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THC

El componente psicoactivo más importante de la planta de cannabis, el Delta9- tetrahydrocannabinol (Delta 9-THC), está presente en todas las partes de ambas plantas macho y hembra. Los tallos leñosos y las semillas tienen una concentración muy baja de esta substancia; la concentración en las hojas es bastante más alta. La concentración más alta se encuentra en las flores hembras, especialmente en las glándulas resinosas del interior. Al contener el hachís gran cantidad de resina y ser el producto procesado de varios ingredientes altamente concentrados, contiene una cantidad relativamente alta del Δ9-tetrahydrocannabinol psicoactivo.

La concentración de THC de una planta depende de la forma en la que ha sido cultivada. El nivel de THC de la planta de cannabis depende en gran medida de factores ambientales como temperatura, concentración de CO2 en la atmósfera, luz y duración del período de crecimiento. Es por esto que la hierba cultivada en el interior puede tener una mayor concentración de THC que la cultivada en el exterior.

Farmacología del THC

El THC se disuelve bien, al igual que el resto de los demás cannabinoides, en grasa, pero no en agua. Es por esto que el cannabis tarda un período relativamente largo de tiempo en hacer efecto cuando es ingerido. Al fumarlo, el THC pasa rápidamente a la sangre, porque para extraerlo del cannabis tiene que ser calentado. Esto suele ocurrir al fumar, pero también se puede hacer cocinándolo.

Cuando se fuma, el cuerpo absorbe entre el 10 y el 25% del THC; cuando se ingiere, apenas el 6%. El porcentaje es menor al ingerirlo porque una gran parte del THC es descompuesto directamente por el hígado antes de que llegue al cerebro. La dosis de THC necesaria para que alguien se sienta fumado es de unos 10 miligramos, de los cuales solo una pequeña porción entra al torrente sanguíneo y es finalmente transportado al cerebro.