Relatos de un club de cannabis 1: conociendo a Marguerite

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Relatos de cannabis


Relájate, ponte cómodo y enciéndete un porro de tu hierba favorita, te transportaremos a los relatos de un club cannábico. Top Shelf Grower nos trae extrañas historias de fumetas de un club de cannabis español.

EL MEJOR CLUB CANNÁBICO DE ESPAÑA

En alguna parte del sur de España, entre los picos de las montañas de Sierra Nevada y el desierto de Tabernas se encuentra el mejor club cannábico del país.

A sólo un paseo de cinco minutos desde mi propio retiro en la montaña, me he convertido en miembro (una especie de asiduo) y he conseguido conocer el lugar, su carta y también su gente.

Top Shelf Grower no es para nada un "jugador de equipo", y con la excepción del baloncesto, muestro el más absoluto desprecio por el trabajo en equipo y todo tipo de clubes y sociedades en general. Seguir esta filosofía a rajatabla me puede convertir rápidamente en una especie de nazi "pisacabezas".

Sin embargo, cuando se trata del consumo de cannabis recreativo, me encanta una sesión de fumada en grupo. Un buen cogollo y una conversación inesperada es mi tipo de entretenimiento.

Sin duda, soy un chico de ciudad, nacido en Dublín y familiarizado con los coffee shops. De hecho, el Starbucks al lado de las oficinas del Banco Central en el centro de la ciudad, fue básicamente mi segunda oficina en otros tiempos, muy acogedora por cierto.

En cambio, la decoración de este club de cannabis en el sur de España es minimalista y no está diseñada pensando en la ergonomía. Sin duda, más próximo a los coffee shops de Amsterdam que a los dispensarios de marihuana de Colorado.

EN LA INTIMIDAD DE UN CLUB CANNÁBICO EN ESPAÑA

Cannabis social club

El exterior del club está rodeado por un perímetro de muros elevados y una puerta metálica de seguridad. Desde fuera nada parecía indicar que detrás de esos muros se escondería una cabaña mágica para fumadores, pero nunca te puedes fiar de las apariencias, y menos con un club cannábico.

Por desgracia, las aguas de las crecidas derribaron gran parte de los muros, pero la puerta y el marco sobrevivieron. Además, alguien ha cortado el pomo, así que si no tienes la paciencia para pelearte con la manilla de la puerta, siempre puedes saltar entre los escombros de los muros para entrar en un instante.

El interior es principalmente de madera: suelos, taburetes, bancos y hasta la barra. Un establecimiento muy consistente. Mi sugerencia de fabricar asientos reclinables a medida con materiales ignífugos como los utilizados en los coches de fórmula uno, ha sido considerada como una locura extravagante, por ahora.

Así que este ambiente de Taberna de Moe probablemente siga dominando el local, y para ser sinceros, funciona. Lo que carece de sofás de piel cómodos, lo compensa sobradamente con un carácter de lo más auténtico.

Tarros de vidrio con cepas distintas adornan las estanterías tras la barra, normalmente un mínimo de 8 variedades diferentes de hierba y un par de calidades de hachís, todos con precios de entre 4 y 7€.

En el techo y alrededor de la barra principal hay un despliegue de LEDs de colores que crean una atmósfera relajante y suenan canciones de AC/DC (gracias a mi insistencia), convirtiendo el club en un gran pub donde colocarse con un buen hachís.

Además, esta interesante taberna está totalmente equipada con todo tipo de pipas, vaporizadores y bongs para dabs, de uso libre para los miembros, a menudo incluso con una calada de propina del concentrado más novedoso, invitación de la casa.

Como escritor, estoy acostumbrado a volar solo y básicamente vivo en mi propio mundo, pero de vez en cuando me gusta aventurarme ahí afuera y socializar en algún lugar distinto del gimnasio.

Quienes disfrutan con el alcohol, tienen una gran variedad de establecimientos entre los que escoger, mientras los fumetas nos vemos a menudo obligados a recluirnos en nuestras casas o juntarnos en la de un amigo.

Un gran club de cannabis marca totalmente la diferencia, y sin duda, los fumadores de hierba dan pie a las conversaciones más interesantes. Estas navidades, tuve mucho tiempo para familiarizarme con mi club cannábico local.

He recopilado algunas de las historias más estrafalarias, divertidas y, sobre todo, auténticas en los siguientes relatos de un club de cannabis.

LA DINASTÍA DE LA GALLETA Y MULTITUD DE CANUTOS

Galleta de Verkade cannabis

Durante alguna de mis muchas tardes fumando una rica Flo de Dutch Passion, tuve la oportunidad de tener una conversación fascinante con Marguerite. Si recuerdo bien, era el martes de la semana de Navidad, sobre las 4:20 de la tarde, cuando me dirigí al club con la intención de fumarme el porro de Chanel que ya llevaba liado.

Mi misión era simple: hacerme con unas buenas provisiones para Navidad y volver pronto a mi apartamento para trabajar en algunos artículos y grabar algunos vídeos de análisis de variedades para mi canal de YouTube. Mientras Freddy, el dispensador de hierba, estaba pesando mi material y embolsándolo cuidadosamente, tomé asiento y me encendí el canuto que llevaba.

Eché una mirada a mi izquierda y descubrí a una mujer mayor dando los últimos retoques a un buen porro también de Chanel. Entablamos conversación, y como acababa de comprar 10 gramos de Flo por sólo 40€, decidí quedarme a catar un porro de Flo y tomarme un café con ella.

Marguerite es holandesa y socia desde no hace mucho tiempo, pero habiendo vivido en Amsterdam anteriormente, es una veterana del panorama de los coffee shops y sus pulmones están bien entrenados. Hacía bastante frío fuera, y la Flo entraba rica y potente.

Una vez Freddy había conseguido encender la chimenea y cerró puertas y ventanas, la zona de la barra se transformó en una sauna muy agradable que era prácticamente imposible abandonar. El tema "Light my fire" de The Doors empezó a sonar, así que ya me había acomodado y mi día había terminado.

Podía sentir que a medida que hablaba más con Marguerite se formaba una conexión y cuando desveló que pertenecía a la familia de las galletas "Verkade", las favoritas de cualquier fumeta holandés, sabía que tenía que escribir sobre ella.

Normalmente llevo conmigo una libreta y un bolígrafo a todas partes, pero en principio tenía pensado haber vuelto a mi apartamento hacía horas, y ya estaba muy fumado, así que me sentí incapaz de tomar notas mientras conversábamos.

UN RELATO SOBRE EL PODER TERAPÉUTICO DEL CANNABIS

Poder del cannabis medicinal

Por suerte, Freddy estaba ahí para prestarme un bolígrafo y unos cuantos folios de papel, a estas alturas él también estaba pendiente de cada palabra que salía de la boca de Marguerite, apoyado en la barra.

Yo garabateaba frenéticamente mientras ella continuaba contándonos la historia de cómo su padre participó en su día en estudios sobre el cannabis medicinal, alrededor de 1975 o 1976.

Descifrando mis anotaciones lo mejor que puedo, recuerdo que el padre de Marguerite comenzó su carrera como profesional de la medicina convencional en los años 50 y trabajó como cirujano a nivel internacional hasta principios de los 70.

Si nos transportamos a mediados de los 70, entre el 75 y el 76, su padre se ha especializado en diagnóstico y trabaja con pacientes de rehabilitación. Lo más probable si hubieses caído en las manos de su padre, es que el resto de médicos ya te hubiesen considerado un caso perdido, porque la mayoría de sus pacientes sufrían cáncer y esclerosis múltiple y no respondían a tratamientos farmacológicos convencionales.

Su confianza total en la medicina occidental se vio sacudida, y comenzó a buscar medicinas alternativas. Las prácticas de la medicina oriental fueron un primer proyecto de investigación, pero finalmente evolucionaron hacia estudios más profundos y acabó por aplicar técnicas como la acupuntura en los tratamientos para sus pacientes.

El momento "eureka" surgió en algún momento de esa época. En una consulta a domicilio con una paciente de esclerosis múltiple que aparentemente le había estado evitando las 2 o 3 semanas anteriores, se quedó totalmente impresionado por el poder del cannabis sin haberlo probado siquiera.

Esta paciente en concreto estaba convirtiéndose en una causa de gran preocupación para el padre de Marguerite, porque sólo había estado en contacto con él a través del teléfono. Se estaba inquietando porque su salud se había deteriorado y quizás estaba intentando ocultárselo.

Decidió realizar una visita a su casa antes de que la situación siguiese empeorando. En la mañana de aquella trascendental visita, la paciente de esclerosis múltiple, una mujer con poco más de 30 años de edad, pero con la salud de alguien de 80, le abrió la puerta sin ayuda e invitó al doctor a pasar y tomar un café.

Su padre seguía completamente asombrado cuando la mujer levantó la cafetera de la cocina sin un sólo temblor y le sirvió una taza sin esfuerzo alguno. La mujer parecía revitalizada y él no podía creer lo que sus ojos veían.

Se había temido lo peor y ahora estaba fascinado por la repentina mejoría de la paciente. Pero ella temía la atención de una figura autoritaria, no olvidemos que eran los años 70 y los coffee shops sólo eran antros para los hippies y pocos profesionales sanitarios se planteaban siquiera el cannabis como medicina.

La mujer confesó que la razón por la que había estado evitando ver a ningún médico era que había empezado a fumar marihuana. Algunos amigos que la fumaban con fines recreativos, le habían hablado de su capacidad terapéutica y pronto descubrió que fumar porros mitigaba los temblores de su mano, aliviaba sus dolores y hacía su vida mucho más fácil de sobrellevar.

Esta consulta fue un momento clave en la vida del padre de Marguerite y le animó a estudiar posibles tratamientos medicinales con cannabis, en los cuales intentaré entrar en detalle en el futuro (en el siguiente capítulo de relatos de un club cannábico). Sobra decir que todavía es necesario seguir investigando mucho más. Obviamente, los relatos de este club cannábico no han sido verificados y no se puede confirmar ninguna afirmación.

Los nombres han sido modificados para proteger la identidad de los implicados, pero sólo lo justo, para que los asiduos al club puedan adivinar quién es el loco escritor irlandés que redacta estas líneas. Todas estas historias se vivieron y escribieron bajo la influencia. Más relatos del club cannábico en breves.

 

         
  Top Shelf Grower  

Escrito por: Top Shelf Grower
Veterano cultivador de marihuana natural de Dublín, Irlanda, que actualmente anda suelto en el sur de España. 100% comprometido en ofrecer los mejores informes sobre el cultivo de marihuana.

 
 
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