Tour de Terpenos: Beta-Cariofileno

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Tour de Terpenos: Beta-Cariofileno

Más información sobre el betacariofileno, el primer terpeno natural con propiedades parecidas a las de los cannabinoides y potencial para cambiar la industria farmacéutica.

La planta de marihuana tiene más de 200 compuestos. Esos compuestos se pueden dividir en tres grupos distintos: cannabinoides, terpenos y flavonoides. En la actualidad se sabe que se producen unos efectos sinérgicos entre los compuestos de la planta de cannabis; comportamiento que se conoce como efecto séquito. A pesar de ello, aún no se sabe qué compuestos ocasionan un efecto sinérgico ni cómo se produce esta sinergia. Hasta hace poco, la atención se centraba principalmente en los efectos de los cannabinoides, concretamente el THC y el CBD. Este enfoque científico es bastante limitado, ya que en lo que respecta a las complejas interacciones de sistemas de componentes naturales, es casi imposible determinar qué efectos causan cada interacción. Se ha averiguado que los terpenos y los flavonoides, en concentraciones suficientes, presentan actividad farmacológica y, como consecuencia, están recibiendo mayor atención de la comunidad científica.

CANNABINOIDES

Los cannabinoides son un tipo de compuestos producidos por el propio cuerpo y asequibles como fitocannabinoides (existentes en la planta de cannabis) o cannabinoides sintéticos. Se han descubierto más de 100 cannabinoides en la planta de marihuana. Como es de esperar, la ingesta de cannabinoides de la planta altera los niveles de cannabinoides del cuerpo, también conocidos como niveles endocannabinoides.

En el cuerpo humano hay dos tipos de receptores de cannabinoides: CB1 y CB2. Los receptores CB1 se encuentran principalmente en el cerebro y el sistema nervioso central, y son los responsables del efecto cerebral de los cannabinoides, también conocido como el infame subidón. Por otro lado, los receptores CB2 se encuentran principalmente en el sistema inmune y las células derivadas de éste.

Se han observado cambios en los niveles endocannabinoides y/o receptores CB2 en un gran número de enfermedades que afectan al ser humano y que van desde los trastornos cardiovasculares, gastrointestinales, hepáticos o renales, hasta las enfermedades neurodegenerativas, psiquiátricas, óseas, cutáneas, autoinmunes, pulmonares, el dolor y el cáncer. La modulación de la actividad de los receptores CB2 tiene un enorme potencial terapéutico en estas patologías.

TERPENOS

Los terpenos son un grupo de compuestos orgánicos volátiles. Junto con los flavonoides, proporcionan el aroma y sabor de la planta de cannabis. Bajo condiciones de mucho calor, la planta de marihuana aumenta la producción de terpenos, ya que la evaporación de estos sirve para refrescarse. Los terpenos evaporados están muy presentes en el humo del cannabis, lo que explica los distintos aromas que se perciben cuando se fuma o se cultiva.

Los cannabinoides y los terpenos comparten las mismas rutas biosintéticas, lo que significa que ambos compuestos tienen la misma fase de desarrollo inicial y sólo se diferencian en etapas posteriores. En la planta de cannabis, los terpenos también comparten los espacios para la fotosíntesis y su acumulación. Estos espacios se conocen como tricomas y son los pelos blancos que cubren la planta de cannabis.

Al comparar hojas con flores, se ha observado una diferencia en el ratio de tricomas y terpenos. Los tricomas de las flores del cannabis parecen producir mayor cantidad de THC, mientras que los de las hojas producen más terpenos.

CARIOFILENO

El cariofileno es una mezcla de tres compuestos: α-cariofileno, β-cariofileno y óxido de cariofileno. Todos ellos están presentes en todas las variedades de cannabis. De hecho, el óxido de cariofileno es lo que huelen los perros rastreadores que han sido entrenados para encontrar marihuana. Hemos de tener en cuenta que el cariofileno es uno de los terpenos menos volátiles y que, en consecuencia, se evapora menos en condiciones normales, convirtiéndose en el terpeno más fácil de encontrar en los extractos de cannabis

BETA-CARIOFILENO

El betacariofileno, también conocido como BCP, se encuentran en los aceites esenciales de una gran variedad de plantas, como el romero, el lúpulo, el clavo y, por supuesto, la marihuana. También está presente en la pimienta negra.

Aunque el BCP se encuentra en todas las variedades de cannabis, las que más lo contienen son la Arjan's Haze #2, la Super Silver Haze y la Nevilles Haze. El aroma asociado con el BCP es especiado, dulce y a madera.

El BCP se sintetizó por primera vez en 1964, pero hasta el 2008 no se descubrió su verdadero potencial. Lo que hace tan especial al BCP, es que afecta a los receptores CB2, haciendo que no sólo sea un terpeno, sino también un cannabinoide mimético. Es el primer y único compuesto natural que actúa como un receptor CB2 agonista, es decir, hace que el receptor CB2 genere una respuesta biológica. El BCP es legal en todo el mundo y, por lo tanto, su potencial es muchísimo mayor.

EFECTOS DEL BETACARIOFILENO

Como ya hemos dicho en este artículo sobre los cannabinoides, los cambios positivos de los receptores CB2 tienen aplicaciones medicinales muy diversas. Algunos ya se han estudiado, pero quedan muchos más para probar y descubrir.

Debido a las leyes contra el THC, y al temido efecto cerebral de los cannabinoides que actúan sobre los receptores CB1, la industria farmacéutica se está apresurando para encontrar un cannabinoide que sólo afecte a los receptores CB2, por su enorme potencial a la hora de tratar diversas patologías. Aunque estos compuestos han sido sintetizados, hay estudios que demuestran que el BCP natural es más efectivo que el sintético para el tratamiento de esos trastornos. Hacen falta investigaciones más detalladas sobre el BCP.

Los cannabinoides que actúan sobre los receptores CB2 han demostrado tener un gran potencial para combatir muchas enfermedades inflamatorias, que van desde la artritis y la cistitis hasta la esclerosis múltiple y la demencia asociada con el VIH.

Unos estudios con animales también han demostrado que el BCP podría ser eficaz para luchar contra la depresión y la ansiedad. Los mismos trastornos que, según los usuarios medicinales de cannabis, combaten muchas variedades con un contenido bajo de THC. Se cree que un alto nivel de THC podría empeorar estas condiciones.

También hay que señalar que el BCP se ha tenido en cuenta para combatir el alcoholismo desde que se observó que reduce la ingesta voluntaria de alcohol en animales.

Como este campo de investigación es bastante nuevo y subdesarrollado, aún existen muchos argumentos sin base científica, que son lo que llamamos conjeturas fundamentadas, que afirman que el BCP podría ayudar a enfermos de cáncer y de trastornos gastrointestinales.

¿QUÉ NOS DEPARA EL FUTURO?

Lo que nos depara el futuro sigue siendo, por desgracia, un misterio. El descubrimiento del BCP amenaza con revolucionar el mercado de productos farmacéuticos al proporcionar una alternativa prácticamente gratis a los costosos medicamentos sintéticos que se desarrollan actualmente. Como ya ocurre con el cannabis, las políticas gubernamentales e intereses corporativos amenazan con ralentizar el proceso de encontrar posibles usos para el BCP. Lo único que podemos esperar, es que a medida que se encuentran más aplicaciones para la marihuana y sus compuestos, aumente la concienciación sobre esta milagrosa planta y que se empiecen a derribar barreras.

 

         
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