Producto añadido con éxito a tu carrito de la compra.
Pagar

Empieza el viaje

Al empezar

Dependiendo de la dosis, la manera de ingerir los hongos (mascados, tragados, bebidos como té…), el contenido previo de tu estómago y otros factores, empezarás a notar los primeros síntomas en cualquier momento, entre 10 minutos y una hora tras la toma. Algunos encuentran este periodo un poco desagradable, otros lo disfrutan. Puedes experimentar mareo, desorientación e incluso un poco de ansiedad. Son las señales que anuncian el viaje al interior de tu mente. “Lo sientes?” es la pregunta más común durante este periodo y, probablemente, no puedes dar una respuesta exacta. No te impacientes. Concede tiempo a los hongos y a tu cuerpo para que se conozcan y se acostumbren el uno al otro. Este momento será tu última oportunidad para comprobar que la puerta está cerrada y tu móvil apagado.

Náuseas

Muchas personas experimentan diferentes tipos de dolencias físicas en distintos grados de intensidad. Se supone que los hongos crudos no son precisamente un alimento natural para el ser humano. Puedes experimentar náuseas e incluso escalofríos. Lo mejor es tumbarse y esperar a que tu estómago haya terminado de digerir la sustancia ingerida. Cuanto menos te muevas y menos hayas comido durante las horas previas al consumo, mejor. Si las náuseas son tan intensas que sientes la necesidad de devolver, espera unos 45 minutos en calma ya que lo más seguro es que la sensación se desvanezca.

Los efectos del colocón conllevan un desgaste considerable de energía, aunque sólo pase en tu mente. Es por eso que recomendamos que proporciones azúcar a tu cuerpo. Comer fruta o beber zumo reducirá la sensación de frío, no muy agradable durante el viaje.

Durante los primeros momentos

Cierra los ojos y relájate… mientras te arrastran los primeros efectos, puede que empieces a experimentar visiones y/o alucinaciones leves. Después de aproximadamente una hora tras la toma empezarás a sumergirte de lleno en el viaje. Los colores se intensificarán y las formas de las cosas se alterarán… no te sorprendas si ves un arcoíris en medio de tu habitación… Los sonidos se volverán  más penetrantes y todos tus sentidos estarán expuestos a un amplio y sorprendente abanico de nuevas sensaciones.

Hasta que tu cerebro se habitúe al nuevo estado mental, puedes experimentar tensiones ya que es el momento de romper algunas de las barreras de tu mente. Te sentirás como si tuvieras un pie en la realidad y otro en el nuevo mundo. Esta situación puede crearte confusión, sobretodo si es tu primer viaje. No te preocupes. Simplemente es el curso natural a la hora de experimentar con sustancias psicodélicas.

Esta etapa del viaje puede adquirir un carácter muy personal y emocional. Recordarás momentos de tu vida y lo que sentiste, y posiblemente, también en momentos problemáticos de tu existencia. Empezarás a contemplar todo aquello que creías obvio desde otro punto de vista. Notarás placer, felicidad y un amor abrumador mezclado con una sensación casi religiosa, pero también puede ser que rememores sentimientos más oscuros sintiendo un poco de ansiedad… todo depende del estado emocional en el que estabas antes de consumir.

Un mal viaje

Si has ingerido una dosis muy elevada, puede ser que llegue el momento en el que revises toda tu vida de una manera intensa: tus relaciones sociales, tu entorno, patrones de conducta, etc… Haz lo posible para no dejarte llevar por emociones negativas ya que pueden causarte un muy mal viaje. Cavilar demasiado sobre tus ansiedades, inseguridades y remordimientos te guiarán a un estado de pánico. Dicho pánico, a su vez, tomará el control de tu mente entrando en un círculo vicioso difícil de romper. No hagas casos de las leyendas urbanas sobre las experiencias psicodélicas. Que la gente cree que puede literalmente volar bajo la influencia de dichas sustancias, es un mito. Solo vuelas con tu mente. Incluso las dosis más elevadas de hongos, LSD o mescalina no te harán olvidar la ley de la gravedad y lo que le puede pasar a todo aquel que la desafíe. No pensarás que te has convertido en ángel o en pájaro. Si intuyes un mal viaje, pide ayuda a tu guía si es que lo tienes.

Pero incluso un mal viaje puede ser una buena experiencia (aunque no agradable) una vez ha finalizado. Tomar grandes dosis de hongos mágico supone ampliar tus horizontes y romper las barreras de tu conciencia y a menudo se paga un precio elevado por ello. Intenta verlo como una oportunidad para el aprendizaje de ti mismo. Algunos consumidores experimentados pueden llegar a controlar los malos viajes transformándolos en experiencias positivas y fructíferas, la mayoría de las veces gracias a los guías o con hábitos adquiridos. Pégate una ducha, date un paseo, realiza tareas domésticas… si eres capaz de realizar dichas actividades te pueden ayudar a superar las sensaciones negativas. Tratar con un mal viaje depende del grado de comodidad que alcances tanto física como mentalmente. Lo que no te ayudará para nada es mezclarte con gente extraña para ti.