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Cultivo de Marihuana en Exterior

Cultivo de Marihuana en Exterior

Todo el proceso del cultivo de marihuana en exterior, desde la semilla a la flor, puede ser una experiencia muy gratificante. Sin duda, hay ciertos retos al cultivar en la naturaleza y también es cierto que la planta de cannabis es excepcionalmente robusta. El viejo dicho de que con agua y luz la marihuana crece en una roca es bastante realista, algo que cualquiera que haya visto crecer hierba salvaje en Marruecos puede confirmar.

DOMINAR EL ARTE DE CULTIVAR MARIHUANA ORGÁNICA DE LA MEJOR CALIDAD

Si quieres cultivar marihuana orgánica de calidad superior, el tema resulta un poco más complicado que simplemente echar unas semillas en una parcela de jardín y dejar que la naturaleza haga el resto. Con una cuidada atención durante varios meses, siempre que las tormentas, inundaciones, sequías y alguna posible invasión alienígena lo permitan, se conseguirá una gran cosecha de marihuana de la mejor calidad, lista para ser disfrutada. Al igual que las verduras cultivadas en casa, simplemente saben mejor.

El ciclo de vida anual de la planta de marihuana comienza a principios de primavera, tras el equinoccio, cuando el sol ya ha calentado la tierra y ya hay más de 12 horas diarias de luz. Un truco de jardinero veterano para decidir si la tierra ya está lo suficientemente templada para plantar es probar a sentarse en ella durante un minuto sin notar como tu trasero se congela. Aunque no es necesario hacer esto, te daría una idea de las condiciones óptimas para la siembra.

Estas condiciones ideales permitirán que las semillas germinen e inmediatamente empiecen una rápida vegetación. La temporada termina cuando se cosechan las flores no fertilizadas, cuando el tiempo enfría y los días se acortan. Dependiendo de la especie y la ubicación geográfica, generalmente en otoño, con el invierno aproximándose.

Cultivo de planta de cannabis

UN BUEN SUSTRATO Y UNAS RAÍCES SANAS SON LA BASE DE TU CULTIVO

El sustrato será lo que sostenga la salud de tus plantas. El tiempo o el dinero invertido en un buen terreno le ofrecerán varias ventajas a tus plantas en cada una de sus fases de crecimiento. Un sustrato saludable y activo biológicamente no sólo proporciona todos los nutrientes que tus plantas de marihuana necesitarán para toda su vida, sino que también ayudará a controlar otras cuantas variables durante el crecimiento.

A continuación repasaremos los problemas que en buena medida se podrían evitar mediante el cultivo en terreno activo y de buena calidad:

• Fluctuaciones de pH

• Resistencia a las pestes

• Encharcamiento

• Ataques biológicos

• Estrés por exceso de temperatura

• Problemas de hongos

Bloqueo de nutrientes

Cultivar en la tierra amplía los márgenes de error a todos los niveles, dado que pueden existir ciertas fluctuaciones en cualquiera de las variables que afectan al crecimiento de las plantas.

Si tienes experiencia como agricultor o jardinero y simplemente estás incorporando la marihuana a tu repertorio, entonces ya sabrás de la importancia del terreno. Si has ido generando un humus de gran calidad con el tiempo, y tu tierra es rica en composts y organismos vivos, estará suelto al tacto, no se apelmazará y retendrá bien el agua a la vez que drenará satisfactoriamente.

Elaborar sustrato tú mismo con diversos elementos o comprar sustratos comerciales a granel, de buena calidad, son otras opciones si no eres muy propenso a la jardinería. Un sustrato de la mejor calidad no necesitará abonos o aditivos durante toda la vida de tus plantas, con tés de compost y turba será suficiente para mantener sus propiedades. La asociación de cultivos, los mantillos y la incorporación de algunas lombrices garantizarán la fijación de nitrógeno, la aireación, un control de pestes pasivo y la retención de agua.

ESCOGER LA CEPA DE MARIHUANA PERFECTA PARA TU CLIMA

Clima y cannabis

Maceta o tierra. Latitud y duración de los días y las estaciones del año. Recreativa o medicinal. Legal o guerrilla. Autoflorecientes o fotoperíodo. Feminizadas o regulares. Monocultivo o policultivo. Índica, sativa o híbrida. Seguro que ya habrás valorado todas estas variables cuando tomaste la decisión de cultivar marihuana en exterior.

Probablemente ya sepas que quizás vives demasiado al norte y hace mucho frío como para probar con una sativa de maduración larga. O el clima es demasiado húmedo en general y las índicas más pobladas pueden tener tendencia a pudrirse. Quizás los días sean excesivamente largos y calurosos en los veranos tropicales, confundiendo a las autoflorecientes a regenerarse tras un breve período de floración, ya que los genes Ruderalis se desconciertan con esos días de diecisiete horas.

Tras un estudio previo muy entretenido, repasando foros llenos de fotos de cogollos que te hacen la boca agua, se puede tomar una decisión bien informada entre las miles de variedades de marihuana disponibles en el mercado actualmente.

Sin duda, a día de hoy, internet es como para un niño una tienda de golosinas. En la variedad está el gusto, y esto se podría aplicar también al cannabis, ya que como con muchas sustancias naturales, también es bueno cambiar de vez en cuando para evitar generar tolerancia.

Por supuesto, sería interesante cultivar unas cuantas variedades de igual potencia pero con distintos efectos y poder fumar algo diferente cada día de la semana. Esto garantizaría que cada grupo de neuronas fuese estimulado por terpenos distintos y así evitar aburrirnos de fumar siempre la misma cepa (en nuestra humilde opinión, tres variedades y una planta por cepa es suficiente para tener unas provisiones personales variadas).

ASEGÚRATE DE EMPEZAR A GERMINAR LAS SEMILLAS CON TIEMPO

Comience a cultivar cannabis

Como hemos mencionado, el ciclo vital del cannabis comienza a principios de primavera, así que tendrás que poner tus semillas a germinar en esa época.

Tus horas de investigación han dado resultados y has escogido las bellezas que quieres ver florecer en persona. Ésas cuyos efectos te gustaría apreciar, ésas cuyos aromas te gustaría saborear. Ésas cuyo crecimiento y período de floración se adaptan a la zona donde vives.

Durante la germinación, la semilla absorbe primero el agua a través de su cáscara por imbibición, es decir, la bebe. El agua hidrata las enzimas y las provisiones de alimento existentes, provocando que la semilla crezca y se expanda. A medida que el metabolismo se fortalece, las enzimas hidratadas comienzan a producir activamente la energía necesaria para el proceso de crecimiento. Al mismo tiempo, el agua aumenta la presión de turgencia estimulando la expansión celular.

El primer signo de vida será la eclosión del recubrimiento de la semilla y la aparición de un pequeño brote blanco llamado radícula. Esta radícula se alarga rápidamente y se convierte en la raíz primaria o pivotante. Dicha raíz se abre paso entre el medio de cultivo, anclando la planta al terreno y absorbiendo agua y nutrientes. Simultáneamente, el nuevo tallo avanza hacia la luz y se empiezan a formar las hojas.

Craqueo de semillas de cannabis

Las primeras hojas que se desarrollan son achatadas, gruesas y gomosas, y en realidad no son hojas. Se llaman cotiledones y están pre-formados dentro de la semilla. Cuando se hidratan hinchan considerablemente, resquebrajando la cáscara de la semilla y protegiendo a la primera pareja de hojas verdaderas a medida que el hipocótilo se dirige hacia arriba a través del medio.

Pronto tendrá lugar una gran transformación, llamada fotomorfogénesis. Este proceso generado por la luz, da color verde a la planta e inicia la fotosíntesis. Las primeras hojas verdaderas y aserradas se exponen al sol y la fase vegetativa da comienzo.

El cultivo de cannabis es más un arte que una simple ecuación matemática. Cada acción tiene su reacción, y descubrirás lo que mejor te funciona con el tiempo, mientras te conviertes en un maestro de la alquimia cannábica. Esto empieza por la elección de un método de germinación.

La mejor forma (y más sencilla) de germinar semillas de marihuana es la que la naturaleza utiliza: en la tierra. Planta la semilla a aproximadamente medio centímetro de profundidad y cúbrela ligeramente. Asegúrate de que el terreno está a unos 20ºC y de que el entorno está húmedo. Para la germinación el suelo no tiene que tener muchos nutrientes, de hecho, un suelo rico en nutrientes puede oprimir al cannabis en esta etapa de vida tan frágil. La semilla contiene en su interior todo lo necesario para iniciar su vida.

Muchos cultivadores prefieren sembrar sus semillas en interior, en una maceta, donde las condiciones son más fáciles de controlar. Cuando las plantas ya son lo suficientemente fuertes, se pueden trasladar definitivamente al exterior. Les proporciona un arranque firme y reduce las probabilidades de que sucumba a las inclemencias del cultivo en exterior antes de que hayan desarrollado la robustez para soportarlas.

ESCOGER EL LUGAR ADECUADO PARA TU PLANTA DE MARIHUANA

Cannabis creciendo en el sol

Busca un lugar que esté expuesto a tanta luz solar como sea posible. Intenta que el viento y la lluvia alcancen fácilmente la zona. La lluvia potencia el crecimiento gracias al dióxido de carbono disuelto en el agua. El viento es un estrés físico que fortalecerá a las plantas (un mayor desarrollo radicular compensará la fuerza del aire), haciendo que produzcan más flores.

Para una variedad de cannabis de un tamaño considerable, se necesita un mínimo de cinco metros cuadrados por planta, lo necesario para proporcionar suficiente espacio para las raíces, garantizando un desarrollo completo de las ramas y las flores.

Plantar la marihuana demasiado cerca obliga a las plantas a responder reduciendo las ramificaciones laterales y estirándose más verticalmente. En lugar de desarrollar múltiples puntos de floración en una planta frondosa, el ejemplar desarrollará una gran cola central, recordando a la estructura del cáñamo cultivado industrialmente.

La densidad de las flores depende de la distancia a la que se siembran las plantas. Los cultivos bien espaciados producen cogollos más gordos que aquellos donde la hierba está demasiado próxima. Además, por lo general serán menos susceptibles a enfermedades y pestes porque el flujo de aire es muy superior.

TÉCNICAS DE CULTIVO EXTERIOR DE MARIHUANA

Durante los siguientes meses, tu marihuana responderá a un riego constante y luz solar en abundancia con un crecimiento vigoroso. Te impresionará el estirón durante la fase de luna llena o el increíble aumento de volumen tras una lluvia de verano. Al natural, aplicando podas apicales, multiplicando tallos, FIM, super cropping o el Low Stress Training, son métodos de cultivo que han demostrado incrementar las cosechas de la hierba más potente.

low stress training

Durante la vegetación, la planta consume nutrientes a través de las raíces y usa luz, agua y dióxido de carbono como parte de la fotosíntesis para crecer lo máximo posible de varias maneras:

• La planta crece en altura.

• Las hojas se hacen más grandes y mucho más numerosas.

• Se desarrollan las ramificaciones laterales, dando más volumen a la planta.

• El sistema radicular se extiende.

• El tallo y las ramas se vuelven más gruesas y fuertes, en algunos casos estriadas o acanaladas.

• En los nodos de las ramas se forman grandes yemas.

• Los verdaderos genes de tus plantas se harán visibles. Hojas finas y alargadas y ramas estiradas en el caso de las sativa, u hojas gordas y anchas, ramificación mínima y robustez en el caso de las índica.

Prepara muchos palos, redes y cuerdas para proporcionar apoyo a medida que las plantas crecen. En la fase de vegetación no se suelen romper, si están sujetas desde el principio no se caerán, sólo se inclinarán buscando lúmenes.

Si ofreces apoyo cuando las plantas crecen, te anticiparás a la formación de grandes acumulaciones de flores que en las últimas semanas podrían hacer que la planta se derrumbe o que las ramas más pesadas se rompan con el mal tiempo.

Si la fase de floración te coge desprevenido, ponerte a corregir ramas dobladas o a hacer soportes especiales con la forma exacta puede perjudicar a las flores. Sería una tarea mucho más complicada por haber llegado tarde y corres el riesgo de dañar la planta todavía más al tener que manipularla tanto, así que planifica tu sistema de apoyo con antelación.

Los vendedores de motos te intentarán convencer para que compres potenciadores del crecimiento y fórmulas para la vegetación, pero lo único que las plantas necesitan es una tierra sana para empezar y una capa protectora de abono orgánico al mes.

Las plantas de cannabis en vegetación, como cualquier planta, responden con vitalidad a un abono orgánico superficial al mes. Hay diversos productos en el mercado que funcionan igual de bien. Harina de pollo, tés de compost fermentados con vida microbiana activa, guano de pájaro o murciélago y humus de lombriz son todas fuentes de micronutrientes, vitaminas y carbohidratos. La regla, por supuesto, es pecar por poco, ya que incluso con productos orgánicos las quemaduras e intoxicaciones son posibles.

¿QUÉ OCURRE SI ME ENCUENTRO MOHO EN MIS COGOLLOS?

Algo ha salido mal en tu pequeño ecosistema cannábico. No te vuelvas loco porque tu hierba no sea la imagen perfecta, a gran resolución, de la hierba que ves en interior.

mohos marihuana

Presta mucha atención a los mohos. Los racimos de flores pueden retener agua que causa botrytis y oídio si no existe un flujo de aire suficiente. Cuida bien tus flores, retira hojas secas o muertas ya que pueden pudrirse y descomponerse, extendiéndose luego a los cogollos. Por la misma razón deberías eliminar las partes de los cogollos disecadas y dañadas. Si encuentras putrefacción en las flores, retira el racimo entero inmediatamente y mételo en una bolsa de plástico. Intenta no dejar esporas en el aire que puedan afectar a las plantas del entorno. Deshazte de él o quémalo.

Las arañas y sus telas son beneficiosas porque se encargan de los ácaros y la típica hoja doblada donde una larva se ha escondido para transformarse en crisálida no es nada que deba hacerte perder los nervios. Las mariquitas son bienvenidas, así como muchas otras criaturas beneficiosas que se verán atraídas a tu plantación por su vigor y variedad de especies.

arañas cannabis

Las enfermedades son poco habituales en un cultivo bien montado. Con espacio abundante entre las plantas, mucho movimiento de aire, sol, sol y más sol, poca humedad y todo ello combinado con la resistencia comprobada del cannabis a pestes, hongos y ataques microbianos te deberían librar de cualquier problema.

Busca soluciones orgánicas para el control preventivo de pestes como parte de un mantenimiento constante para tus plantas. Las orugas y los pulgones, entre otros muchos bichos, se mantienen a raya con una aplicación frecuente de aceite de nim, por ejemplo. Prevenir las plagas es mucho más conveniente que tener que erradicarlas.

LOS PRIMEROS SIGNOS DE LA FASE DE FLORACIÓN

Cuando los días empiezan a ser más cortos, hacia el equinoccio, tus plantas sufrirán cambios notables.

Durante esta época, en las últimas semanas de la temporada de cultivo, pero antes de que las horas de luz caigan por debajo del fotoperíodo de doce horas necesario para la floración, el cannabis se diferenciará. El patrón de crecimiento de tus plantas empieza a cambiar.

La simetría en la formación de ramas y hojas deja paso a un crecimiento que empieza a zigzaguear y a comprimirse, con menos espacio internodal. Los extremos de las ramas se inclinarán hacia arriba creando huecos y rincones que serán la cuna de las flores que se avecinan. Entre el medio del follaje destacarán algunas ramas incipientes.

Cannabis en flor

Rápidamente, tras esta diferenciación, comenzará la floración propiamente dicha.

Se empiezan a formar racimos de flores, y la estructura en forma de zigzag comienza a estirarse, en ocasiones hasta un 50% de la altura de las plantas. Surgen nuevos cálices en las intersecciones de las hojas y entre los tallos en zigzag. Gruesos pistilos, ya resinosos, se extienden desde cada cáliz, dando al racimo el aspecto de una anémona minúscula.

Las formaciones de cálices se extienden a lo largo de su propia punta, creando más espacio para que otros racimos aparezcan. Empiezan a brotar las hojas de los cogollos, diferentes a las "hojas de azúcar". Son más pequeñas y gruesas, casi acolchadas, rugosas y están cubiertas de tricomas. Al final acabarán siendo engullidas por los racimos de flores cuando éstos crezcan.

Cada cáliz nodal, producirá más formaciones de cálices a lo largo de la protuberancia, acumulándose de forma similar a cereales como el trigo o la cebada. Cada uno constará de una pareja de pistilos cubiertos de tricomas y se irán apilando unos encima de otros hasta que se alcanza el punto álgido de la floración. En estos momentos es cuando se suelen sacar esas preciosas fotos de la marihuana. Los racimos de hojas, compactos y protuberantes, tendrán una aureola de pistilos en busca de un polen que nunca llegará.

Aquí es donde comienza la parte divertida. En la naturaleza, el cannabis salvaje hubiera tenido tiempo ya de ser fertilizado y estaría ahora produciendo semillas maduras. La ausencia de polen masculino provoca que la planta produzca más flores de las que generaría en un cultivo mixto en la naturaleza. Una vez la floración se ha culminado, la planta continúa madurando y produce resinas en cantidades abundantes.

Microscope Resin guard

Usando un amplificador, una lupa o un microscopio de juguete, por ejemplo, puedes comprobar el crecimiento de los tricomas resinosos. Los propios cálices también aumentan considerablemente, experimentando una especie de embarazo psicológico, llenando el espacio reservado para la semilla con aceites.

PREPARACIÓN PARA LA COSECHA

Cubiertos de tricomas que siguen creciendo, los pistilos empiezan a secarse y cambiar de color. El momento para recoger polen ya se les ha pasado. Pueden aparecer tonalidades diferentes: rojo, lavanda, castaño oscuro o incluso brillos azulados o plateados, hay tantos colores como variedades de marihuana.

El proceso de maduración también verá cómo tus plantas cambian de color a medida que el fin de la temporada se acerca. Las "hojas de azúcar" empiezan a asemejarse a los colores de los bosques caducos y los racimos de flores se inflan y resultan muy firmes al tacto. Ahora mismo, el buqué de tus plantas estará en plena expansión. Fragancias complejas que permiten diferenciar una variedad de otra fácilmente, ofreciendo un adelanto de los sabores que degustarás.

tricomas marihuana

En estas últimas semanas, los tricomas y sus cálices empiezan a cambiar de color por partes. Normalmente empezarán a hacerlo los primeros en haberse desarrollado.

Los tricomas pasan de ser transparentes a blanquecinos, para luego volverse ámbar. Lo ideal sería cosechar cuando la capa de tricomas es mitad blanca y mitad ámbar. Así se garantiza el máximo contenido de THC. Si dejamos pasar demasiado tiempo, el THC comenzarará a transformarse en otros cannabinoides menos interesantes.

Es el momento de coger tus tijeras preferidas o un bisturí y recoger los frutos de tu arduo trabajo.

CORTAR TUS PLANTAS

En algún momento, a principios de octubre para las índica y algunas semanas más tarde para las sativa, el color de los tricomas y las gamas de olores nos han hecho saber que ha llegado la hora de la cosecha.

Párate a admirar tu gran trabajo por última vez, antes de cortar las plantas.

Mientras todavía están plantadas, empieza retirando todas las hojas que tengan un tallo accesible para cortar. Especialmente las "hojas de azúcar". Esto también se podría hacer fácilmente con las uñas. Una vez hecho esto, sólo te quedarán tallos, flores y las hojas de difícil acceso.

trimming cannabis

Tras haber raspado tus tijeras y tus dedos cientos y cientos de veces, serás el orgulloso propietario de una rica bola de hachís resinoso. Disfrútalo mientras te planteas el siguiente paso. Si eres nuevo en esto del cultivo de marihuana probablemente necesites un descanso, después de haber descubierto lo dura que resulta la manicura.

Ahora sólo te queda despedazar la planta. No hay reglas, simplemente ten en cuenta tu método de secado. Colgando la planta entera o cada rama larga y haciendo una cuidadosa manicura una vez secas. Manicurando las flores húmedas y secándolas en rejilla o en un armario con humedad controlada. Ambos métodos son igual de válidos y si se hacen correctamente se conseguirán flores secas de gran calidad.

Como comentario adicional, los restos de la manicura se pueden utilizar para preparar comidas con marihuana, porque aunque no tengan el mismo contenido de cannabinoides que las flores, sí tienen una pequeña cantidad. ¡Echa un vistazo a nuestra sección de recetas para aprovecharlos al máximo!

Seis semanas después podrás disfrutar del resultado de tus habilidades como horticultor, perfectamente seco y curado. ¡Que aproveche!



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