clubs Sociales de Cannabis” han estado surgiendo por toda Francia. Básicamente, están compuestos por pequeños grupos de gente que se reúnen y cultivan cannabis para su propio consumo, fuman la hierba y no apoyan de ninguna manera a los carteles ilegales de drogas que invaden el suministro de cannabis del país.

Los miembros de estos Clubs de Cannabis fuman el cannabis en canutos o bongs abiertamente, en sus casas o en sus porches. Algunos cultivan las plantas en sus patios o jardines e incluso en los porches o en armarios. No todos los miembros de los Clubs son así de valientes, por supuesto, y muchos se guardan el uso de cannabis para sí mismos. Pero el movimiento de los Clubs de Cannabis y sus principios están en auge.

Farid Ghehioueche trabaja para la Coalición Europea para las Políticas sobre Drogas Justas y Efectivas (ENCOD). También es un autoproclamado fundador del movimiento de los Clubs de Cannabis. Cuando se le pregunta sobre el tema, esto es lo que dice:

“Es parte de la solución, no el problema”: Ghehioueche habla primero de la doble cara del mundo del cannabis. Por un lado, el cannabis está ganando cada vez más tracción como hierba medicinal, natural y altamente beneficiosa. Por el otro, es imposible ignorar el crimen organizado y la violencia asociada con la guerra de las drogas y el papel que juega el cannabis en el asunto.

Todos deseamos lo mismo, explica Ghehioueche. Ni los activistas del cannabis ni los miembros de los Clubs ni los grupos en contra de la legalización, apoyan la guerra de las drogas que está paralizando al mundo. Simplemente difieren en la solución del problema.

A esto se refiere Ghehioueche cuando dice que los Clubs de Cannabis son parte de la solución y no el problema. Los Clubs de Cannabis fomentan el cultivo de cannabis que reduce las ventas de drogas ilegales y, si se adopta de manera extendida, disminuirá en gran manera el poder que tienen los criminales de la droga por todo el país (con esto se refiere al hecho de que los miembros de los Clubs de Cannabis crían y cultivan su propio cannabis, sin tener que interactuar con traficantes ilegales). Ghehioueche dice que a medida que sigue informando a la gente sobre el “modelo del Club de Cannabis” y sus principios, ésta comienza a ver que tiene sentido y a menudo acaba apoyando la solución.

También afirma que “no esperamos que las autoridades apoyen nuestras actividades, pero deseo que al menos puedan confiar en nosotros para ayudarles a combatir el tráfico de drogas, con todos sus efectos negativos en la sociedad. Ahora mismo, no sabemos si nuestros “clubs de cannabis… se clausurarán.”

Ghehioueche habla sobre el juicio a Dominique Broc, coordinador de los Clubs Sociales de Cannabis Franceses. Fue arrestado en febrero por su cultivo personal de plantas de cannabis. Sus plantas fueron confiscadas y el juicio continúa. El resultado, comenta Ghehioueche: “puede decir mucho sobre cómo ve la justicia francesa a los clubs de cannabis.”

También se lamenta de la mentalidad de la ley francesa en cuanto a los usuarios de cannabis, tratando a activistas y a usuarios personales como criminales, contra grupos de interés y uso medicinal. En los años 70, cuando el uso de la drogas duras se extendía con efecto multiplicador entre la contracultura de la época, el país aprobó varias leyes en un esfuerzo para detener el florecimiento de las bandas traficantes de drogas. Debido a estas leyes, dice, las políticas francesas de los últimos cuarenta años han estado estancadas en un periodo de “regresión en lugar de progresión.” En la actualidad, indica, hay alrededor de un millón de usuarios diarios de cannabis en el país. De este millón, la quinta parte “se ven envueltos en el sistema de justicia francés”, cada año.

Además, explica Ghehioueche, la imposición del excesivo apiñamiento en las cárceles, trámites judiciales y arrestos relacionados con el cannabis, son un terrible uso del dinero de los contribuyentes y un malgasto del presupuesto destinado a las comisarias de todo el país.

Las leyes del cannabis en Francia son, además, desproporcionadamente duras, comparadas con la mayor parte de otras naciones, alega. Holanda es un perfecto ejemplo, dice Ghehioueche, en el que “tienes a gente fumando cannabis en lugares públicos, como cafés, parques y en la calle, sin quebrantar la ley. En Francia, por el contrario, tenemos que sufrir las insoportables molestias que conllevan los castigos por negocios ilegales en la calle.”

Otra victoria reviente del país, después de la entrevista, es la legalización federal del cannabis medicinal. Aún así, en otras formas, las leyes no progresan. Ghehioueche indica que la forma en la que se aplican las políticas de la droga por parte de la policía francesa, están injustamente dirigidas a la juventud y a las minorías raciales, entre otros grupos demográficos. Además, aunque la ley restringe toda posesión y venta de cannabis, aún hay hierba disponible de manera ilegal en todo el país, y alega que las leyes solo acaban haciendo que sea más fácil, para los fumadores menores de edad, encontrar un proveedor regular de cannabis.

En general, dice que las duras leyes francesas solo afianzan el control que los carteles de drogas ilegales tienen en la nación, y que los esfuerzos y la legislación llamada de “reducción del daño” solo aumentan el perjuicio causado por las bandas criminales de drogas.

Ghehioueche espera que los legisladores franceses entiendan el punto de vista de los activistas, que buscan una reforma en las leyes del cannabis medicinal. Parece que lo han podido hacer, ya que desde principios de junio, el cannabis medicinal ha sido legalizado en el país. Pero todavía hay más pasos que dar.