Cultivo Ecológico: Cómo Hacer que el Cannabis sea Sostenible

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Cultivo Ecológico: Cómo Hacer que el Cannabis sea Sostenible

Si hace de forma correcta, el cultivo de cannabis puede ser un despilfarro. Sobre todo en lo que respecta al agua.

Con la legalización de la marihuana cada vez más generalizada en todo el mundo, es más importante que nunca garantizar que se cultive de forma responsable, con el mínimo impacto posible sobre el medio ambiente. Sin una previsión adecuada, la "fiebre del oro" del cannabis amenaza con acabar con todo el trabajo que tanto se han esforzado los activistas por conseguir.

Esto queda muy patente en California, donde en la actualidad se está atravesando una sequía. El área gris de la regulación del cannabis ha provocado un enorme auge en el cultivo de esta planta, a menudo con consecuencias negativas para el entorno - mediante la captación de la escasa agua que hay y la inundación de bosques con pesticidas. Esto no es solo una burla al medio ambiente, también hace que la legalización se vea desprestigiada, en un momento en el que necesita tener la mejor reputación posible. Los detractores vigilan con mucha atención, y cualquier práctica de cultivo dañina o sin regular, les proporciona la munición que necesitan.

CÓMO HACER QUE EL CULTIVO DE CANNABIS SEA RESPETUOSO CON EL MEDIO AMBIENTE

Aunque la verdadera clave de una industria del cannabis sostenible es una buena y estructurada regulación, las decisiones conscientes e informadas de los cultivadores, pueden marcar la diferencia - sobre todo en lo concerniente al agua. De hecho, de entre todos los aspectos de la sostenibilidad observados en la incipiente industria del cannabis, en el que más se centran es en el consumo del agua, lo que hace que sea doblemente importante.

Lo que nos hace preguntarnos: ¿de qué forma se pueden hacer más sostenibles los cultivos de marihuana? Pues bien, según Ed Rosenthal, de American Cannabis Consulting, una de las principales formas de reducir el derroche de agua, es regar más a menudo, pero con menos agua. Tal y como están las cosas, la mayoría de los cultivadores de exterior suelen regar sus plantas un par de veces a la semana, utilizando enormes cantidades de agua. Sin embargo, una planta de cannabis solo utiliza una cantidad limitada de agua, y el resto se desperdicia.

"El agua que llega por debajo del nivel de la raíz, se pierde", afirma Rosenthal. "Y la estamos malgastando."

Regar con menos agua significa que hay que hacerlo más a menudo, ya que se conservará menos agua alrededor de la raíz, pero a largo plazo, se puede ahorrar mucha agua. Y si eres lo bastante diestro como para calcular ese punto óptimo - de usar suficiente agua para hidratar la planta y empapar un poco la tierra de alrededor - podrás impedir el derroche de agua sin tener que aumentar la frecuencia de riego.

LO MEJOR PARA AHORRAR AGUA: CULTIVAR CON MÉTODOS -PÓNICOS

Para los cultivadores aficionados que quieran reducir su consumo de agua, el cultivo con métodos hidro, acua y areopónicos les puede ahorrar enormes cantidades. Nos referimos a un 80-90 por ciento - lo que lleva su sostenibilidad más allá de cualquier nivel esperado.

Esto es sobre todo cierto en el caso de la aeroponía, en la que se rocían las raíces expuestas con una solución de agua y nutrientes. El rocío creado por este sistema es tan fino que las raíces de la planta de cannabis pueden absorber los nutrientes ¡directamente del aire! El resultado es una mayor eficiencia, unos brotes más grandes y un mínimo consumo de agua. Una situación en la que todos salen ganando, si se tiene esta habilidad.

Un excelente ejemplo de estas concienzudas técnicas de cultivo nos llega de Colorado, donde Stephen Raisner, un cultivador profesional de cannabis, ha puesto en marcha un sistema adaptado de acuaponía para cultivar toda su marihuana a escala comercial. ¡Y lo mejor de todo es que es casi 100% auto suficiente!

El sistema de Raisner tiene dos depósitos de agua colocados en bucle. Uno de ellos contiene peces, mientras que el otro lo utiliza para cultivar cannabis. La bacteria del agua convierte los excrementos de los peces en nutrientes. Este agua se bombea al depósito de cannabis, donde alimenta a las plantas y es a su vez limpiada por éstas, antes de regresar al depósito de los peces. La pérdida de agua es mínima, de más o menos un uno por ciento al día. Lo único que se necesita son micronutrientes adicionales y comida para peces.

Ha resultado ser un método sumamente eficaz, barato y respetuoso con el medio ambiente, que aún así logra producir grandes cantidades de brote de alta calidad.

Lo que viene a demostrar que el cultivo de cannabis no tiene por qué ser destructivo, incluso si se cultiva a gran escala. Por medio de procesos y técnicas bien pensados, puede ser muy respetuoso con el medio ambiente - probablemente uno de los más respetuosos de entre todas las industrias a gran escala. Todo tiene que ver con la regulación, y el fomento del uso de dichos métodos. Con ello, tanto el medio ambiente como el cultivador, se pueden ahorrar un montón de problemas.