Por Qué Ingerir Cannabis es Más Fuerte que Fumarlo

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Por Qué Ingerir Cannabis es Más Fuerte que Fumarlo

Masticar cannabis puede tener algunos efectos muy distintos a fumarlo, y aquí te explicamos el por qué.

¿Alguna vez te has preguntado por qué el ingerir marihuana la hace mucho más potente que si simplemente se fuma? Poner hierba en un brownie en vez de en un canuto, puede aumentar la experiencia en términos de potencia y duraccón - a menudo para deleite del usuario, pero a veces para su desmayo.

El cannabis ingerido es una fuerza que hay que considerar, ya que puede agobiar fácilmente a los que no estén preparados. El razonamiento detrás de todo esto, se explica en la forma en la que los compuestos del cannabis interactúan con el cuerpo. Cuando comes cannabis, éste pasa por el aparato digestivo. Durante el proceso de absorción, el THC pasa por el hígado, donde es convertido en una forma mucho más potente. El Delta-9 THC (THC normal) se convierte en 11-hidroxi-THC, que puede atravesar la barrera sangre/cerebro con mucha más facilidad y ¡con un golpe mucho más fuerte!

Cuando inhalas cannabis, ya sea en forma de humo o vapor, los compuestos son absorbidos directamente por la sangre a través de los pulmones. Con esto, el THC no pasa por el hígado, y se va directamente al cerebro, cuyo resultado es un subidón mucho más instantáneo, pero menos potente.

Hay que señalar que cuando fumas hierba, el THC que no llega a atravesar la barrera sangre/cerebro la primera vez, se da una vuelta por todo el torrente sanguíneo del cuerpo. En su viaje, llegará al hígado, donde, de forma parecida a cuando lo ingieres, será convertido en 11-hidroxi-THC. Esto hace que sientas los efectos de ambas formas del THC, una vez que regresa al cerebro.

La principal diferencia entre comer y fumar, es que TODO el THC que consumes al ingerirlo, es convertido en 11-hidroxi-THC, mientras que si fumas, solo se convierte una porción del THC.

También está el tema del control de la dosis. Cuando se come marihuana, está toda en el sistema a la vez, y no hay mucho que puedas hacer para controlar la dosis, ya que pasa mucho tiempo hasta que se empiezan a sentir sus efectos. Cuando se fuma marihuana, notas al instante cómo te está afectando, y puedes controlar la dosis en consecuencia. Esto se llama técnicamente valoración: Controlar y regular la potencia sobre la marcha. El cannabis fumado tiende a alcanzar su punto álgido tras 10 minutos, y se disipa rápidamente en los siguientes 30 minutos/1 hora. Mediante la valoración, puedes mantener un nivel constante a lo largo de un espacio de tiempo. Esto no es posible cuando comes marihuana, lo obtienes todo de una vez. Sin embargo, a medida que te familiarices con tu hierba y la potencia de la preparación, podrás conseguir una idea bastante precisa de la dosis que necesitas. Para lograr esto, mide siempre la cantidad de gramos que ingieres, de esta manera podrás determinar fácilmente lo que te conviene.

Dura más

Medir el tiempo que el THC permanece en el cuerpo, es bastante complicado. La medida usada para calcular cuánto tiempo permanece una droga en el cuerpo se llama vida media (cuánto tiempo tarda la mitad de la sustancia a abandonar la sangre), pero como el THC se puede almacenar en la grasa y liberarse después, es muy difícil medirlo. Dicho esto, todo se reduce a cómo se metaboliza el THC. Si el THC no pasa por el hígado, se disipa muy rápidamente, mientras que si pasa, se puede quedar en el cuerpo durante 6-10 horas. Esto significa que si ingieres marihuana, y con ello una dosis pura de 11-hidroxi-THC, estarás colocado durante bastante rato.

La Velocidad

El último factor a estudiar es el inicio del efecto. Cuando se fuma o vaporiza, los efectos del cannabis aparecen rápidamente, a veces casi de forma instantánea. Sin embargo, cuando se come, pueden tardar a manifestarse entre 45 minutos y una hora y media.

Esto es causado por dos importantes diferencias. La primera es que cuando fumas hierba, entra en tu sangre de forma instantánea; lo único que tiene que hacer es abrirse paso hasta el cerebro. Cuando la comes, el cannabis tiene que pasar primero por el aparato digestivo, antes de llegar a la sangre y después al cerebro.

La segunda, todo se debe a la concentración. Fumar cannabis aporta mucho más THC en la sangre que comerlo. Un 50-60% de los cannabinoides inhalados llegan al torrente sanguíneo, mientras que si se come, solo llegan un 10-20% de ellos. Esto hace que la aparición de los efectos del cannabis ingerido sea mucho más lenta.

Cuando el Cannabis se Convierte en un Viaje

Toda sustancia tiene su punto dulce en el que despliega sus efectos de la forma más hermosa. Ir más allá de este punto no siempre mejora los aspectos agradables, sino que a menudo saca el lado desagradable, como la ansiedad o las palpitaciones. El cannabis no está considerado como una droga psicodélica como las setas mágicas o el LSD, pero aun así, si se fuma una hierba muy potente, puede conducir a una primera fase de psicodelia. Al ingerirse, esto se puede amplificar de forma significativa, y los efectos pueden asumir las características de un viaje: Larga duración (4-6 horas) y leve cualidad visionaria, aunque comúnmente impedida por sedación y pesadez en los miembros, además de ataques de risa y antojos de comida. Aparte de necesitarse mucho menos material para lograr un efecto duradero, comer cannabis saca su naturaleza psicodélica mucho más que cualquier otra forma de consumo.

En cuanto a las dosis, se aconseja permanecer en lo bajo cuando se está experimentando, ya que hasta cantidades muy pequeñas pueden ser sorprendentemente fuertes. Si no conoces la potencia del material, empieza con 0.3g o 0.5g de brote, y ve subiendo.

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