Receta: Cápuslas Fáciles de THC

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Receta: Cápuslas Fáciles de THC

¿Te apetece hacer cápsulas de marihuana caseras? ¡Ésta es nuestra receta!

Cuando estás fuera de casa, fumar marihuana no es de los más práctico. Si necesitas discreción, o una dosis fácil y rápida, encenderte un canuto no es la mejor opción. Incluso ingerir comestibles puede llevar mucho tiempo, o no apetecerte, si no tienes hambre. En esos momentos, es cuando vienen bien las pastillas de THC caseras. Son discretas, se toman de forma rápida y es muy fácil controlar la dosis. Solo tienes que meterte una en la boca, tragarla con agua y presto, ya está - sin levantar sospechas.

Y lo mejor de estas píldoras de THC es que son muy fáciles de hacer en casa; aquí está nuestra guía rápida sobre cómo hacerlo.

Nota: No confunda estas píldoras de THC caseras con el cannabis sintético, no tiene nada que ver. Para esta receta hace falta cannabis de verdad, y es muy parecida a cualquier alimento que lleve cannabis.

INGREDIENTES:

6 gramos de marihuana (brotes o recortes)
¼ de taza de aceite de coco/aceite de oliva virgen
Cápsulas para pastillas (disponibles en nuestra tienda)

HERRAMIENTAS:

Grinder
Un horno
Una bandeja para hornear
Papel de aluminio
Una olla de cocción lenta pequeña (5l).
Una jeringa
Muselina
Un recipiente de plástico
Gomas elásticas
Una cuchara pequeña
Opcional: una máquina para rellenar càpsulas - cuestan más o menos 22 euros; estos prácticos dispositivos son una valiosa inversión si lo vas a hacer con frecuencia (disponibles en la tienda de Zamnesia).


Nota: Las pastillas hechas con brote, serán mucho más potentes que las de recortes, pero es una estupenda forma de usar recortes que de otro modo irían a parar a la basura. También merece la pena recordaros que la ingesta de cannabis suele ser una experiencia mucho más fuerte que fumarlo.

INSTRUCCIONES:

1. El primer paso es descarboxilar la materia prima, para asegurarse de que el THC sea activo. Para ello, coloca papel de aluminio sobre la bandeja para hornear.

2. Programa el horno a 110 grados centígrados.

3. Desmenuza el cannabis, de forma que quede suelto y en trozos manejables.

4. Esparce los trozos del cannabis sobre el papel de aluminio.

5. Mete el cannabis al horno durante 1 hora.

Advertencia: La descarboxilación es un proceso ENORMEMENTE apestoso, y hará que tu cocina apeste a cannabis.

6. Mientras se hornea el cannabis, enchufa la olla para que se vaya calentando.

7. Vierte el aceite en la olla.

8. Una vez que el cannabis ha terminado, deja que se enfríe y, a continuación, tritúralo muy finamente.

9. Añade el cannabis triturado a la olla y remueve.

10. Deja que cueza durante al menos 3 horas, preferiblemente por la noche. Remueve de vez en cuando, aunque no es necesario para la fase de noche. Una vez acabado, deja que se enfríe.

11. Prepara la máquina de llenar cápsulas, según las instrucciones - aunque se pueden llenar a mano, esta máquina te ahorrará muchísimo tiempo y frustraciones (además, ¡son bastante baratas!).

12. Toma la muselina y, con las gomas elásticas, sujétala al borde del recipiente de plástico.

13. Con una cuchara pequeña, vete poniendo la mezcla de cannabis sobre la muselina. El aceite de cannabis deberá empezar a gotear a través de la muselina y dentro del recipiente, dejando atrás la mayor parte de los trozos grandes de cannabis. Haz esto hasta que vacíes toda la olla en la muselina.

14. Desata la muselina con cuidado de que no se caiga dentro del aceite. Estruja la muselina para escurrir cualquier resto de aceite en el recipiente. No te preocupes si hay un poco de materia vegetal en el aceite; la única razón para separarlo, es que no bloquee la jeringa, pero no afecta al resultado final.

16. Toma la jeringa y, con cuidado, utilízala para extraer el aceite de cannabis del recipiente, y poco a poco ir llenando las medias cápsulas que ya has colocado en la máquina. Si se bloquea la jeringa, vacíala en el recipiente del aceite de cannabis y empieza de nuevo.

Nota: si no tienes una máquina para llenar cápsulas, tendrás que sujetarlas y llenarlas de forma manual, y cerrarlas una a una. Puede ser un poco difícil, pero no imposible.

17. Una vez finalizado, cierra as cápsulas según las instrucciones de la máquina. Deberás escuchar un satisfactorio "clic" que te informará de que las cápsulas se han cerrado con éxito.

18. Coloca las cápsulas llenas en un recipiente, y mételo en la nevera, hasta que quieras usarlas. Puede que el aceite se solidifique, pero no te preocupes, también se pueden consumir de esta forma - tu estómago las digerirá igualmente.

¡Ya está! Aunque es un proceso largo, es facilísimo, y las herramientas necesarias son bastante baratas. Una vez que tengas todo el equipo, podrás seguir haciéndolas a un bajo costo - con lo que tendrás una forma fácil y eficaz de crear un método de dosificación potente y discreto para cuando salgas por ahí o estés en público. ¡Disfruta!

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