Cómo Hacer un Generador Casero de CO2 para el Cuarto de Cultivo

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Cómo Hacer un Generador Casero de CO2 para el Cuarto de Cultivo

Todas las plantas, incluyendo el cannabis, necesitan dióxido de carbono para sobrevivir. Éste se usa en la fotosíntesis - el proceso por el cual las plantas producen energía mediante la transformación del agua y el dióxido de carbono en azúcar y oxígeno.

Siempre que tengas un suministro constante de aire fresco en tu cuarto de cultivo, tu cannabis estará sano. Sin embargo, si realizas un esfuerzo extra para aumentar su nivel de dióxido de carbono, mejorarás su crecimiento y producción de forma notable

Dicho esto, a no ser que seas un cultivador al por mayor o te puedas permitir una solución profesional, conseguir el equipo para ello puede estar fuera de tu alcance. La buena noticia es que no necesitas aparatos profesionales para conseguir resultados. Te puedes hacer tu propio generador de dióxido de carbono por muy poco dinero. Estos métodos no ofrecen el mismo nivel de calidad y control que los profesionales, pero para un cultivador a pequeña escala, están muy bien para mejorar los resultados.

Opción 1: Fermentación de Levadura

Una excelente forma de generar dióxido de carbono extra es tener un cubo o tina de levadura en tu cuarto de cultivo. La levadura es un organismo vivo que se usa para elaborar bebidas alcohólicas. Si le suministras una colonia de levadura, agua, nutrientes y azúcar, los consumirá con agrado y producirá gran cantidad de dióxido de carbono y alcohol como subproducto.

Nota: La elaboración de alcohol está legislada por otra ley distinta que tendrás que tener en cuenta. Las leyes difieren de país a país, así que asegúrate de que conoces las leyes sobre la producción de alcohol en la zona en que te encuentras. Puede que no tengas intención de producirlo, pero lo estarás haciendo de todas formas.

Para ello vas a necesitar:

Un garrafón de 5 litros (lo puedes adquirir online con facilidad, o en una tienda que vendan cosas para hacer bebidas).
1 cucharadita de levadura activa o unos gramos de levadura para el pan.
Agua tibia
1 taza de azúcar
2 tomates triturados como fuente de nutrientes.

Instrucciones

1. Llena el garrafón de agua tibia (no hasta el borde). El agua deberá estar a, como mínimo 21 grados Celsius, y no más de 40. Este es el marco de temperatura en el que a la levadura le gusta trabajar, y es el más parecido a la temperatura ambiente. Si dejas que se caliente demasiado, la levadura morirá.

2. Añade el azúcar y el tomate al garrafón y mézclalos bien hasta que se disuelvan.

3. Ahora añade la levadura.

4. Asegúrate de que la temperatura de la mezcla se mantenga. Esto no será un problema en un cuarto de cultivo cálido.

5. Después de unas pocas horas, la mezcla comenzará a formar burbujas. Es la levadura haciendo su trabajo y produciendo dióxido de carbono.

6. Coloca el garrafón cerca de las plantas.

Ya está, ya sabes cómo hacer tu propio generador de dióxido de carbono con levadura. Puedes conservar la colonia de levadura eliminado un poco de la solución y añadiendo agua fresca y unas cucharaditas de azúcar cada semana. Esto garantizará que la levadura tenga un suministro constante de alimento y que no se envenene a medida que aumenta la concentración de alcohol. Si no se le añade agua y azúcar, la levadura morirá en una o dos semanas.

También puedes usar un garrafón con tapón y tubo para que la liberación del dióxido de carbono se pueda dirigir mejor. Este tapón (que tiene un agujero para el tubo) se ajusta perfectamente a la parte superior del garrafón. Ahora puedes usar el tubo para dirigir el dióxido de carbono directamente sobre las plantas. El tapón y el tubo se puede comprar en cualquier tienda en la que vendan productos para elaborar bebidas.

Opción 2: Vinagre y Bicarbonato de Soda

Otra forma de generar dióxido de carbono, sin tener que producir alcohol, es mezclando vinagre y bicarbonato. Sin embargo, al ser muy rápida la reacción entre estos dos elementos, no durará mucho tiempo.

Para que esto no ocurra, deberás montar un sistema que gotee lentamente el vinagre en una bandeja con bicarbonato. De esta manera, no se usan todos los ingredientes de un solo golpe, y se produce un suministro continuo de dióxido de carbono.

Nosotros recomendamos la levadura, porque la preparación es menos técnica. Y mucho menos errática en la cantidad de dióxido de carbono que genera.

Como comentario final, merece la pena mencionar que el cannabis enriquecido con dióxido de carbono es más exigente que el cannabis normal - necesitará más espacio, más nutrientes y más agua. Así que asegúrate de que tienes esto en cuenta a la hora de planear tu cuarto de cultivo. La cantidad requerida dependerá de la cepa y del nivel de dióxido de carbono - es un poco una cuestión de ensayo y error. ¡Buena suerte!

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