Análisis en profundidad: por qué la marihuana sintética es tan mala

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Análisis en profundidad: por qué la marihuana sintética es tan mala

La marihuana sintética ha demostrado ser una droga tóxica y nociva que desborda los receptores cannabinoides del cerebro y puede provocar vómitos, náuseas, convulsiones e incluso la muerte.

Una de las consecuencias más desafortunadas de la guerra contra las drogas es que la gente busca alternativas potencialmente inseguras para obtener el subidón que buscan. Y en ningún caso es esto más cierto que con la marihuana sintética. La marihuana sintética lleva años apareciendo en las noticias, pero seguimos viendo los resultados de esta sustancia química que continúan estando disponible en algunas zonas. La marihuana sintética no es marihuana ni se deriva del cannabis. La marihuana sintética intenta recrear los efectos del cannabis por medio de cannabinoides sintéticos pulverizados sobre un material vegetal inerte que se fuma. Muchos de los que han experimentado con estos cannabinoides sintéticos han acabado en el hospital, aquejados de paranoia, alucinaciones, ansiedad o algo mucho peor.

HISTORIA

Los cannabinoides sintéticos fueron desarrollados por primera vez en la década de los 80, para estudiar los cannabinoides como tratamiento médico. Estos productos químicos se unen a los mismos receptores cannabinoides que el THC, sin embargo, los científicos nunca consiguieron separar los efectos intoxicantes de la función analgésica. Algunos de los primeros cannabinoides sintéticos se denominaron CP 47, CP 497 y HU-210, y tenían una potencia entre 100 y 800 veces mayor que los cannabinoides de la marihuana natural. A principios de los 2000, la marihuana sintética se introdujo en el mercado europeo y, para el 2008, ya podía encontrarse en los estantes de las tiendas de Estados Unidos.

La DEA no tardó en prohibir estas sustancias químicas, pero, debido al ingenio de los químicos caseros, se desarrollaron nuevos cannabinoides sintéticos para reemplazar a los que habían sido prohibidos. La práctica de prohibir cannabinoides sintéticos sólo para que estos químicos se salten la ley con nuevas sustancias, es el juego del gato y el ratón al que la DEA ha estado jugando desde entonces. Nuevas drogas, como UR-144 y XLR11, pronto sustituyeron el lote inicial de cannabinoides prohibidos. A medida que estos cannabinoides se añadían a la lista de sustancias prohibidas, los nuevos productos químicos que los reemplazaban se iban haciendo más potentes y peligrosos.

COMPUESTOS

Existen tres tipos de cannabinoides sintéticos: Clásicos, Aminoalkilindoles y No-Clasicos. Algunos son de naturaleza parecida al THC, pero muchos otros no. La estructura química de la mayoría de estos compuestos sintéticos no se parece a la de su prima natural. Los cannabinoides sintéticos no están diseñados por su estructura, sino por su capacidad de interactuar con los receptores cannabinoides. Esta interacción es lo que determina los efectos físicos que se sienten al consumirlos. Estas sustancias químicas fueron diseñadas para investigar el potencial del cannabis medicinal, y no están destinadas al consumo humano.

QUÍMICA

Desde el punto de vista de la química, comparar el cannabis sintético con la marihuana es como comparar manzanas y naranjas. Aunque en la superficie parecen tener la misma apariencia y efectos, la marihuana sintética es una alternativa peligrosa. Como los cannabinoides sintéticos son a veces cien veces más potentes que los verdaderos cannabinoides, suponen un gran riesgo para el consumidor. Los cannabinoides son el grupo de compuestos activos del cannabis. La marihuana contiene gran variedad de cannabinoides. También existen unos receptores específicos de cannabinoides ubicados en el cerebro.

Los receptores CB1, localizados en el cerebro y el sistema nervioso, y los receptores CB2, situados en el sistema inmunitario, se unen al THC que entra en el cuerpo. Los receptores CB1 se encuentran en todas las regiones del cerebro. Esto es, en parte, la razón por la que los cannabinoides sintéticos son tan peligrosos y afectan al cuerpo de forma muy distinta al cannabis natural. El cannabis natural tiene un delicado equilibrio de cannabinoides que contribuye a la eficacia y seguridad del mismo. El cannabidiol es un ejemplo de cannabinoide que suaviza las posibles reacciones adversas que puedan tener otros cannabinoides debido a su potencia.

Cuando los cannabinoides sintéticos se unen a los receptores CB1, la falta de este cannabinoide complementario podría hacer que la droga se activara sin el efecto amortiguador de los cannabinoides secundarios. El THC es metabolizado por el cuerpo y, a medida que lo hace, el subidón va desapareciendo. Pero esto no ocurre con los sintéticos. Los cannabinoides sintéticos son mucho más fuertes y más duraderos, debido a la forma en que se unen a los receptores. Los cannabinoides sintéticos se unen a ellos completamente, es decir, se combinan con el receptor de una forma que aumenta su efecto. El THC natural actúa como un agonista parcial. Esto significa que sólo interactúa parcialmente con el receptor. Los cannabinoides sintéticos actúan como agonistas completos, es decir, se unen completamente al receptor, lo que resulta en un efecto máximo.

PELIGROS

La intensidad de los cannabinoides sintéticos cuando se diseminan por toda una red de receptores CB de forma completa, puede tener unos efectos abrumadores que incluyen vómitos, náuseas, desorientación e incluso convulsiones. Como los receptores CB1 están presentes en todas las zonas del cerebro, todo el cerebro es susceptible. Esto es lo que explica los diversos síntomas que presentan los individuos que sufren una sobredosis de cannabis sintético. Otros síntomas incluyen dolor de pecho, aumento de la temperatura corporal, agresión y tendencias suicidas. Todo el cerebro es vulnerable a los cannabinoides sintéticos.

Se podría decir que los cannabinoides sintéticos originales eran más parecidos en su forma química al THC natural, y que inducían efectos similares a los del cannabis de verdad. Pero ya no es así. En su intento de mantenerse un paso por delante de la DEA, los fabricantes están desarrollando nuevos cannabinoides que la ciencia desconoce. Su potencia es cien veces mayor que la del cannabis sintético que apareció por primera vez en el mercado. La clara falta de supervisión en una industria que depende de mantenerse un paso por delante de la ley, es gran parte del problema. Cuando se fuma marihuana sintética, se está consumiendo un producto cuyo fabricante ha intentado saltarse la reglamentación que incluye las medidas de seguridad. Al final, cuando se consumen cannabinoides sintéticos, se está jugando a un juego parecido a la ruleta rusa.

CONCLUSIÓN

Lo cierto es que la marihuana sintética no es marihuana. Está hecha de sustancias que han demostrado ser peligrosas alternativas. Los cannabinoides sintéticos intentan imitar la naturaleza embriagadora de la marihuana uniéndose a los mismos receptores del cerebro que el THC. El problema es que, al hacerlo, podrían causar unas reacciones graves que van desde las náuseas a la insuficiencia renal e incluso la muerte. Aunque algunos creen que son una alternativa viable a la marihuana, se ha demostrado en repetidas ocasiones que son sustancias tóxicas y nocivas que no tienen cabida en la cultura del cannabis.

 

         
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