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Moho - El moho y le cultivo de hierba

Moho es el nombre genérico de ciertas series de infecciones por hongos que atacan a las plantas y en las que varias partes de ésta se cubren de una capa blanca o gris de lanoso moho. El moho real (Erysiphe graminis) es común en varios granos, con diversas formas especiales (forma specialis) adaptadas a cada variedad concreta de grano.

Moho real:

Moho real: el moho real forma una capa sedosa en la parte superior de la superficie de la hoja

Moho falso.

Moho falso: el moho falso aparece en el dorso de la hoja y se encuentra en el pepino, la lechuga y otras plantas

Algunos ejemplos fotográficos para poder identificar el moho:

Moho:

 

Moho real:

 

Moho falso:


Hongos, del moho al bud rot

Los hongos tienden a crecer mejor en entornos húmedos, sobre todo si no hay mucha circulación de aire. Bajo estas condiciones las esporas del hongo, que siempre están presentes en el aire, encuentran un lugar para establecerse y comenzar a crecer. Si no has podido prevenir el crecimiento del hongo, necesitas controlar la situación lo antes posible.

Si la proliferación fúngica es aún moderada, elimina de inmediato las partes infectadas y asegúrate de que el entorno del cannabis es adecuado para el crecimiento de la planta y no para el del hongo; mediante una buena ventilación, control de la temperatura y humedad del aire y que la base sobre la que se encuentran las plantas no sea muy húmeda.

Si la infestación es más grave, no hay más remedio que pulverizar la planta con veneno (fungicida). Repite la operación después de unos cuantos días, aunque parezca que la primera aplicación ha acabado con el problema. Aún así, tienes que controlar mejor el clima. La pulverización con fungicida debe ser un último recurso. No es sano para las plantas jóvenes ni para las personas; este es otro caso donde prevenir es mejor que curar.

Una infección fúngica muy común del cannabis es el pythium. Este hongo causa la putrefacción de la raíz y de la parte inferior del tallo principal. Normalmente ataca a plantas jóvenes y a clones. Las plantas más grandes o más sanas son menos susceptibles al pythium. En algunos casos graves, la planta se puede ver afectada por la ‘enfermedad de la caída’, cuyos síntomas te puedes imaginar.

El pythium se puede identificar por la forma en la que la corteza de la base del tallo se vuelve marrón. En la fase inicial de la infestación, esta acumulación marrón se puede desprender con facilidad, pero más adelante el proceso de putrefacción penetra más profundamente en la base de la planta.

El pythium es un hongo que prospera en condiciones húmedas. Las esporas del pythium únicamente se propagan por el agua. Hay 2 tipos de esporas: esporas móviles y esporas latentes. Las esporas móviles germinan mejor en temperaturas de alrededor de 15 grados C., mientras que las esporas latentes germinan cuando hace calor, alrededor de los 28 grados C.

Si quieres evitar la infestación del pythium, para empezar necesitas mantener una temperatura constante del suelo; debes evitar oscilaciones fuertes de la temperatura. Además, tendrás que mantener la humedad del aire a un buen nivel (no muy alta).

Los hongos de las hojas (como el moho) y los hongos filamentosos son menos comunes que el pythium. El moho puede causar, entre otras cosas, bud rot. En cuyo caso se pueden utilizar las mismas precauciones: un control óptimo del clima. Al contrario que otros hongos, el moho también prospera con una baja humedad del aire.

El bud rot suele atacar al final de la fase de floración. Cuanto más densa sea la planta, más probabilidades habrá de que asome su fea cara. Puedes reconocer al bud rot por la manera en que los brotes de las hojas se vuelven amarillos de manera repentina. Estas hojas amarillas también se separarán del brote al mínimo toque. Para prevenir que se infecte toda la planta, me temo que tendrás que arrancar el brote entero.

El bud rot se puede prevenir hasta cierto punto asegurándote de que el entorno mantenga una humedad del aire relativamente baja durante los periodos de oscuridad.

Combatir el Moho

Hace solamente tres años que unos investigadores sudamericanos inventaron una alternativa para la prevención del moho real. El científico brasileño Wagner Bettiol averiguó que si se pulveriza con leche la planta una vez a la semana, se puede mantener la infección del moho bajo control, igual que si se pulveriza con pesticidas sintéticos.

La leche no sólo es una buena protectora de la planta, también es un suplemento nutritivo para las hojas, que estimula su sistema inmunológico. Según los resultados de este experimento, la pulverización semanal con una concentración de al menos el 10% (1 parte de leche por 9 partes de agua) reduce la propagación del moho en un 90%. Asegúrate de no aumentar demasiado la concentración, ya que a partir del 30% actúa como base nutritiva para una infección de las hojas por parte de otro hongo.