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Cómo Cultivar Plantas Madre

El cultivo de cannabis a partir de semillas es todo un reto. No solo hay que tener en cuenta los genes de la semillas en cuestión, también influye su estado de conservación. Si llevas un tiempo cultivando, seguramente ya habrás obtenido una planta especial con cogollos tan buenos que no dabas crédito. Te creías incapaz de conseguir un ejemplar tan extraordinario y te dio rabia que se acabara. ¿Y si pudieras sacar mayor partido a tu éxito como agricultor? Existe una forma de conservar esos genes durante más tiempo. Ponte en marcha con nuestra guía para cultivar tu propia "planta madre".

¿QUÉ ES UNA PLANTA MADRE?

Una planta madre es una planta tan buena que se sacan esquejes para cultivar copias genéticas exactas. Cultivar esquejes en vez de semillas conduce a una cosecha más consistente en términos de potencia y tiempo de acabado. Sin embargo, estos "clones" de la planta madre pueden desarrollar variaciones en sus fenotipos. Por lo general, se elige una planta única de rasgos excepcionales para convertirla en planta madre.

Con los cuidados adecuados, podrás mantener esta planta con vida de 6 meses a 3 años. Esto podría ser una solución muy rentable para tu operación de cultivo.

CÓMO ELEGIR UNA PLANTA MADRE

Puedes probar con varias plantas obteniendo esquejes durante la segunda o tercera semana de la fase vegetativa. El esqueje que mejor resulte será tu nueva planta madre. Tu candidata a planta madre deberá ser un ejemplar de aspecto saludable y color intenso. Si sus cogollos relucen con tricomas, tiene un nivel alto de THC psicoactivo en su resina. Si produce una abundante cosecha de cogollos de calidad, también es una planta interesante que merece la pena convertir en madre.

Un aroma agradable también desempeña un papel importante en la elección de una planta madre por diversas razones. La resistencia a enfermedades, plagas y podredumbre es otra variable a tener en cuenta. Sabrás qué planta es la indicada cuando la veas, porque no te querrás separar de ella. Una vez seleccionada, deberás mantener tu planta madre en la etapa vegetativa durante tanto tiempo como desees sacar esquejes de ella, a menos que vayas a aplicar el "monster cropping".

CÓMO CUIDAR DE UNA PLANTA MADRE

Ahora que ya tienes una planta madre, debes cuidar de ella. Esta inversión a largo plazo merecerá la pena a la hora de recuperar la magia de una buena planta. Los esquejes solo funcionarán si la planta está bien alimentada. Tómate la fertilización en serio: no te pases añadiendo demasiado nitrógeno, pero tampoco escatimes. Elige un abono con una proporción de nitrógeno:potasio de 1:1, ya que un exceso de potasio también puede afectar al potencial de la planta. También deberá contener las hormonas vegetales auxina y citocinina, que producen unas raíces y ramas más saludables. Prueba con un mayor ratio de citoquinina:auxina con el fin de potenciar el crecimiento de tu planta.

El abono también deberá contener calcio y aminoácidos para potenciar el vigor de la planta. Algunos cultivadores recomiendan una mezcla de ácido fúlvico y algas 2-3 veces por semana. Se cree que si haces esto durante las semanas anteriores al corte de esquejes, el crecimiento de la planta se verá potenciado. No te cortes con el agua. Investiga qué sistema hidropónico se adapta mejor a tus necesidades. Mantén el pH del suelo entre 5,8 y 6,7. Proporciona a la planta al menos 18-24 horas de luz al día. Una luz blanca con tonos azulados imita muy bien a las condiciones naturales de la primavera para la etapa de crecimiento vegetativo.

CUANDO LA PLANTA MADRE ENVEJECE

Prolongar la vida de estas plantas puede ofrecer unas cosechas maravillosas. Pero, por desgracia, no duran mucho. Con el paso del tiempo, comprobarás que la productividad disminuye. Así funciona la mortalidad en el mundo natural. Por lo general, las plantas son anuales y completan su ciclo de vida desde la germinación hasta la producción de semillas en el periodo de un año. Se pueden mantener con vida durante varios años, pero para el tercer año, se habrán empezado a debilitar. La capacidad para asimilar nutrientes se reduce a medida que las células de la planta se degradan.

Tu planta seguirá estando frondosa sin necesidad de podarla. Los esquejes que saques de ella serán cada vez menos potentes. Su intenso color y fuerte olor también se atenuarán. En este momento, hay varias cosas que puedes hacer con los esquejes. Si los vas a tirar, al menos prepara un abono con ellos; es una forma ecológica de hacer un buen uso de los desechos, alimentando plantas nuevas y, por lo tanto, ayudando a que siga el ciclo de la vida. Siempre podrás conseguir otra planta, por mucho que hayas disfrutado con esta. ¡Feliz cultivo a todos!



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