Lobby de Alcaldes Holandeses para la Reforma del Cannabis

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Lobby de Alcaldes Holandeses para la Reforma del Cannabis

Los alcaldes de Holanda han hablado en contra de la compleja naturaleza de las leyes del cannabis de la nación, que han creado una situación confusa y contradictoria. Para combatirla, quieren empezar a cultivar cannabis.

Bueno, los alcaldes no quieren cultivar hierba ellos mismos, aunque sin duda aplaudiríamos esta medida. En lugar de eso, exigen un cambio en la política que haga posible el poder cultivar cannabis de forma legal.

El carácter liberal de las leyes holandesas ha hecho que los Países Bajos sea una de las naciones más progresistas en lo que respecta al cannabis. Sin embargo, con Colorado, Washington y Uruguay ahora en el mapa, Holanda se está quedando atrás. Ámsterdam ya no se considera la capital del cannabis, otras naciones y ciudades más progresistas compiten por este título. En el actual estado de cosas, las leyes contradictorias de Holanda son el resultado de un clima político estancado - algunos políticos y grupos quieren avanzar, mientras que otros intentan dar marcha atrás al reloj.

Complicaciones y resquicios legales

El cannabis es técnicamente ilegal en los Países Bajos, y los coffeeshops funcionan bajo una política de tolerancia. Esto significa que los coffeeshops deben depender de una serie de proveedores de hierba, pero todos estos cultivan cannabis de forma ilegal. Mientras que algunos apasionados cultivadores a pequeña escala tienden a producir brotes de alta calidad, son, irónicamente, los más vulnerables ante las arbitrarias garras de la policía. Las bandas organizadas, por otra parte, no se preocupan demasiado por la calidad de su hierba, pero tienen la infraestructura y la capacidad de adaptación que les permite permanecer en el juego.
El término "crimen organizado" es obviamente muy parcial, porque se podría utilizar lo mismo para describir una gran variedad de actividades e industrias legales. Sin embargo, las bandas organizadas a la que se refieren los alcaldes, también están involucradas en otras actividades menos geniales, como el tráfico de drogas duras, el tráfico de personas y el chantaje de protección.

Para corregir esta situación, y devolver a los Países Bajos a la vanguardia de una reforma progresiva, 35 alcaldes han firmado un manifiesto explicando cómo quieren que sus ciudades puedan cultivar y abastecer de marihuana regulada a su propio estado. El manifiesto, aunque no es una ley, es un claro mensaje al gobierno de los Países Bajos sobre lo que la gente desea. Una encuesta realizada por el programa de actualidad "Een Vandaag" reveló que el 60% de la población neerlandesa apoya la idea de una hierba suministrada por el estado.

Beneficios del control por parte del estado

Con ello, se eliminarían los intermediarios y los coffeeshops podrían comprar hierba segura y regulada, sin correr el riesgo que acarrea relacionarse con la delincuencia organizada.
Y ciertamente garantizaría que los usuarios sepan siempre qué se ha puesto en su cannabis y que cumple con las normas, ya que gran parte de la hierba distribuida por delincuentes es tratada generosamente con todo tipo de insecticidas y otras sorpresas desagradables. Además, dicho sistema generaría millones de euros en ingresos para las ciudades y la nación en general. Los ingresos que de otra manera acabarían en manos de criminales, pasarían directamente a las arcas del gobierno.

Una cuestión de imagen

Por muy prometedor que parezca, esta proposición ha pasado desapercibida en el gobierno, que ha dicho: "Estamos de acuerdo en que hay que luchar contra la delincuencia, pero discrepamos con la manera de hacerlo". El razonamiento que ofrece el gobierno es que los países vecinos se opondrían a la medida, y los productos cultivados dentro del estado podrían encontrar una salida a través de las fronteras.

La corriente de la opinión internacional está cambiando. Francia y Alemania, cuya presión hacia las políticas del cannabis de los Países Bajos es conocida, están ahora ellas mismas estudiando medicamentos basados en el cannabis. Un ayuntamiento alemán incluso ha votado recientemente para la apertura de un coffeeshop en un barrio de Berlín. Esto se ve reflejado en sitios como Uruguay, donde hace poco se ha legalizado el cannabis, así como en algunos estados de USA, como Colorado.

El gobierno de los Países Bajos debería dedicar menos tiempo a preocuparse por lo que otros países piensan de ellos, y centrarse más en hacer que su país sea un lugar más seguro y próspero.

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