Qué Nos Enseña el LSD Sobre Nosotros Y El Mundo

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Qué Nos Enseña el LSD Sobre Nosotros Y El Mundo

Es difícil hablar sobre los efectos del LSD sobre la mente y el yo, ya que se conoce muy poco y se especula mucho acerca de ambos. ¿Es el lugar místico donde se une el simio con el ángel caído, o son sólo reacciones químicas que tienen lugar en nuestro cerebro?

El LSD, dietilamida de ácido lisérgico, es un compuesto orgánico perteneciente a una familia de alcaloides sintetizados a partir del ácido derivado de un hongo llamado cornezuelo. El LSD tiene un humilde origen como un hongo del centeno.

EL PRINCIPIO

El LSD-25 fue descubierto por el químico suizo Dr. Albert Hofmann, mientras buscaba un estimulante circulatorio y respiratorio en los laboratorios de la compañía farmacéutica Sandoz. El LSD, o Dietilamida de Ácido Lisérgico, fue sintetizado en 1938 con un ácido derivado del cornezuelo del centeno. Originalmente se pensó que no tenía ningún valor terapéutico, hasta que en 1943 el Dr. Hofmann decidió llevar a cabo sus propias investigaciones. Durante los preparativos, absorbió una pequeña cantidad sin darse cuenta, y tuvo una agradable experiencia alucinógena de cuento de hadas, lo bastante fuerte como para tener que irse a casa. Esto espoleó su curiosidad y decidió llevar a cabo una prueba formal, y tres días más tarde ingirió 250 microgramos en una solución de agua. Dosis que resultó ser 5 veces la necesaria para inducir efectos alucinógenos en un adulto. Hofmann aseguró haber tenido una intensa y aterradora experiencia alucinógena que estimuló su curiosidad científica. El efecto, aunque novedoso, parecía no tener aplicaciones prácticas, por lo que el experimento fue archivado.

BREVE HISTORIA

En la década de los 50, unos científicos estadounidenses comenzaron a experimentar con LSD en humanos, con el fin de comprobar si podía ser un tratamiento adecuado para varios trastornos como la esquizofrenia o la psicosis. Al mismo tiempo, la CIA probaba sus aplicaciones militares como droga incapacitante o arma letal. Ninguno de estos estudios encontró un uso para el LSD, que también se probó en hospitales psiquiátricos como psicoterapia experimental. El LSD transcendió a la opinión pública cuando el Dr. Timothy Leary inició un Proyecto de Investigación Psicodélica en la Universidad de Harvard en 1960.

En 1962, la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (la FDA) limitó la investigación del LSD. Y, como era de esperar, al año siguiente pasó a ser una droga callejera. Ese mismo año, Tim Leary fue despedido de Harvard debido a su franqueza sobre el uso de substancias psicodélicas. Para la década de los 70, el LSD ya había irrumpido en la escena mundial contemporánea y, aunque era una droga perteneciente a la Clase I, se hablaba de ella abiertamente y era elogiada por artistas y músicos.

Durante las siguientes décadas, el LSD perdió popularidad y fue sustituido como droga recreativa por la barata y cada vez más abundante cocaína. A finales de los ochenta, el LSD tuvo un resurgimiento porque era bastante más barato que la droga de moda, el éxtasis, con la aparición del Manchurian Beat, al que le siguió la cultura rave a principios de los noventa.

Una interesante nota histórica: El efecto de la ingesta de alimentos elaborados con centeno infectado de cornezuelo, está documentado desde el año 1095. Los humanos y otros mamíferos pueden desarrollar "ergotismo', un grave síndrome patológico conocido en tiempos medievales como Fiebre de San Antonio. Ciertos acontecimientos históricos han sido atribuidos a la intoxicación con cornezuelo, como el Gran Miedo de la Revolución Francesa. Se han encontrado momias con residuos de cornezuelo en sus estómagos, lo que indica un uso ritual parecido al de los Misterios Eleusinos de la antigua Grecia.

LOS HECHOS

Un reciente proyecto de investigación financiado por la Fundación Beckley, una organización que estudia sustancias psicoactivas, ha revelado por primera vez el aspecto que tiene el cerebro tras tomar LSD.

"Por fin estamos desvelando los mecanismos cerebrales subyacentes al potencial de LSD, no sólo como cura, sino también para profundizar nuestro entendimiento de la consciencia", dice Amanda Feilding, directora de la fundación.

20 voluntarios sanos asistieron a la clínica en el transcurso de dos días. El primer día se les administró 75 microgramos de LSD, y el segundo, un placebo.

Se examinó a cada voluntario con técnicas avanzadas de mapeo cerebral: etiquetado de giro arterial, magnetoencefalografía IRM (Imágenes por Resonancia Magnética) en estado de reposo y mediciones de niveles de oxígeno en sangre. Entre todos ellos, estos escáneres miden las conexiones funcionales de las distintas redes cerebrales, su actividad neuronal, actividad cerebral y flujo sanguíneo.

Se demostró que, bajo la influencia del LSD, la estructura jerárquica del cerebro se reorganiza para que sus distintas partes se comuniquen de forma directa entre sí, en vez de ser editadas, filtradas y priorizadas.

Curiosamente, se comprobó que las partes del cerebro que procesan la audición, la atención, el movimiento y la visión, estaban más conectadas, dando la imagen de un cerebro más unificado. Se produjo una importante disminución de conectividad entre la corteza retrosplenial y el giro parahipocampal, sistemas donde se prioriza la información y partes del cerebro en las que residen la autoestima y el ego. Esta reducción de conectividad está relacionada con el sentimiento de la disolución y la alteración del ego. Las áreas del cerebro que experimentan una mayor conectividad podrían explicar la naturaleza intensamente visual de la experiencia con LSD, y por qué es tan común oír colores y ver sonidos. El autor del estudio, el profesor David J Nutt, dice: "Esta droga se puede ver como una reversión del pensamiento más restringido que desarrollamos en la infancia. Este estudio podría allanar el camino para que el LSD y otras sustancias químicas se utilicen en el tratamiento de trastornos psiquiátricos, y podrían liberar al cerebro de los patrones de pensamiento negativos que se dan en la depresión y la adicción".

APLICACIONES PRÁCTICAS

La eficacia del LSD, aunque no se ha estudiado, se conoce gracias a la experiencia histórica. El premio Nobel Francis Crick se encontraba bajo los efectos del LSD cuando anunció en el pub The Eagle de Cambridge que él y James Watson habían descubierto la estructura de doble hélice del ADN.

Al igual que los científicos de la década de los 50, algunos famosos frikis del Silicon Valley actual toman LSD para liberar su ingenio en un ambiente libre de prejuicios y con la esperanza de crear el próximo gran invento.

Muchos músicos y artistas toman LSD para ayudarse con el proceso creativo. Hendrix decía que pintaba colores cuando hacía música, y Eminem rapeó abiertamente sobre el consumo del LSD.

El LSD es utilizado en microdosis por deportistas de deportes extremos para mejorar su agudeza visual, concentración y tiempo de reacción. Junto con el cannabis, el LSD ayudó a generar el movimiento juvenil alternativo de la década de los 60 y el subsiguiente cambio cultural.

LO ABSTRACTO

Es difícil describir los efectos del LSD en la mente y el yo, con lo poco que se conoce y lo mucho que se especula sobre ambos. ¿Es el lugar místico donde el simio se une al ángel caído o simplemente una reacción química de nuestro cerebro? De cualquier forma, el LSD nos aporta una completa visión sensorial de nuestro lugar en la naturaleza. Formamos parte de ella y a la vez llevamos a cabo un acto de equilibrio que aún no dominamos. El LSD nos puede aportar una visión de la majestuosa empatía que debemos mostrarnos los unos a los otros y a todo el planeta si queremos dar el siguiente paso en la evolución humana.

Este organismo virtual superconectado de seres humanos e información, muestra propiedades parecidas a las del cerebro durante la experiencia psicodélica. Los temas comunes a todas las culturas y demografías son el verdadero valor de la experiencia psicodélica. Una conciencia necesaria para gestionar la crisis de un mundo hiperconectado que se dirige hacia la singularidad y la posibilidad de un catastrófico fallo de los sistemas medioambientales. La experiencia psicodélica alude a algo compartido en el genoma humano que clama por una cooperación alegre y atenta. La euforia es el tema común. La empatía, el respeto, la alegría y la belleza, el mensaje.

La experiencia de la disolución del ser bajo los efectos de los psicodélicos facilita la comprensión de que el futuro no será la "supervivencia del más apto" que sigue utilizando el anticuado mantra del más grande, más fuerte, más rápido y mejor. El futuro, como insiste Buckminster Fuller, será de los que cooperan. La experiencia Gaia, en la que la importancia del yo se pone en perspectiva, suele darse al consumir LSD. Es muy profunda y a veces terrorífica, pero el aspecto mental que induce indica la posibilidad de que todas las especies persigan el mismo conjunto de objetivos beneficiosos.

Somos los capitanes de la nave espacial Tierra que cada vez estamos más convencidos de nuestra adicción a un estilo de vida suicida. El LSD y otras substancias psicodélicas podrían permitir que la raza humana se enfrente al futuro sin miedo y comparta una excelente salud mental y planetaria. Juntos, navegaremos con aplomo por un nuevo mapa imaginado mutuamente para interactuar entre nosotros y con el mundo. Un sistema que únicamente fomente la salud y la felicidad para todos, y que no favorezca las condiciones que causan depresión y adicción.

CONCLUSIÓN

Si la pregunta es, "¿Es importante el LSD y los psicodélicos?", ¡la respuesta es un rotundo "Sí"! No sólo para un acto de transformación personal y global, sino también para el tratamiento clínico de trastornos cerebrales.

El LSD y las drogas psicodélicas forman parte de la experiencia humana, y debemos crear una forma más sofisticada de enfrentarnos a ellas, que no sea la simple prohibición, si queremos avanzar como una especie unida.

Parece adecuado concluir con una cita del padre del LSD, el Dr. Albert Hofmann:

"De mis experimentos con el LSD, incluyendo el primero, he obtenido conocimientos no sólo de una, sino de un número infinito de realidades. Dependiendo del estado de nuestros sentidos y receptores psíquicos, experimentamos una realidad diferente. Me di cuenta de que la profundidad y la riqueza de los universos interior y exterior son inconmensurables e inagotables, pero tenemos que regresar de esos mundos y vivir en la realidad que nos proporcionan nuestros sentidos. Es como un astronauta que vuelve del espacio: se debe readaptar al planeta Tierra.

 

         
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